Rivulets — I Remember Everything

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El escenario es similar a tantas otras veces. Un lugar oscuro, preferentemente un bar, en el que uno está tan a gusto en su miseria. Jugando a ahogar unas penas que en realidad no existen en una copa con mucho hielo, pero que apenas tiene el tiempo suficiente para aguarse antes de que le procures un final indigno. El punto de misterio necesario, entre una oscuridad que quizás no sea tal, lo pone una cara que te mira fijamente. Para ser precisos, una cara que intuyes que te mira, porque el pelo le tapa un ojo y el humo de un cigarro, el otro. Quieres ver lo que hay detrás de esa carta de presentación, quieres ver qué hay detrás de I Remember Everything (Jellyfant Records, 2014).

I Remember Everything: el alma rock de Rivulets

I Remember Everything es el quinto álbum de estudio de Rivulets, o, lo que es lo mismo, de Nathan Amundson, un todoterreno de Denver que ha contado con gente como Alan Sparhawk, Mimi Parker o Jessica Bailiff dentro de su proyecto. Y lo cierto es que Rivulets ha conseguido llevar dentro de mí el fenómeno fan a estas alturas. A las alturas en que he conocido a Nathan, en realidad, que uno se toma las cosas con calma. Pero lo importante es llegar. Porque nunca se alcanza tarde un objetivo si la meta depara cosas tan sumamente bellas como I Remember Everything.

No necesitamos más ruido del preciso, y el que hay en I Remember Everything es un ruido majestuoso.

Rivulets nos pregunta en bucle si estamos preparados, desde el primer momento, desde los primeros versos de ‘Reinforced: Delicate’, donde solo con guitarra, algo de distorsión y la voz de Amundson es suficiente para dar lecciones gratuitas de slowcore. El primero de los pasos hacia la gloria, con ‘Into the Night’ descubriendo una cara rock desde la calma. Desde la nulidad de alardes, aprovechando que el disco se degustará despacio, porque no corre el riesgo de aguarse. No necesitamos más ruido del preciso, y el que hay en I Remember Everything es un ruido majestuoso.

Tras una más ligera ‘My Favorite Drug is Sleep’, llega el primer momento que ayuda a I Remember Everything a dar ese paso que separa el interés de la admiración. ‘Summer Rain’ te exige sentarte y disfrutar del disco, consigue captar la suficiente atención como para que caigas en la cuenta de que no se trata de un álbum de acompañamiento más, sino de un disco enorme. Hasta en los momentos desnudos, en los que casi saben a canción de cuna, como ‘Is That All You’ve Got’, una pieza de un par de minutos que más que canción suena a regalo.

https://www.youtube.com/watch?v=fAPcuZoeszo

8.8/10

Pero lo mejor está por llegar. Ese homenaje a Jason Molina, amigo de Nathan Amundson, al que se dedica ‘Ride On, Molina’, el mejor tema de I Remember Everything. Bien, recuerda mucho al ‘Knockin on Heaven’s Door’, cierto, pero ni con esas somos capaces de no rendirnos a la magia, al crecimiento, a la gloria eterna de Rivulets y Songs: Ohia caminando de la mano. Aunque es inevitable cierto bajón de calidad a partir de ahí, el disco consigue mantener una calidad inmensa, agarrarse bien a la notabilidad, a la nostalgia de ‘I Was Once a Handsome Man’ o la enérgica carga emocional de ‘Your Own Place to Ruin’. Uno de los discos más sobresalientes del año.