El atrevimiento tiene recompensa. Para ella y para ti


Vas encanjando dentro de unos determinados parámetros, y cuanto más tiempo pasa, más sufres a la hora de intentar salir de tu zona de confort. Temes hacer el ridículo, intentar conectar con gente que vive a años luz de distancia de donde tú habitas y acabar hablando en chino, mientras todo el mundo se ríe de ti. Con la inconsciencia y desvergüenza de la juventud era más fácil, cuantas más canas peinas más conservador te vuelves. Probablemente sea bueno que ocurra eso. Y eso me ha venido ocurriendo a mí en las últimas semanas.

Los ángeles a la conquista de lo terrenal

Aquí Chou (no os digo mi nombre real por si venís a pedir rendición de cuentas), el que se ha ido especializando en la modalidad de discos tristes, folk intensito, churris con guitarrica y coñazos de pianico neoclásico y ruidicos ambient. Aquí, intentando hablaros de un disco de flamenco. Y de flamenco bastante clásico, no de esas bizarradas tan abrumadoras que alguna gente se está sacando de la manga. Concretamente de Los ángeles (Univeral Music, 2017), el debut en solitario de Rosalía, acompañada a la guitarra de, ojo, Raúl Refree.

Y en este caso, incluso asumiendo la ignorancia de quien escribe en cuanto a la historia y palos del flamenco, me he atrevido a escribir unas palabras porque, joder, este disco lo merece mucho. Es uno de esos trabajos que consiguen engancharte emocionalmente, atraparte, tocar cuantas fibras sensibles encuentre a su paso y dejarte por momento sin respiración. La voz de Rosalía, a quien muchos conocemos por este trabajo, a pesar de haber saltado a la relativa fama tras su colaboración con C. Tangana en ‘Antes de morirme’, es una de esas que consigue volarte la cabeza. Dando igual en qué etiqueta te hayas ido encajando con el tiempo, Los ángeles manda esa zona de confort a tomar viento.

https://www.youtube.com/watch?v=ZKALNF1fU1I

Otra de las noticias más destacables de Los ángeles, tras aquel notable Granada con Silvia Pérez Cruz, es que Refree parece haber encontrado unas propuestas de mayor calidad cuando se ha dedicado a ir acompañando a otra gente como guitarrista, compositor o productor, de la que ha menudo ha conseguido en sus discos en solitario. Seguramente para los puristas del flamenco todo esto sea un desastre, pero para quienes nos acercamos a él muy de cuando en cuando, la tensión que se alcanza en las melodías de la seguiriya de ‘De plata’ o ‘Por mi puerta no lo pasen’ es realmente meritoria.

Los ángeles consigue atraparte desde ese juego a nana y cante hondo que es ‘Si tú supieras compañero’, nada más empezar. Y lo hacen todavía más con ‘Catalina’ un canto a la muerte (temática principal y recurrente del disco) que desgarra y emociona a partes iguales. Que genera incluso cierta adicción. Y que, como es el caso de servidor, sirve para que los no especialmente iniciados en el flamenco nos acerquemos a él con un gran sabor de boca final. ¿Qué coño?, si el propio guitarrista de iniciado en el flamenco tiene poco, por mucho que cite a Pepe Habichuela entre sus influencias, a la par de Black Sabbath (sí, chicho, sí). Y si no, ahí está cerrando el disco nada menos que una versión de Bonnie “Prince” Billy, ‘I See a Darkness’. Una brillante versión, para ser más exacto.

Es posible que canciones como la acongojante ‘La hija de Juan Simón’ no sean de las que nos hagan volver a ella habitualmente, pero cada vez que recordemos hacerlo será para reencontrarnos con una conexión artista-oyente como las que tanto se buscan y tan poco se encuentran. Y así, con voz casi desnuda, acompañamiento austero y sensibilidad a raudales. Otro de los momentos impagables de uno de esos discos que, seguro, estarán entre los que todos intentemos recomendar en las últimas semanas del año.

8,12/10

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