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Roly Porter — Life Cycle Of A Massive Star

¿Alguna vez habéis estado en el espacio? Yo tampoco, no tengo millones para alquilar un cohete que me lleve fuera de la estratosfera, pero a veces se puede llegar sin salir de las cuatro paredes que te rodean. Es lo que sucede al escuchar el segundo largo del inglés Roly Porter, Life Cycle of a Massive Star, un disco bastante superior a su debut, en el que atraviesa las diferentes capas de la atmósfera desde donde esparce un poderoso dark ambient.

Media hora de odisea espacial

Es cierto que el ambient es un género en el que hay que tener los oídos bien entrenados para no ser expulsado a la primera de cambio. Sin embargo, en muchas piezas de este ámbito hay una belleza innata que narra momentos, historias o paisajes en los que sobra la parte humana; es mejor disfrutar de una evocación natural, que sin embargo ha sido producida por algo tan artificial como cacharros electrónicos. Aquí no hay vocales, pero sí hay palabras, las que el propio Roly Porter sienta como base para que veas qué ha pretendido crear. Un proyecto que sigue sorprendiendo por su concepción, si tenemos en cuenta que él era la mitad de Vex’d, la otra era Kuedo. Polos opuestos. Pero gracias a ese distanciamiento en las propuestas tenemos ahora este disco de sonido tan abrumador.

En ese sentido, Life Cycle of a Massive Star es justamente lo que nuestros oídos perciben: una odisea espacial que es testigo del ciclo de vida de una estrella. Un trabajo mucho más poderoso que su predecesor, Aftertime. El inglés ha acortado el metraje del disco, lo que ayuda a concentrar todo lo bueno que tiene que mostrar, pero a la vez deja con ganas de más. A pesar de lo largas que son las canciones, el álbum funciona perfectamente en conjunto, haciendo que pase sin que te des cuenta. Y no es porque sólo tenga cinco canciones, es por lo bien que funcionan como conjunto, como evolución de un gran acontecimiento cósmico.

Magnánimo en su concepción, pero demasiado corto

Es un dark ambient apabullante, que a lo largo del disco se desarrolla de menos a más, dejando a su paso paisajes post-apocalípticos que transmiten frío, soledad y por momentos, esa sensación de estar dentro de algo infinito y desconocido como lo es el universo. También hay épica, justo en el ecuador de este magnánimo ataque de ambient opresor que te acorrala y verdaderamente te expulsa de la habitación, llevándote fuera de órbita para que contemples el majestuoso paisaje espacial. Deja sin oxígeno. Life Cycle of a Massive Star es una fabulosa estampa que puedes proyectar visualmente; una banda sonora para un documental de la NASA.

No es algo tan violento como Sunn O))), pero es igualmente impresionante, desde el sonido secuencial que sirve como raigambre para esa atmósfera triste de ‘Cloud’ hasta las interferencias que después continúan en ‘Gravity’, uno de los máximos apogeos del disco. Aquí nos enfrentamos a esos fenómenos naturales que no entendemos y que ocurren a kilómetros de altura, con choques de cuerpos celestes que desprenden después la tranquilidad que sigue al final de la batalla. O a un escenario en el que nos hemos extinguido. Todo vale.

Esos cambios de intensidad tan radicales que se suceden a lo largo del disco muestran la polaridad de ese clima que puede ser aterrador con fenómenos atmosféricos catastróficos y que al día siguiente pueden mostrar esa calma soleada después de la tempestad, donde ya no queda nada. Eso es ‘Birth’, el nacimiento de una supernova traducido en música. Una secuencia que va en aumento, con algún coro portentoso de fondo, que intenta narrar algo épico. Finalmente vuelve la tranquilidad con ‘Sequence’ y la tormenta eléctrica de ‘Giant’, casi seis minutos de explosiones y titánico final.

Life Cycle of a Massive Star es una barbaridad de trabajo, acorralador por todas las partes y poseedor de una tensión explícita durante casi las cinco canciones, dando como resultado un largo de dark ambient que representa esa vida de una estrella: el nacimiento, la explosión, la supernova, el vacío que queda después… Es lo primero que evoca el título, pero es aplicable a cualquier situación épica que se os ocurra. El mal sabor que me deja para no ponerle un sobresaliente es que es demasiado corto. Si bien su LP anterior era irregular y más largo, a este no le vendrían mal dos temas más para completar esta impresionante odisea espacial. Con todo, Roly Porter ha hecho un excelente retrato mediante secuencias y ambientes ingrávidos que captan aquello que imaginamos ocurre a muchos kilómetros por encima de nosotros y que no podemos ver.

8/10

Un disco que podría ser de sobresaliente y que sin embargo se queda en notable alto porque justo cuando el disco se vuelve más angustioso y titánico, a punto de la gran explosión, se acaba. Pero la media hora que dura es muy muy disfrutable. Acongoja.

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