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Rodriguez: encontrando a Sugar Man

Si algo no se le puede negar al Primavera Sound en la mayoría de ocasiones es el don de la oportunidad a la hora de elaborar su programación, una capacidad para traer a quien tienen que traer cuando tienen que traerlo. La regla tiene excepciones, claro (a fin de cuentas, un festival siempre es en gran parte un cúmulo de casualidades derivadas del número de artistas que sacan disco y/o giran por Europa en un determinado año), pero en general basta un repaso a carteles de años anteriores para confirmar que así ha sido con frecuencia. Y la presencia de Rodriguez en la edición de este año no hace más que confirmarlo.

El fenómeno Searching for Sugar Man

Rodriguez era un perfecto desconocido para el gran público hasta que hace algo más de un año se estrenó en el Festival de Sundance el documental Searching for Sugar Man, dirigido por el sueco Malik Bendjelloul. La cinta, un brillante relato que se llevó el Oscar en su categoría, cuenta de manera muy hábil la rocambolesca historia de este músico. Sixto Díaz Rodríguez es un músico de Detroit que llegó a sacar dos discos a comienzos de los años 70. Ninguno de ellos vendió una escoba y su sello Sussex Records se libró de él cuando estaba preparando un tercer disco que nunca existió. Desanimado, Rodriguez abandonó la música y volvió a su trabajo en la construcción: a pesar de haber publicado dos verdaderas joyas, no le había tocado la varita mágica del éxito y tuvo que resignarse a llevar un vida humilde.

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Hasta aquí una historia más de artista incomprendido. Lo sorprendente viene cuando se descubre que hubo un lugar donde Rodriguez sí alcanzó el éxito: Sudáfrica. Sus canciones protesta se convirtieron en himnos de la lucha contra el apartheid y en aquella siniestra época, venciendo a la censura, se convirtió en un ídolo y vendió millones de discos, sin que él lo supiera y sin que (por supuesto) nadie le hiciera llegar ni un duro en royalties. La película reconstruye a continuación la gira triunfal que emprendió por el país a finales de los noventa, una vez desvelada la historia y confirmado que no se había suicidado como se pensaba (sí, el cartel del Primavera es un enorme spoiler en esta ocasión).

Recientemente se han oído algunas voces que aseguran que el filme simplifica en exceso la historia, cuando no directamente la exagera en algunas partes. Efectivamente, parece que su éxito se amplió al menos también a Australia, donde (como una rápida y sencilla búsqueda en Wikipedia puede confirmar) llegó a grabar un disco directo en 1981. Y parece que hay alguna laguna más en la historia. Pero poco importa: ni a efectos cinematográficos (la película sigue siendo espléndida y tendrá una coartada para acusación que se le pueda hacer) ni, desde luego, musicales, porque esos dos discos siguen estando ahí y siguen siendo magníficos. El Primavera Sound se apunta el tanto de traer al músico en pleno fenómeno Rodriguez (el documental ha sido un pequeño fenómeno en los cines españoles, rozando el medio millón de euros de recaudación con una exhibición mínima) y todos contentos.

La música de Rodriguez

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Es inevitable acabar de ver la película y lanzarse a devorar esas dos joyitas escondidas que son los discos publicados de Rodriguez. Cold Fact fue editado en marzo de 1970 y su continuación, Coming from Reality, no mucho después, a finales de 1971. Es difícil, y probablemente innecesario, establecer diferencias entre ellos y mucho menos hablar de evolución: son dos trabajos tan próximos cronológica y estilísticamente que se pueden tomar como uno solo y, de hecho, la banda sonora de Searching for Sugar Man toma de uno y otro sin que sea fácil distinguir a qué trabajo pertenece cada corte. No hace falta ser un erudito para escuchar a Rodriguez y que a uno le venga inmediatamente a la cabeza el nombre de Bob Dylan: es evidente que las semejanzas están ahí y, teniendo en cuenta la fecha y las coordenadas artísticas en las que se movía nuestro protagonista, es absolutamente razonable que así sea y ello no tiene que restarle mérito. De hecho, si nos ponemos quisquillosos y pensamos que en aquel momento Dylan acababa de lanzar el doble y algo indigesto Self Portrait, de hecho podemos hasta decir que alumno superó al maestro durante un rato.

La sobredosis de dylanismo, pues, no desmerece en absoluto la calidad de las canciones ni niega la posibilidad de, pese a todo, crear un sonido personal. Rodriguez maneja las claves del folk americano de la época con toques psicodélicos sin renunciar a la melodía. Sus canciones mantienen un agradable equilibrio entre lo combativo y desencantado y una cierta esperanza: las letras de Rodriguez hablan de un panorama que está extremadamente jodido, pero ni se recrean en ello ni consideran que todo esté perdido. Y tanto los cortes más llenos de adornos (‘Sugar Man’, ‘I Wonder’) como los más desnudos y cercanos al escalofrío (‘Crucify Your Mind’, ‘Cause’) jamás pierden de vista al pop y consiguen un perfecto equilibrio que dotan de una envidiable solidez a ambos trabajos. Lo mejor que se puede decir de sus canciones es que tienes la sensación de haberlas estado escuchando toda la vida aunque apenas las hayas descubierto hace unas semanas. Y eso es un piropazo.

El concierto de Rodriguez en el Primavera Sound

Había dos opciones para un concierto como éste: o Auditori o concierto flower power con el público sentado en la hierba al atardecer, un poco al estilo de Fleet Foxes hace un par de años. Pues bien, la opción escogida ha sido la segunda y Rodriguez actuará el sábado 25, cuando todavía pegue el sol, a las 19.45, en el Escenario Primavera, antaño el escenario principal del festival y hoy desplazado por el Mordor/ATPC/Calahorra. Y sí, lo que hay ahí hace años que dejó de ser hierba, pero es lo más parecido que tenemos. No tiene demasiada competencia a esa hora (bandas pequeñas en escenarios pequeños: The Sea and Cake, Melody’s Echo Chamber, Cayucas), así que puede ser una alternativa relajada para quienes quieran empezar tomándoselo con calma y reservar fuerzas para las turbulencias de más tarde. Es, en todo caso, una magnífica opción dentro del cartel del festival.

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