Hacía años, creo desde que hace ya más de un lustro lo hiciera en la Semana Negra de Gijón, no veía a Rosendo fuera de un festival. La última vez que lo vimos fue en el Derrame Rock 15, el último que se celebró en Asturias en 2010, presentando su último álbum hasta la fecha de estudio, A veces cuesta llegar al estribillo, que entonces no estaba aún en las tiendas.

Lo de la noche del jueves en la Playa de Poniente fue, como el de hace 7 años, una apoteosis del rock & roll, un concierto para todos los públicos, en el que señores que podrían ser mi padres aplaudían a rabiar las canciones como lo hacían padres con niños pequeños o jóvenes que ya tienen al madrileño como un ídolo al que seguir.

Rosendo ha unido a varias generaciones rockeras de este país y esa veteranía, sabiduría y pundonor le hacen merecedor de todos los respetos. El de Carabanchel es un jornalero del rock, un músico auténtico que sale a ganarse al público cada vez que se sube a un escenario.

Y esta vez Gijón, y Asturias, le recibió con un llenazo histórico. No se merecía menos y desde el escenario los asistentes debimos de parecerle una multitud similar a la de los orcos en batalla de El Señor de los Anillos. Difícil decir una cifra sin equivocarse: ¿5.000, 8.000?

El caso es que Rosendo, junto a sus dos compañeros, esos impagables Rafa J. Vegas al bajo, y a la voz solista en ‘El alma se colma’, un reggae que se escondía en Canciones para normales y mero dementes (DRO, 2001), y el batería Mariano Montero.

Da igual el repertorio que toque, Rosendo es Rosendo y amén, y si encima tiene un gran día como el del jueves pasado, prendado con la guitarra, y con esa voz ‘kalimotxera’ que debería ser declarada patrimonio estatal, podemos decir que el concierto fue de esos que crean afición.

Unos ciento cinco minutos, una hora y tres cuartos de autoridad desde principio al fin. Un clásico que trajo su material más reciente como ‘Mala tiña’, ‘Tú que, yo que’, ‘A moco tendido’, ‘A veces cuesta llegar al estribillo’ y ‘Amaina tempestad’, que pudiera parecer demasiada novedad pero dentro del set-list no lo fue para nada.

Porque Rosendo empezó a tirar de archivo y cómo no tiene poco debió de tenerlo complicado: primero nos sorprendió con una intro cañerísima para seguir con ‘Deja que les diga que no!’, tema que daba título a un disco que este año cumple dos décadas; ¡casi nada!

Y picando entre sus discos fueron apareciendo ‘Del pulmón’, ‘No son gigantes’, ‘…Y dale!’, ese himno de pleno derecho que es ‘Flojos de pantalón’, ‘El ganador’, ‘Pan de higo’, ‘Masculino singular’ o ‘Agradecido’.

Y si encima tuvo los reales de atacar dos temas de Leño: ‘El tren’, tocada con la misma fuerza de antaño, y ‘Maneras de vivir’, otro himno que fue el primer corte del bis, sumados a ‘Navegando’ y ‘Borrachuzos’, canción que tuvo que hacer para agradecer el apoyo de la multitud, pudimos marcharnos a casa diciendo: ¡yo sí que estuve allí!

Sitio oficial | Rosendo
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Fotografías | Víctor R. Villar en Flickr

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