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Como cada año, entre los regresos de dinosaurios, interesantes propuestas electrónicas e ingentes nuevas propuestas y debuts de grupos de indie rock, al final no queda más remedio que filtrar. Necesario ante proporciones bíblicas de nueva música que consumir, muchas veces, rápido y mal, sin la oportunidad de disfrutar de la propuesta y ante la necesidad de atender a tantos grupos. En este sentido, y aprovechando el hilo de los hijos del Hype que abrió un lector en la sección de Respuestas, aprovechamos para hablar sobre algunas de las propuestas de las que se ha hablado considerablemente este año, y que en nuestra opinión no son para tanto. O sin ir más lejos, son un rotundo MEH.

Palma Violets

De los hypes que llevamos en este año, este ha sido uno de los ojitos derechos de la prensa inglesa, que lo ha puesto por los aires. Al final, el contenido patriótico acaba tirando. Pero dejando a un margen el orgullo chovinista, 180 es uno de esos discos de bandas post-Libertines que no aportan nada nuevo. No, no es necesario que lo hagan para hacer un debut decente, pero viendo la cancha que le han dado desde el otro lado del charco, se han pasado. En algunas canciones suenan bien, no estamos ante un despropósito de grupo. Eso sí, ni tanto ni tan calvo, repiten bastantes clichés, y el vocalista incluso tiene un tono bastante parecido al Pete Doherty, pero tampoco es algo inenarrable.

No es una catástrofe, pero desde luego no es ni de lejos ni uno de los trabajos del año ni uno de los debuts. Bastante normalito y efectista, pero hay que reconocer que en la primera mitad del álbum tiene algún corte enérgico que suena fresco y divertido. Pero poco más, no es para darle tanto bombo como le han dado sobre todo en medios de referencia ingleses, que mediante la técnica del calzador, vendiendo bastantes grupos de su tierra como grandes discos, nos intentan endosar sus productos, como hacemos nosotros. Lícito, por otra parte.

Haim

Otro grupo del que se está hablando es Haim, un trío de mujeres de Los Ángeles que editaron varios EPs el año pasado y que han vuelto en este para lanzar un par de singles. Aún no han lanzado un álbum y ya hay bastantes expectativas puestas en ellas, por lo que se ha visto en la prensa anglosajona, y porque no hay más que ver que sus pocas canciones tienen millones de visitas en Spotify.

El grupo no es nada del otro mundo, están en la órbita de Peace, con un pop remilgado y ñoño, también cercano al que practican Foals. Ritmitos frescos y tropicales, y melodías suaves ideales para dormir en la hamaca en una tarde de verano. En resumen, otro grupo prescindible que no aporta nada. Es la nueva guerra de los clones.

Swim Deep

Los ingleses Swim Deep debutarán en largo el próximo 29 de julio con Where the Heaven Are We, pero antes ya han lanzado varios singles, de los cuales algunos han entrado a formar parte del EP Sea Changes The Weather, también de este año. Algunos avanzan, que con lo escuchado, parece que pueden entrar a jugar “en las grandes ligas”. ¿Es para tanto? Creo que no, pero para ser justos hay que esperar a que salga el álbum para ver si van a seguir por la senda de los singles, que es lo lógico.

Entre un colorido indie pop y alguna reminiscencia dream pop, Swim Deep se hacen un refrito que en ocasiones parece el resultado de cruzar la tranquilidad de The XX, las guitarras volátiles de Beach House y la simpatía de Wild Nothing que tan loco vuelve a Mohorte. Resumiendo, estamos ante un grupo que ha aprovechado las fórmulas que últimamente se vienen consumiendo en la órbita del indie pop y que tanto están triunfando. Pero nada más. Si el hype se cumple, no lo creo, aunque tampoco es que se estén marcando un Frank Ocean. Algo de hype, puede; candidato a alguna categoría de lo mejor del año, tampoco.

Peace

El enésimo grupo de indie rock estándar anglosajón. Definible con la expresión pegarle una patada a una piedra y que salgan mil grupos así. Ningún hit especial, ni tampoco ningún rasgo característico o distinción personal que los desmarque del resto de un gran saco en el que hay chorrocientos grupos iguales. Son grupos sin carisma. Distorsiones por aquí, unos punteos tímidos por aquí… pero además se quedan en un término medio sin echar toda la carne en el asador por estas fórmulas. De hecho hay momentos como los de Bloodshake, en los que se acercan a grupos de corte más pop como Two Door Cinema Club.

El otro día un lector de Hipersónica abría un hilo en la sección de Respuestas para preguntar si el indie rock está estancado, yo creo que no, pero obviamente en géneros que han sido tan explotados hasta la saciedad, es cada vez más difícil innovar y seguir reinventando o aportando nuevas propuestas. Si desde luego hablamos de ‘indie rock’ como esa etiqueta de cajón de sastre de grupos de medio pelo donde entra cualquier cosa que tenga guitarras y no sea excesivamente comercial, es decir, donde entran grupos como como Peace, separándolo del indie rock que surgió en el underground americano en los 80; sí, este ‘indie rock’ está estancado. Por culpa de grupos como este.

Rhye

Woman es un disco que está gustando bastante y que dio bastante que hablar hace apenas tres meses, coincidiendo con la fecha de su lanzamiento. Es un idílico debut de pop cocido a fuego lento, para amigos de Jessie Ware y otros artistas de este ramal. Un disco que gustará a los acérrimos a estas composiciones lentas y repletas de (h)amor, y que destestaréis los que sois reacios a este tipo de álbumes, porque o bien no tenéis sentimientos, o bien porque sois unos hijos de Satanás que sólo quieren escuchar guitarrazos, unos pastilleros que le dan al chunda-chunda o preferís fumar escuchando psicodelia.

El caso es que puedes dormirte o puedes disfrutar de este dúo y sus composiciones lentas y delicadas. El vocalista no se puede negar que canta bien, con unas pequeñas muestras de soul que muestran lo bonito de su voz. Para sentir buenas vibraciones el álbum está bien, pero nada más. También es normal que si acostumbras por otros géneros, esto te sirva más bien como siesta. Hay una buena voz, pero nada espectacular que debas escuchar antes de morir. Buenas vibraciones que no evitan que se vuelva soporífero.

Autre Ne Veut

Uno de los hypes de los que más se habló a principios de año y que han editado este año su segundo largo, Anxiety, un disco enraizado en el synth pop y que practica R&B en la superficie. El resultado son diez cortes empalagosos que hacen de este segundo álbum una travesía especialmente farragosa, principalmente culpa de un synth pop lento que adormece más todavía por las secciones vocales. Aparte de los falsetes y la aguda voz del cantante, que a veces resulta insoportable, hay arreglos horteras como alguna guitarra (modo AOR: ON) en Don’t Ever Look Back.

Un disco más recomendable para los amigos del R&B que del synth pop, puesto que en este apartado, no hay nada nuevo. Es otro género del que hay chorrocientos grupos. Eso sí, será mucho más interesante para los que os gusta el rythm and blues y artistas como Janelle Monáe o The Dream. Los arreglos y capas coloridas pueden aportar un cariz interesante al género. Para mí, el hype más desmerecido.

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