Sub Pop tiene, como sello, ganado el respeto de muchos aficionados a la música. Fue la casa de la explosión grunge de Seattle, pero también demostró tener lo necesario para sobrevivir a aquello. Estuvo a punto de morir de éxito y el sello logró remontar el vuelo, pero ahora Sub Pop se plantea como sobrevivir al entorno digital y, si ha de hacer de la música el extra que se regala con otras cosas, perfecto.

Así lo cuenta Megan Jasper, manager general del sello:

“Aunque a Sub Pop se le conoce sobre todo por sus artistas y sus discos geniales (también por el grunge), no nos oponemos a expandirnos a un mundo de camisetas, sombreros, posavasos o llaveros. Solíamos regalar estas cosas para agradecer a la gente el esfuerzo de pagar por la música, pero estamos considerando darle la vuelta a nuestra estrategia y que la gente pague por el juguete y reciba gratis la música”.

¿Solucionaría esto en algo el problema de que los sellos cada vez venden menos? Personalmente, no lo creo. El que se vaya a comprar la camisetas, el llavero o el posavasos del grupo será posiblemente el mismo que se fuera a comprar la edición en vinilo con descarga en mp3 que desde hace tiempo venden sellos como Sub Pop. El fan, el tío que quiere tener la camiseta del grupo, es también el que probablemente compre su música.

Quizás tiene más sentido en las ventas en los directos: si ves allí merchandising y te regalan el disco, es posible que piques mejor a si ves sólo el disco a 13 euros.

Jeff Kleinsmith, director artístico de Sub Pop, va más allá:

“Siempre va a haber gente que quiera tocar algo físico. Los cds podrían acabar siendo ediciones de bolsillo. Hemos hablado de esto en el trabajo: haces un diseño guay, pero no tiene un disco dentro. Y en vez de un disco, recibes un cupón de descarga. Así que tienes de todo (lo interesante), excepto ese disco de plástico”.

Según la apuesta de Sub Pop, cualquier cosa que se asocie con la música será la que se compre. Y lo otro, las canciones, vendrán de regalo.

Hace mucho que no pongo un cd en reproductor alguno. Las ediciones de discos que no compro en vinilo porque no existen (por ejemplo, los recopilatorios integrales de Rhino o las reediciones deluxe de algunos discos favoritos) las disfruto por los libretos y el material extra (especialmente, las liner notes donde se suele explicar la intrahistoria de las grabaciones o donde vienen artículos que merezcan la pena). El cd, como tal, sólo existe para pasar la música a digital. Luego, desaparece de mi vida.

Así que aunque no crea que esto vaya a solucionar nada (más allá de ahorrar gastos a los sellos), tampoco tengo necesidad de que me sigan vendiendo cds. Pero resulta raro ver a las propias discográficas asumir que sólo les queda ser vendedores de extras. Y, como primera medida, en Sub Pop lo mismo tiene que cambiar su lema actual: “Absolutely Nothing Sounds Better”.

Vía | Hypebot

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