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Seis grupos australianos de ahora que están sonando genial

Australia. Como siempre, algo se está moviendo al otro lado del mundo. Están saliendo grandes grupos a patadas. Hay una escena en toda regla: sellos que trabajan simultáneamente con todo tipo de grupos, fundamentalmente de Melbourne pero también de Sidney, Adelaida o Brisbane; grupos que comparten sus miembros entre sí y que, por supuesto, se conocen; grupos que nacen a partir de otros grupos (Eddy Current Supression Ring); y parámetros artísticos comunes. Desde el post-punk, en un revival que esta vez sí merece la pena, hasta el indie-jangle-pop, vía The Triffids y Flying Nun, que es infinitamente más interesante que el universo Captured Tracks y derivados. Aquí enumeramos seis grupos que os podrían encantar, pero hay más, muchos más.

Pop Singles

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Lo más parecido a The Verlaines que encontraréis hoy en día. Pop Singles se enrolan en la más que emocionante ola revivalista del jangle pop que Melbourne se trae entre manos, junto a Boomgates o Dick Diver, pero lo suyo tiene mucho menos que ver con el pop efusivo y más con el post-punk que practicaban The Feelies sin querer. Y, sobre todo, con el grupo de Graeme Downes desde Flying Nun, referencia inagotable. Su primer disco, All Gone, es una de las joyas a las que llegué tarde el año pasado. Mi radar falló clamorosamente. Pero nunca es tarde si la dicha es buena y las canciones de tan notable disco siguen esperando con los brazos abiertos: la delicadeza de ‘Field In Flames’, el inconfundible halo Bird Dog de ‘Hold You Tight’ o el inquietante matiz post-punk de ‘All Gone’. ¿Captured Tracks? Sí, pero en versión guay.

Twerps

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Más indie pop. Del mejor. Además de todos los grupos de la época que os podáis imaginar, incluidos todos los neozelandeses y escoceses, Twerps recogen el testigo de Galaxie 500. Caminan más lentos y alicaídos que el resto de sus compañeros, y eso les hace especiales. Hasta el momento han publicado dos discos. El último, homónimo (2011, Chapter), es todo un tratado de laconismo adolescente sin caer en el falso cortavenismo. Desde el impresionante inicio (‘Dreamin’), del que debería aprender fervorosamente Wild Nothing, hasta el toque absolutamente On Fire de ‘This Guy’, pasando por una de las baladas mejor ideadas e interpretadas de los últimos años (‘Who Are You’). El sentimiento a flor de piel y un grupo que tiene todo lo bueno de la vida y todo lo que merecía la pena del indie pop.

Bitch Prefect

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Bitch Prefect son de Adelaida y deben sentir una inmensa devoción por Beat Happening. Todo en sus canciones y en su primer disco, Big Time, está empapado del pulso lo-fi y artesanal del grupo de Calvin Johnson y compañía. Bitch Prefect se ubican a mitad de camino entre los sonidos pop de los dos grupos anteriormente citados y el garage rock que tanto se destila hoy en día en San Francisco y alrededores. No se decantan ni por uno ni por otro, en un terreno de total indecisión que les hace sonar jóvenes y frescos, despreocupados y felices. Son primitivos porque no parece que sepan ser otra cosa (‘Sunday’), saben no obstante crear estribillos adictivos (‘Guess The Person’) y hasta pequeños himnos generacionales (‘Bad Decisions’, aún más Beat Happening). En fin, un caramelo.

Total Control

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Radical cambio de aires. Pasamos a la otra escena que más lo está petando en Melbourne: la post-punk. De entre todos los grupos que están surgiendo en Australia en un revival que esta vez sí merece la pena, Total Control es posiblemente la más excitante de todas ellas. Publicaron su primer disco, Henge Beat (2011, Iron Lung, hace dos años junto a un slpit con Thee Oh Sees. Glorioso, por supuesto. Henge Beat no se queda atrás: a ratos más synth punk que otra cosa (‘See More Glass’), a ratos mira fijamente a los ojos de Bauhaus y derivados y a ratos acelera y toma la vía del mejor post-punk, la del garagero y acelerado. La del punk (‘One More Tonight’). ¡Si hasta les gusta Kraftwerk (‘Sunday Baker’)! Ellos, al igual que Boomgates y The Ooga Boogas, tienen mucho que ver con Eddy Current Suppression Ring. Y sus miembros participan en proyectos variados, como The UV Race. ¿El auténtico epicentro de la movida? No lo sé. Pero Henge Beat es uno de los mejores discos de 2011 y deberíais acudir a él ahora mismo.

Exhaustion

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De Exhaustion os hablamos hace bien poquito. Han debutado este año y son una suerte de supergrupo de la escena australiana con Duncan Blachford al frente. Ellos también son de Melbourne y también se desenvuelven en el post-punk, aunque desde un punto de vista más desquiciado y tétrico que Total Control. Pasan totalmente del rock o del punk y se dedican únicamente a crear atmósferas sintetizadas, sonidos abrasivos y sugerentes sonidos vocales, que les sitúan exactamente en la dirección de Suicide y demás amigos de la movida bajonera. “Desesperation, paranoia and trudging dread”, como el propio Blachford reconoce. Al otro lado del océano otros grupos se mueven en las mismas coordenadas, por si os sirve de pista: The Soft Moon o Pop. 1280, aunque sin el poderío a la guitarra de estos últimos. Exhaustion viven de las distorsiones, los sonidos industriales muy chirriantes y los sintetizadores.

New War

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Y terminamos con New War, otro grupo de Melbourne que hace post-punk. Tienen más que ver con Exhaustion que con Total Control, aunque están a mitad de camino de los dos. Son mucho más rock que los primeros pero no son tan rock como los segundos. New War, además de tener una de las portadas más chulas de todo el 2012, es el mejor homenaje a Joy Division que he escuchado en mucho tiempo. Han sabido entender perfectamente el mensaje que Ian Curtis quiso transmitir al mundo antes de largarse de él, y lo aplican concienzudamente, dando un protagonismo primordial a los ritmos tribales de la batería y sosteniendo casi todo el disco en el trabajo del bajo. Muy experimentales, son capaces de tirarse minutos y minutos evocando lugares chungos a los que nunca querrías ir, si no fuera por la perversa atracción que provoca todo lo oscuro. Ellos también. ¿Quizá el grupo más prometedor en su cuerda de todos los citados aquí?

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