Reincarnation edition lo que tenéis ahí colgado

Compra tu abono para un festival del que no sabes nada


Después de las ediciones deluxe, del vinilo de 140 gramos, del vinilo azul con cupón de descarga, de la edición remasterizada, del montaje del director, del montaje del productor, del remontaje, de la mezcla original, de la mezcla que en realidad estaba en el cerebro del artista, de la edición con liner notes de la madre del artista y del boxset con 300 descartes de un disco que, en el fondo, sólo tenía 2 canciones buenas de once llega…

¡El festival fantasma a precio de festival con el cartel completo!


Uno siempre ha dudado de la fortaleza de la marca Doctor Music.Por un lado la promotora es sólida y el primer festival pirenaico fue un hito, sí. Ssu halo mítico se conserva por varias razones: porque el 12, 13 y 14 de julio de 1996 se unió un cartel fantástico con un paraje magnífico (Escalarre, en plenos pirineos) y con una de las afluencias de público que presagiaban lo que iba a suceder en la década posterior. La Vaca fue el primer festival que en España vendió el “esto son tus vacaciones”. Pero no sólo eso: al menos el primer año vendió también una selección musical irreprochable.


Para colmo, ese primer Doctor Music Fest deja uno de los momentos más épicos de la historia artistas vs público: ese “estás gordo, gordo, vendido, vendido, calvo, calvo” a Greg Gaffin:

1997 tenía un cartel mucho más discreto, especialmente en los grandes nombres:


Y 1998 recoge de nuevo el testigo de la primera edición. Si bien la segunda línea tenía algo de ViñaRock avant-la-lettre y un tufo AOR del que el Doctor nunca se ha librado, esos cabezas de cartel sostenían de sobra el atractivo:


Pero desde 1998 ha pasado mucho tiempo, y muchas cosas: han pasado los años gloriosos del FIB y el crecimiento del Primavera Sound; ha pasado la Gurtel, Sinnamon y los Summercase; ha pasado el festival en cada pueblo de España y Lori Meyers en todos.

Ha pasado demasiado como para que, para venderte sólo una marca-que-lleva-20-años-sin-aparecer, te pidan gastarte 175 euros en un abono con dos años de antelación. Y eso sin recordar lo que fue aquella cosa rarísima llamada Doctor Loft 05.00. O todo el culebrón post-Doctor Music de Escalarre, que no era oro todo lo que relucía.

Han pasado océanos de tiempo, y qué menos que intentar saltarte esa desventaja con la que juegas que con un cabeza de cartel TOCHO. ¿Porque esto iba de música, no?

(llamada desde la oficina de los promotores: “no, esto es como ir a Gran Hermano, vas por vivir la experiencia. Una vez allí, todo se magnifica”; me vale como excusa de aquella ida de pinza monumental que fueron Brand New Heavies como cabeza de cartel.)

El saqueo nostálgico que no para nos lleva a esto. A que casi parezca que te están pidiendo que les financies el Fyre Festival español a base de un “Yo estuve allí” pre-cámaras de móvil, pre-Instagram Stories, pre-todo. Lo del Fyre es pensar mal, lo del “yo estuve allí” lo venden ellos mismos como pack emocional:

Podían haberlo llamado abono Fuck yeah!!! sin problemas

Hay mucho de “por mis huevos” en el anuncio festivalero más atípico y con más cara dura desde hace mucho tiempo. Pero, al mismo tiempo, abre la puerta a futuros saqueos emocionales que nos harán reír a puñados. Que si montamos de nuevo el FIB 97 con huracán incluido; que si bailamos de nuevo bajo la lluvia de mierda del camping del Arenal Sound (esta vez, con hilo musical bueno y carpita remember); o, sin duda, una por la que yo estaría dispuesto a pagar el abono:

Hoy es consultor

¡Los 15 años del Festimad 2005, con carpita destroy y atracción “Rememora el asalto las barras de Heineken y Coca Cola” en gloriosa VR! (a 190 euros la entrada anticipada a dos años vista; 320 euros el pase VIP con opción de cambiar la realidad virtual por una sala física y tirar de nuevo al pilón el Toyota Aygo):


Reissue, repackage, please them, please them

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