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Seis grandes culos inquietos del mundo de la música

La música es un negocio de valientes, de eso no me cabe duda. Hay que tener arrestos para dejarlo todo y apostar por una forma de vida tan voluble y desagradecida, donde solo unos pocos triunfan de verdad y muchos se acaban descalabrando. De los pocos que consiguen el éxito, la mayoría acaba acomodándose y disfrutando de lo conseguido; pero hay unos pocos culos inquietos que son incapaces de conformarse, y que tienen que ir constantemente más allá.

Personas que parece vivir pegadas a la mesa de mezclas, y cuyo hábitat natural es el estudio de grabación. Artistas que necesitan constantemente romper sus propias barreras, salir de la comodidad de sus grupos consolidados y dedicar su tiempo a causas más improbables. A los culos inquietos a veces cuesta seguirles la pista, y muchas veces preferiríamos que dejaran de abarcar tanto para centrar sus fuerzas en los grupos que les hicieron famosos. Pero ellos son así y hay que quererlos como tal.

Seguro que se os ocurren multitud de nombres que encajarían con esta descripción, pero aquí va mi lista particular con los que considero los seis culos de mal asiento más interesantes del panorama actual. Mucho ojo con ellos, que nunca puedes saber por dónde te van a salir.

Josh Homme, el rey del desierto

Desde que Kyuss se separaron, la agenda de Josh Homme parece no haber tenido un solo día en blanco; tanto que ni siquiera ha querido participar de la reciente reunión de la banda. Su principal ocupación y mayor éxito en este tiempo ha sido Queens of the Stone Age donde ha puesto voz y guitarra en hasta cinco discos, pero también ha dedicado bastantes esfuerzos a Them Crooked Vultures y a Eagles of Death Metal, donde toca la batería.

Por el camino también ha tenido tiempo de organizar varias tandas de las estupendas The Desert Sessions, de participar como invitado para gente como Foo Fighters, Mastodon, The Strokes o Primal Scream, e incluso de producir algún disco como el fabuloso Humbug de Arctic Monkeys.

Damon Albarn, el que nunca sabes dónde estará

¿Cuánta gente le habrá dicho a Damon Albarn durante estos últimos años que reúna de una vez a Blur? Económicamente es obvio que sería lo más beneficioso para él, pero está claro que no es suficientemente estimulante para el británico, y en su lugar prefiere seguir experimentando todo lo posible con Gorillaz o componiendo bandas sonoras operísticas como Journey to the West, donde se atreve a tocar de todo.

Y cuando se aburre, pues toma un avión para África y se graba discos como DRC Music o Mali Music, con los que no ganará grandes fortunas, pero que desde luego le permiten dar rienda suelta a su creatividad. A ratos se acuerda también de que tiene otro tinglado por ahí llamado The Good, The Bad & The Queen, y dice que para el año que viene quiere lanzar por primera vez un álbum firmado con su nombre. ¿Le quedará tiempo para el grupo que se montó con Flea y Tony Allen?

Jack White, el que pega bien en cualquier parte

En el momento que oyes que Jack White ha metido las narices en algún proyecto, al instante dices “quiero oírlo”. Da igual que sea el nuevo disco de Justin Bieber, si White está de por medio algo habrá para rescatar ahí, y eso lo podéis tomar desde ya como un axioma de la música. Visto que lo de The White Stripes no parece tener vuelta atrás, nos consuela saber que su talento seguirá vivo en otras muchas cabezas de hidra.

Tras ello, sus principales proyectos han sido The Raconteurs y The Dead Weather, con dos discos cada uno, a los que habría que sumar su aportación a varias bandas sonoras y colaboraciones como Rome. También como productor tiene ya una dilatada carrera, sirviendo para gente como The Von Bondies, y por lo visto tiene algo en marcha con los inefables Insane Clown Posse.

Omar Rodriguez-Lopez, el que sufre de incontinencia

Si hay que hablar de artistas que son incapaces de estar parados, por encima de todos sobresale Omar Rodriguez-Lopez. No lo he comprobado aún, pero no me sorprendería que en los últimos años el guitarrista hubiera conseguido batir el récord de más discos publicados en la menor cantidad de tiempo posible. Dispara tanto que con muchas balas falla, pero por lo visto es incapaz de dejar sin grabar todo lo que le pasa por la cabeza.

21 discos de estudio, 2 en vivo y hasta 38 producidos, todo ello con solo 36 años de edad. Curiosamente en 2011 solo ha lanzado el recopilatorio Telesterion, seguramente porque tendrá su peluda cabeza centrada en el nuevo disco de The Mars Volta, previsto para 2012. ¿Y qué hay de la reunión de At The Drive-In? Mucho se ha rumoreado, pero me da a mí que eso nunca va a pasar. Ah, apuntad también por ahí que ha grabado para gente como Red Hot Chili Peppers, John Frusciante en solitario, Hans Zimmer y Erykah Badu.

Trent Reznor, el que todos quieren a su lado

El nombre de Trent Reznor irá siempre ligado a Nine Inch Nails, el proyecto que le dio la fama y donde hasta ahora ha alcanzado sus mayores cotas. No obstante, de un tiempo a esta parte no se ha mostrado especialmente interesado en revivir dicha formación, dedicando la mayor parte de su tiempo a componer, solo o junto a Atticus Ross, estupendas bandas sonoras.

Se le ve especialmente ilusionado con How to Destroy Angels, el proyecto que lleva junto a su señora y del que se espera un primer disco completo tras un EP que me dejó bastante frío. Tiene un largo historial de colaboración con Marilyn Manson, aunque también ha dejado su impronta en proyectos como Queens of the Stone Age, A Perfect Circle, Puscifer o Jane’s Addiction.

Mike Patton, el loco de la colina

Pero si todos los anteriormente mencionados son, en cierto modo, locos por atreverse a llevar tanto en danza, Mike Patton es sin duda el más desquiciado de la cuadrilla. Ya antes de entrar en Faith No More había demostrado tener una versatilidad al alcance de muy pocos, y con el cierre de dicho grupo se ha dedicado a explotar al máximo sus grandes cualidades.

Tenemos a Mr. Bungle como origen de sus locuras, y luego también Fantômas, Tomahawk, Mondo Cane, Peeping Tom, su trabajo con John Zorn y algo más que me dejaré por ahí. También ha puesto sus flexibles cuerdas vocales al servicio de algunos doblajes y su último atrevimiento es la banda sonora de La soledad de los números primos.

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