¿Se venden los artistas o evolucionan sus gustos?

Una vez más me surgen algunas dudas tras leer algunos de vuestros comentarios, en este caso, concretamente al post sobre The New Iberican League, y como ya he dicho en una ocasión, lo bueno de los blogs, la nube, y el internet 2.0 es la bidireccionalidad, así que hagamos uso de ella una vez más.

Pongámonos en situación. Para ello, me pondré como ejemplo yo mismo. Cuando comencé a escuchar música, imagino que como tantos otros, lo hacía simplemente desde la radio. Cuando eres un simple chaval no tienes posibles como para andar comprando discos (en mis tiempos vinilos y cintas de cassette originales, los cds llegaron un poco después), así que te apañas con lo que hay: estando atento a lo que ponían los 40 Principales, y si se terciaba, con una buena TDK a mano, grabando la canción de turno.

Era un tanto agotador tener que estar pendiente de lo que emitían en cada momento, deseando escuchar tu canción favorita del momento, o que la pusieran en condiciones, sin que el locutor la estropease mucho. Y por supuesto, si tenías un amigo “doble pletina” y la suerte de que la cinta en cuestión cayera en tus manos, eras el rey, vaya.

Sé que muchos no habéis vivido esto, pero la cosa también tenía su encanto. El caso es que muchos, supongo que la mayoría antes de que llegara internet y su “democratización de la cultura”, hemos empezado de esta forma: con lo que la radio nos arrojaba.

Lo normal es que empezaras oyendo cosas de adolescentes o chavales. En aquellos tiempos Hombres G causaban furor entre los jóvenes, y supongo que hoy día El Canto del Loco es algo equiparable. Pero después venía la evolución. Llega un momento en que maduras y esa música deja de llenarte, llegando incluso a sentirte avergonzado de haberla escuchado en anteriores momentos de tu vida. La gente cambiamos, evolucionamos, a lo largo de nuestra vida. La niñez y la adolescencia conllevan ciertas cosas que con el tiempo van cambiando.

Pero la evolución sigue aún después de esas etapas de la vida. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, después llegaron el grunge y músicas más alternativas, dejando claro que mis gustos estaban evolucionando.

Cuando llegó a mis manos mi primer pc, el destino quiso que me llegara con el disco duro lleno de trance. Aunque ya había sido aficionado a la electrónica anteriormente, (Prodigy, The Chemical Brothers, Fluke, Moby y tantos otros ya vivían en mis estanterías por entonces, y algunos pensaréis que esto es más bien una involución) creo que aquello marcó un poco mi situación actual en cuanto a la música.

Me siguen interesando el pop, y el rock, las bandas sonoras y otros tantos estilos musicales, pero debo reconocer que hoy por hoy, soy prevalentemente “consumidor” de música electrónica, y mis gustos han evolucionado un poco más. Ya no sólo escucho trance, que me encanta, aunque reconozco que del panorama bailable es de lo más comercial y fácil de digerir (también reconozco que siempre me he dejado llevar demasiado por “lo comercial”). Ahora diría que mis gustos son bastante más refinados, y mezclados con esos artistas más del “mainstream” hay otros mucho más selectos.

Con todo este rollo que os acabo de soltar, (perdonad por la extensión) lo que quiero decir es que nuestros gustos, los míos, los vuestros, los de todo el mundo, evolucionan. Pero, ¿qué pasa con los de los artistas, productores, djs..? ¿No son ellos tan personas como nosotros?

Todo esto viene al cuento de que el tono general en cuanto a los comentarios a aquel post venía a ser básicamente que Abel Ramos es un vendido. Y ese comentario se puede extrapolar a otros tantos artistas de los que nos quejamos, unos u otros, yo también me incluyo, diciendo que son unos vendidos, que sólo piensan en el dinero y que sus seguidores de siempre les dan igual.

Pero ¿y si esos cambios de estilo de tantos artistas no responden al interés por el vil metal? ¿Y si realmente esos artistas han evolucionado sus gustos y verdaderamente creen en lo que hacen en esa nueva etapa?

Creo que el tema es más profundo de lo que parece, y que por supuesto, de todo tiene que haber; seguro que algunos comienzan a tener ese brillo en los ojos que los dibujos animados nos muestran con el símbolo del dólar, pero también debe haber artistas que crean que su música debe evolucionar en un sentido concreto, aunque sea el comercial, ¿no os parece?

Como siempre, hay os dejo mis reflexiones, y cómo no, mis preguntas, porque estoy deseando saber que opináis vosotros al respecto.

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