Dar algo por seguro con Röyksopp es arriesgar, y mucho. Desde que en 2001 Svein Berge y Torbjørn Brundtland lanzaran Melody AM hasta el día de hoy, lo único que han dejado claro los noruegos es que a ellos no se les puede encasillar.

Lo mismo han sido un proyecto de álbumes que de singles o EPs. Los plazos nunca han ido con ellos, y lo mismo nos han dejado divertidísimos pelotazos bailables que aburrimientos del tamaño de Senior.

Röyksopp, inquietos hasta “el final”

Por eso, no es de extrañar que con The Inevitable End hayan decidido poner fin al formato álbum. El largo no es para ellos, o al menos a partir de ahora, y las señales siempre han estado ahí, sólo había que saber leerlas. Pero no seré yo el que diga que esto le veía venir. Este humilde servidor, lo único que veía venir con Berge y Brundtland era la sorpresa. Porque, aunque musicalmente Röyksopp ya no sorprendan como lo hacían hace unos años, sorprenden con detalles como el hacer una gira conjunta con Robyn (todo un acierto), con publicar remezclas como la deliciosamente facturada para el ‘In This Shirt’ de The Irrepressibles, o como ahora, diciéndonos que se acabaron los álbumes pero que a ellos les queda cuerda para rato juntos. Y parece que lo tenían claro. Subrayemos ese “inevitable” del título de su disco para verlo.

A nosotros nos dará igual siempre y cuando sean capaces de facturar más delicatessen como las que contiene este último largo del dúo. O como las que contenía el irresistible Do It Again. Desde extravagancias como las de la inquietante ‘Rong’ hasta pelotazos bailables en la línea del memorable ‘Do It Again’ (el tema) como ‘I Had This Thing’: todo en este quinto álbum de los noruegos encaja y está bien lubricado para funcionar como una máquina perfecta.

The Inevitable End se aleja (afortunadamente) de la ruptura entre las dos facetas de Röyksopp. Aunque era lo que prometía, no ha se ha dejado vencer por el Lado Oscuro de la Fuerza, y no es el sucesor de Senior que cabría esperar. Es más justo la mezcla deseable entre éste y Junior; lo que hubiéramos necesitado entonces, hace 4 años, en lugar de separar lo que nunca debiera haberse partido en dos.

The Inevitable End: la mejor “despedida”

Así, en The Inevitable End, Berge y Brundtland nos dan una de cal y otra de arena casi durante todo el disco. Baladas con el sello personal de la casa y temas bailables y pegadizos, que quieres escuchar una y otra vez. Siempre desde una perspectiva que nos recuerda, una y otra vez, el adiós e incluso la muerte. No hay más que fijarse en los títulos de la mayor parte de los temas para ver con toda claridad que nos hablan, no sólo del fin del formato álbum, sino del de la vida, de las despedidas amorosas y otros tantos temas oscuros.

Todo ello sin olvidarse de entregar algunas de las mejores producciones que nos han ofrecido en los últimos tiempos y revisitando algunos de sus mejores temas de los últimos tiempos, como el hipnótico ‘Running To The Sea’ junto a Susanne Sundfør o el magnético ‘Monument’, convenientemente arreglado para la ocasión, que cantaba Robyn no hace demasiado.

Además, aunque sólo sea en la inevitable edición deluxe, tampoco faltan a la cita ‘Something In My Heart’ y un ‘Do It Again’ prácticamente irreconocible, con un toque sexy e intrigante que nada tiene que ver con el rompepistas de este verano.

Como señas de identidad, nos encontramos en esta ocasión un disco casi plenamente vocal. Sólo ‘Coup De Grace’, al final del listado, carece de voz alguna. Junto a él, las habituales voces robóticas del dúo aparecen en ‘Skulls’ como si de un tema de Daft Punk estuviésemos hablando, o en el ‘Thank You’ encargado de cerrar el disco de la edición estándar, una vez más, en la manera más dafpunktesca posible.

Baladas electrónicas, etéreas, como ‘Sordid Affair’, protagonizada por Ryan James de Man Without Country, o esa version electrónica de Antony And The Johnsons que canta Jamie McDermott, de The Irrepressibles, en ‘You Know I Have To Go’, ‘Here She Comes Again’ o ‘Compulsion’, se encargan de poner emociones a flor de piel, crear ambientes casi fantasmagóricos en algunos momentos y de poner el punto dramático gracias a esa la visión melódico del techno que sólo ellos Röyksopp imponer.

Como hit bailable irresistible y a falta de haber incluido la versión de ‘Do It Again’ que todos conocíamos, no tenemos otro tema cantado por Robyn, pero a cambio tenemos a Jamie McDermott demostrando su polivalencia (su voz es igual de buena para erizarnos el vello con una conmovedora balada que para imprimir personalidad a un tema pistero). ‘I Had This Thing’ hace uso de sintetizadores muy en la línea del single de este verano, y nos recuerda que en este formato, Röyksopp todavía tienen mucho que decir.

Tampoco se queda atrás la que parece el tema perfecto para promocionar el disco en la radio, ‘Save Me’. En ella, resuenan otras divas de la electrónica, como Allison Goldfrapp, aunque otra vez vuelve a ser Susanne Sundførd la protagonista.

8.7/10

En definitiva, The Inevitable End es un disco redondo, casi perfecto, al que pocas pegas se le pueden poner. Entra casi a la primera escucha, aunque es de esos trabajos que se dejan descubrir, y que gana cuando se le dan más y más oportunidades.

Sin duda es el cierre perfecto para un ciclo, el de los álbumes de Röyksopp que, durante más de una década nos ha dado más alegrías que disgustos. Rememora hits pasados y nos vuelve a dejar la profundidad y oscuridad optimista de otras veces y, sobre todo nos deja un sabor de boca que hace presagiar que no echaremos demasiado en falta este formato a la hora de escuchar al dúo noruego.

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