Como cada año, los grupos debutantes aspirantes a hypes ponen las cartas sobre la mesa para ver si tal calificativo es merecido. Uno de esos casos de los que se está hablando últimamente y que ha tenido bastante eco a nivel internacional es el de las Savages, que desde Londres vienen con un post-punk regio, imprimido con actitud y agresividad. En Silence Yourself, su debut, demuestran que su principal virtud es no aferrarse a los estándares de dicho género, por lo que es un álbum más interesante que otros que vienen ungidos en la misma etiqueta.

Silence Yourself no es otro simple ejercicio de joydivisionismo

Después de la tanda de grupos de este 2013 del post-post-post punk que hemos bautizado en Hipersónica, ahora llega otro de esos conjuntos con ganas de aplicar su pincelada a un género a priori tan simple pero con gran amplitud de miras a la hora de interpretarlo, tanto como las emociones que es capaz de transmitir por esas características que tanto marcaron a finales de los setenta y durante gran parte de los ochenta.

Las Savages vienen escudadas bajo el sello Matador, que es garantía de calidad y que meses atrás también se encargó de editar el segundo álbum de Iceage, uno de esos grupos que aplican la rama punketa dentro del post-punk. Pero ellas no explotan esa vena más hooliganista, sino que mantienen cierto descaro y agresividad pero sin ser muy violentas, salvo en alguna excepción. En sus reminiscencias más claras, las podemos relacionar con los paisajes góticos y art-punkeros de Siouxsie & The Banshees y con la actitud de Sleater-Kinney.

Presentadas de esta forma, no se puede negar que tengan buena pinta. Y es algo que se puede decir bien claro a posteriori, ya que en un principio, con los diferentes singles de avance y viendo ya cómo se movía la vocalista, Jehnny Beth, en el vídeo de Shut Up, parecía que iban a caer en un plano joydivisionismo. Pero no, Silence Yourself esconde bastantes más matices y registros de los que se podían intuir con los singles. Aunque partan desde los cimientos de grupos clásicos del género, han construido un sonido propio en el que desarrollan su personalidad, reivindicando el papel de la mujer en las relaciones sociales.

Orden de alejamiento para las fórmulas trilladas

Silence Yourself empieza con una insultante naturalidad, mostrando sus armas desde el principio. Aquí no vas a encontrar un autocomplaciente disco en el que utilizar un sintetizador y rascar un poco los trastes del bajo para salir del paso. Aquí vas a tener un álbum bastante completo que apenas decae durante su transcurso. En él notarás las erosiones que producen las distorsiones, ofensivas líneas de bajo y a una vocalista que dolida o enseñando los dientes, te apalea agresivamente.

Si The Organ eran un grupo con toques melancólicos de lamerse las heridas, Savages te van a mandar a la mierda a la primera de cambio, como avisan con la cortante ‘Shut Up’, el tema que abre el disco y uno de los que utilizaron como presentación. En ella se pasean por los modales instrumentales de Joy Division, aunque no es la tónica del disco. Pronto se puede comprobar cuando se van sucediendo cortes como ‘I Am Here’ o ‘Citys Full’, eligiendo un camino más kamikaze y frenético. Esa crudeza recuerda a la que Interpol no le sacó su máximo rendimiento, y que tan bien funcionaba con Roland.

Más allá de la íntima relación que guardan la batería y el bajo postpunkistas en el esqueleto musical, los cambios de ritmo, las estridencias sonoras y la tensión acumulada en las canciones, alejan al grupo del acomodamiento en los ambientes opresivos para acercarse a un rock inflamable y con mucho cuerpo como el de la ostentosa ‘She Will’, o la punkarra y explosiva ‘Hit Me’ (hola Yeah Yeah Yeahs del Fever To Tell), donde todo el conglomerado instrumental se da cita para crear un ring en el que sólo te llegan golpes desde todas partes.

A las posibles comparaciones para detractores del tipo “suenan demasiado a” las dejamos aparcadas, porque han sabido captar las cualidades de varios clásicos para llevarlas a su terreno y sorprender con un álbum completo y que apenas baja el nivel, exceptuando la innecesaria ‘Dead Nature’. Así lo atestiguan los medios tiempos sobrios a lo Siouxsie & The Banshees en ‘Strife’, manteniendo el nervio y elevando el tono ligeramente para que no bajes la guardia y los arrebatos post-dramatismo de Sleater-Kinney en ‘Marshal Dear’.

7.7/10

En su debut, las Savages entran como un elefante en una cacharrería, dando varios guantazos de personalidad gracias a sus cameos en los difusos límites que hay entre el post-punk y postulados más art-punk e incluso de rock gótico, logrando unas horquillas bastante más amplias en las que desarrollar la creatividad y no quedarse aferrado en teclado-bajo-batería. Silence Yourself es un álbum regular y muy intenso, con algún leve traspiés pero al que le vas a dar bastantes vueltas en las próximas fechas. Porque las Savages ponen los puntos sobre las íes y no se andan con tibiezas: dramatismo, tensión, distorsión y mamporro.

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