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Sebadoh — Defend Yourself: la promesa de un nuevo, pero ya conocido, camino

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Agua pasada no mueve molino. Un refrán dignísimo que, sin embargo, con Dinosaur Jr., hubo que empezar a revisar. Odiando los comebacks como los odio, hay que reconocer que la vuelta del trío clásico (Mascis, Murph, Barlow) se hizo con la inspiración al máximo. Habrá quien diga que no era agua pasada, pero aunque todas las canciones fuera nuevas, el grupo manejaba los mimbres de finales de los 80, no de los posteriores derroteros del grupo. Y ahora Lou Barlow vuelve a activar a su otro grupo, (Su grupo, en realidad) a unos Sebadoh que no son estrictamente los clásicos pero sí los duraderos.

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El camino por Defend Yourself no es tan satisfactorio como el que trajeron Farm y Beyond, pero sí que hace lo suficiente para a) no ponerse en ridículo; y b) que el disco de regreso no pelee sólo por no ser lo peor del grupo con diferencia. Trece canciones en 45 minutos menos destartaladas y quebradizas de lo que a muchos nos gustaría, pero también con ese habitual e inconfundible gusto por lo taciturno cantado como si esto fuera punk.

“Why are you dumping me?” 
 “Can’t you see that I’m small?
(‘Defend Yr Self’)

Si el comienzo de un disco ha de mirarse y pensarse con calma, el de un disco de regreso,más: ‘I Will’ tiene varias cosas que gustan a quienes gustan de Sebadoh: la facilidad que tiene Lou Barlow para conectar con la emoción básico; los arrebatos eléctricos en canciones de cantautor; el estribillo contagioso y el cambio extraño. No es un retorno a las viejas formas, porque al grupo ya les interesa bastante poco la baja fidelidad y prefieren quedarse con los sonidos pulidos de su último disco como banda… pero al menos hay inspiración incluso para llevar a buen término una recta final instrumental con solo incluido. Son Sebadoh viéndose a sí mismos como grupo powerpop… y siempre, de algún modo, tuvieron algo de eso.

De los otros Sebadoh, los que optaban más por lo crudo, lo salvaje, hay una versión también refinada. Frente al punkerío artie con el que se contentaba habitualmente Jason Lowenstein (representado por la algo cowpunk ‘Inquiries’, ‘No Found’ y poco más), aquí encontramos unas pizcas de post-hardcore (‘Defend Yr Self’) y otras de alt-rock grunge (‘Final Days’)… El gancho casi nunca llega por este lado, sino más por el de un Lou Barlow sombrío, pero capaz de reavivar incendios con unas guitarras que convencerían a J. Mascis (‘Can’t Depend’) o quizás más cerca que nunca de Elliot Smith en su papel de cantautor (‘Let It Out’, ‘Listen’).

Sebadoh: muerte por status

¿Qué se ha quedado por el camino? Principalmente, lo que venía de lo espontáneo, de lo irreflexivo. The Sebadoh ya demostró que limpiar las canciones no valía para nada cuando cosas como ‘Once’ lo que necesitan es liberarse de todo, incluso para fallar. De hecho, fallar siempre ha sido una de las cosas que Sebadoh han hecho de manera más divertido. Ahora parecen tener miedo a fallar más a menudo, quizás porque tienen un status y algo así puede paralizar.

I didn’t want to say no to myself again
I didn’t want to let you slip away
Still, I’m holding on to whatever turns me on
The promise of a new, familiar way.

Estos Sebadoh ya no son con los que Lou conseguía ligar, sino con los que cierra heridas de matrimonios rotos, 25 años después. El tono de muchas letras, casi todas, sigue siendo quejumbroso, pero… mejor, porque sería difícil imaginarse a Sebadoh en otra liga. De un modo u otro, aun sin relaciones rotas, las canciones del grupo casi siempre han remitido a tener pareja y no saber cómo acertar del todo. Los Planetas lo dijeron tan bien como el mejor Lou Barlow: Si está bien, si es tan fácil…

Y éste disco igual: si está bien (que lo está), si es tan fácil (que lo es), ¿por qué no convence? Quizás sea que para los que fuimos escuchando cada una de sus historias de corazones rotos y cada una de sus locuras, ahora puede quedar la duda de si los escuchamos porque, a veces, hay que “cumplir” con el pasado. Mientras evitamos caer en esa trampa del pensamiento, es bueno también darse cuenta de que hay un buen puñado de canciones (‘Listen’, ‘Oxygen’, ‘State of Mine’, varias de las ya citadas) que deberían ser suficiente razón para que el recién llegado quiera echar la vista atrás y darle una oportunidad en su streaming vital a lo que ocurrió antes.

(Ah, y que me vengas con esto, Lou,…

To let the children grow 
To feel it themselves 
To hurt and grow 
It’s the hardest thing I’ve ever done and I haven’t done it yet.

Cabrón, aún me tienes cogido del corazón y de la mente, así es imposible ponerte a caldo).

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