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Seis grupos que no deberían sacar disco bajo ningún concepto (I)

Amanecimos el jueves de la semana pasada con la inquietante noticia de un nuevo disco de Blur, toda vez que el cuarteto de Colchester ha tenido a bien reunirse en el estudio para dar continuación a aquel lejano Think Tank (Parlophone, 2003), único testimonio del grupo después de los noventa, el lugar del que jamás deberían haber salido. Albarn, Coxon y sus alegres amigos tienen preparado ya The Magic Whip, el que será el primer disco del guitarrista junto a sus compañeros de aventuras tras 13 (Food!, 1999). La pregunta que todo ser racional se hizo entonces y la que nos continuamos haciendo ahora es: ¿de verdad, Blur? Tras una más que olvidable actuación en el Primavera Sound de 2013, Blur desean demostrar que están vivos en pleno 2015, poniendo de manifiesto una vez más el valor de un grupo que sabe morir a tiempo.

Dado que hay un número no menor de grupos que tras varios años de inactividad podrían amenazar con nuevos trabajos, superados ya sus mejores años, desde Hipersónica Soluciones Para Todos S.A. quisiéramos sumar nuestro granito de arena para evitar que algunos de nuestros héroes del ayer lo dejen de ser. Allá vamos: seis grupos que no deberían sacar disco bajo ningún concepto. Todos ellos aún no han caído tan bajo como otros ilustres — hola Black Sabbath, hola Smashing Pumpkins — y, precisamente porque les queremos mucho, les incluimos aquí. Para que no terminen en ese inframundo.

Wilco

Cabe poca discusión en torno al momento en el que Wilco dejaron de ser relevantes. Más o menos sucedió entre lo que va de A Ghost is Born (Nonesuch, 2004) a Kicking Television: Live in Chicago (Nonesuch, 2005). A partir de entonces el grupo liderado por Jeff Tweedy se dedicó en cuerpo y alma a complacer a sus fans y a sus propias expectativas como formación. Regreso a los orígenes inspirados en el Country, autocomplacencia y un puñado de buenas canciones, pero nada más. Wilco no han publicado nada desde The Whole Love (dBpm, 2011). Romper el mayor periodo de tiempo que el grupo ha pasado sin publicar nuevo material podría suponer bajar demasiados escalones en su propia trayectoria. Tantos que ni sus más acérrimos fans podríamos perdonarlos. Ya han dicho todo lo que tenían que decir, y están bien así.

The Jesus and Mary Chain

Autores de uno de los peores conciertos de la historia de la humanidad, The Jesus and Mary Chain podrían tener la intención de dirigirse de nuevo al estudio y producir un nuevo disco. El rumor, incomprensiblemente, aún no ha provocado que la OMS alerte a toda la población y que la ONU anuncie el despliegue de cascos azules. The Jesus and Mary Chain, tres décadas después de todo por lo que fueron importantes, son una burda parodia de sí mismos. A tenor de sus actuaciones en directo, de su falta de interés y motivación, de su siempre incontrolable carácter y, en general, de la abusiva cantidad de tiempo que ha pasado desde Darklands (Blanco y Negro, 1987), cualquier nuevo disco de The Jesus and Mary Chain será un absoluto e irremediable dislate. Y preferiríamos que no.

Sonic Youth

Es cierto: Sonic Youth siempre han dado la talla. Su último trabajo, The Eternal (Matador, 2009), podría contarse sin reparos entre lo mejor de aquel año. Sin embargo, ya han pasado cinco años desde entonces, camino de seis, y cualquier amago de Sonic Youth de regresar al estudio sería simplemente redundante. ¿Qué le queda por contar a un grupo que comenzó en 1982, en las más precarias condiciones, y que desde entonces ha facturado una veintena de trabajos? Realmente nada. La separación entre Kim Gordon y Thurston Moore, todo lo que ha ido desvelando ella sobre los motivos de su ruptura, como añadido, indican que una posible reunión para grabar nuevas canciones está lejos. Y posiblemente lo prefiramos así. Sonic Youth no son tan desconocidos como para disfrutar de un exquisito repunte de popularidad y éxito crítico gracias a dos discos que son más o menos lo de siempre, como Swans, y quizá su ejercicio pasara por irrelevante. Algo que Sonic Youth nunca deberían ser.

Radiohead

Cuatro años pasaron también entre In Rainbows (Xurbia Xendless, 2007) y The King of Limbs (autoeditado, 2011), aquella cosa que según dónde mires es una maravilla o un fracaso colosal. Ahora, cuatro años después de aquel trabajo, Radiohead están trabajando en nuevas canciones. Con lentitud, pero están en ello. Sé que aquí voy a provocar cierta ruptura con otros compañeros de Hipersónica, siempre interesados en lo que el grupo de Oxford tenga a bien contarnos, pero quizá Radiohead deberían poner punto y final. Hasta el momento su carrera está inmaculada, con una sucesión de discos entre 1995 y 2007 más que destacable. ¿Doce años en la cumbre requieren de epílogo? En serio, Thom, ¿tendrías la amabilidad de dejar de atormentarnos con anuncios de nuevas canciones tocadas en un concierto benéfico en Sri Lanka o pinchadas en una sesión de BBC Radio 6 a las cinco de la mañana de un martes?

Los Planetas

Tras su retirada de los círculos de la industria musical poco hemos sabido de Los Planetas. Jota continúa trabajando con Grupo de Expertos Sol y Nieve y Florent y Banin siguen a lo suyo en Los Pilotos. De una continuación para Una Ópera Egipcia (Octubre, 2010) no sabemos nada, y es mejor así. Durante los últimos cinco años Los Planetas han continuado girando, incluyendo aquel concierto homenaje a sí mismos que les sirvió en bandeja el Primavera Sound en 2013. También han grabado cosas aquí y allá, con especial recuerdo para los dos discos de Los Evangelistas. Pero como grupo que sólo oscila o entre lo mejor o entre lo peor, cualquier nuevo disco sólo podría caer en el saco de lo último. Y pese a regalarnos algunos de los discos más importantes de nuestras vidas, Los Planetas ya acreditan suficientes bajones en su discografía como para tener que lidiar con uno más, tanto tiempo después.

Pixies

De entre todos los héroes de los ochenta que bajo ningún tipo de concepto deberían volver a publicar un LP, Pixies brillan con luz propia. Si dejamos a un lado — pero al mismo tiempo tenemos muy presente — los tres EP’s con los que, ejem, nos deleitaron entre 2013 y 2014, los trabajos de larga duración de Pixies continúan inmaculados: Surfer Rosa (4AD, 1988), Doolittle (4AD, 1989), Bossanova (4AD, 1990) y Trompe le Monde (4AD, 1991). No, Frank Black, no hay ningún motivo para que esto deje de ser así en el futuro. Sois los únicos que podéis presumir de algo así: de vuestra generación, todos han seguido, o no tienen algo tan, tan redondo. De modo que entregad los instrumentos, cerrad el estudio de grabación y continuad viviendo del nombre, de las rentas y de las invitaciones a festivales de todo tipo alrededor del globo entero. Pero no, no saquéis disco. Por favor. No lo hagáis. Sería gracioso. Pero también triste. Reiríamos. Pero lloraríamos más. No volváis.

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