La verdad es que con lo difícil que es encajar su música no es raro que no les salgan demasiados conciertos a estos chicos. Son Senogul, grabaron un álbum de debut de título homónimo bajo los parámetros del prog-rock y fueron puestos por las nubes en las mejores publicaciones especializadas y después se pasaron a la world music, entendida ésta en un sentido amplio.

Se prodigan muy poco en su tierra y saber que iban a actuar en el ciclo Música del siglo XX de la Obra Social de Cajastur y por partida doble no era como para dejarlo pasar. Se hubieran merecido un lleno hasta la bandera pero ya sabemos que no se hizo la miel para la boca del asno.

http://www.youtube.com/v/7Lzwl9YV_a8&hl=es_ES&fs=1&

Aquí Senogul optarán por un término medio, conjugando ambas experiencias y dando una nueva vuelta de tuerca a su propuesta. Y en vivo el quinteto volvió a convencerme en que son una de las formaciones instrumentales más interesantes de este país.

Senogul son varios talentos juntos: el de Eduardo G. Salueña, un teclista que maneja el piano, el Korg y el mini Moog como si estuviera en una banda de principios de los setenta; el de Pablo Canalís un bajista que es más que eso porque domina múltiples instrumentos de percusión e incluso dio una clase magistral de kalimba (YouTube), en vivo y en directo con varias kalimbas electrificadas. Ahí es nada.

Además el grupo cuenta con dos guitarristas que no van de guitar héroes. No hay los roles rítmica y solista, dependiendo del momento uno juega el papel que le toca; y lo mejor de todo son imaginativos y le dan un plus de calidad a los temas. Y por último, está Eva Díaz Toca, batería de formación de jazz que aporta ese toque mágico que necesita una banda como Senogul.

Senogul, aglutinadores la marca Disconsonancia, empezaron como los grandes, con ‘Swaranjali [Sangama Mantra]’, con Salueña y Canalís mano a mano para luego dar entrada al resto de músicos.

Si a esas alturas no estabas convencido con ‘Tango mango’, un guiño al disco de Can, se ganaron el favor de quienes no les conocían. Ahí pudimos ver a la banda a pleno rendimiento en esta pieza al que variaron un poco la estructura original.
Pablo Canalís incitó al canto tribal en ‘O’ catimbo’ que unieron todos en ‘Terra terreiro’, uno de los más interesantes cortes de Concierto de evocación sonora para conjunto instrumental (Margen Records, 2009).

Volvieron a mezclar los dos estilos en Travesía de las gaviotas y ‘Las almas inmóviles’, y se consagraron con una espeluznante revisión de ‘La mulata eléctrica’, su homenaje al rock andaluz de los setenta. Y poco más que contar, solo decir que actuaciones como las del Pabellón de la Feria de Muestras son las que crean afición. Palabra de crítico musical.

Sitio oficial | Senogul
Foto | Víctor Rodríguez

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments