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Rosetta — Flies to Flame

Es lo-fi. Lo grabamos nosotros mismos en un garaje. La mitad es instrumental y usamos equipamiento e instrumentos distintos a los habituales. Todas las canciones son piezas del estudio en las que estuvimos explorando qué podíamos hacer sin necesidad de tocar alguna vez dicho material en directo alguna vez. Así que hay un montón de producción ridícula, pero está hecho por toda la banda y no por un tercero. Lo creamos nosotros mismos, de principio a final ‘creamos una grabación’ en lugar de ‘escribir un disco’ (Matt Weed).

Ironías de la vida, he recibido más noticias con respecto al primer movimiento de Rosetta al margen de la industria musical con el brillante The Anaesthete (autoeditado, 2013) que del que se supone será su último trabajo con un sello discográfico externo. La propia banda es consciente del hecho de que han conseguido más repercusión y ventas poniendo su disco gratis en su versión digital que ciñéndose a los dictados de un sello discográfico, por muy pequeño que fuera éste.

Rosetta experimentando sin límites

Quizá con la motivación de liberarse de sus obligaciones contractuales con su discográfica es por la que nace un EP como Flies to Flame (Translation Loss, 2014), que lleva puesto el cartel de “experimento” con luces de neón bien brillantes. También puede ser una vía para plasmar esa faceta menos explorada de su sonido y testada por el mero hecho de que podían y querían hacerlo. Como sabéis los que conocéis desde hace tiempo a los de Filadelfia, no estamos ante una banda que se corte demasiado a probar cosas cuando les apetece.

En Files to Flame el grupo se toma la libertad de probar con sonidos más suaves, más melódicos y más escorados hacia el Post-Rock, relegando el Metal hacia su mínima expresión. A decir verdad, su cara más pesada no hace aparición alguna hasta el último tema, ‘Pegasus’, que podría haber encajado sin problema en su último LP. De hecho también resulta de lo mejor del conjunto gracias a la espectacular pegada del primer tramo y a la lenta pero soberbia bajada de revoluciones que van haciendo de manera paulatina.

Rosetta aprovechan Flies to Flame para mostrar esa faceta menos explorada de su sonido, porque podían y querían hacerlo

De entre lo más notable también resalta ‘Soot’, la cual diría que es la mejor pieza de las cuatro que conforman esta casi media hora de música. El grupo luce su cara más espacial y van cocinando a fuego lento una pieza que crece y crece hasta alcanzar un punto culminante estremecedor y hechizante. El trabajo a las guitarras es sencillamente fabuloso, pero el resto de instrumentistas no se queda atrás ni mucho menos.

El tercer tema, ‘Les mots et les choses’ también resulta estimulante, aunque no tan sublime como los anteriores cortes mencionados. Se nota como si faltara ese toque que hace especial ‘Soot’. Por otro lado, ‘Seven Years With Nothing to Show’ resulta la composición más prescindible del EP y, a pesar de ser la pieza más corta de todas, parece como si durase como el resto. Simplemente desarrollan estructuras que no parecen llevar a ningún lado y que tampoco resultan demasiado vistosas.

7/10

Sin duda merece la pena escuchar Flies to Flame para terminar de comprender lo compleja que resulta la música de Rosetta, además de servirnos como guía de la evolución que han tenido y la que supuestamente tendrán en un futuro. No destacará por la calidad de su cancionero y hasta palidecerá si lo ponemos frente a alguno de sus discos de larga duración, pero no por ello deja de resultar interesante ver a la banda experimentar en dicha faceta, por no hablar de que han conseguido brindar dos piezas de notable calibre: la primera y la última.

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