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Serdce — Timelessness

Paradójicamente todos estos sitios que últimamente han puesto a los territorios más allá del Telón de Acero en el mapa musical actual no han sido capaces de servir de puerta de entrada para las bandas de las repúblicas bálticas, exsoviéticas u otomanas a este mercado común que es occidente. ‘¿Donde encuentro este disco? Rusia (o Turquía)’ se ha vuelto en un intercambio muy frecuente estos días, pero por mucho que se afanen en estos países por mezclar las esperadísimas filtraciones con anónimos lanzamientos de su chavalada, las jóvenes bandas de esas longitudes siguen teniéndolo igual de difícil o más que antes de la era de internet.

Afortunadamente de vez en cuando surgen excepciones que superan el chovinismo o la xenofobia (perdonadme la expresión), permitiendo que cada vez seamos menos los escépticos con respecto a todo lo que pueda provenir de más allá del río Narew. Serdce es la última banda en golpear con fuerza la puerta del prejuicio, y lo hacen con una propuesta que deja la boca abierta a propios y extraños.

Surgidos en Minsk hace ya diez años, los bielorrusos saben combinar la excentricidad que muchos adjudicamos a las bandas ex-soviéticas con la exquisitez técnica de la península escandinava, ofreciendo un cocktail que va mucho más allá de lo que las etiquetas que conforman los ingredientes de su propuesta puedan hacer pensar.

A pesar de no conocer en profundidad su discografía (he corrido como loco a fin de sacar al menos alguna conclusión válida), es innegable que el desembarco de Serdce no es casual, ya que este Timelessness que Blood Music nos ofrece reeditado este 2014 (el disco se lanzó en Bielorrusia el pasado 2013) es un paso de gigante con respecto a trabajos anteriores, coherente con la senda anterior pero ampliando enormemente el universo, como decimos tanto en la prensa musical, convirtiendo al fin a Serdce en una banda madura, digna de competir en las grandes ligas.

El punto de partida para la propuesta que nos ofrecen es el Death Metal Progresivo aunque lo que Timelessness refleja va más allá de esta etiqueta de tan dudosa vigencia. Cynic y Haken son referencias clarísimas en los diez temas que componen el álbum, pero el conjunto mostrado va más allá de la estadística que pueda conformar la suma de factores, demostrando que para Serdce su forma de ver el Metal va más allá de las ciencias exactas aunque por momentos parezca mostrar una estrecha relación con las matemáticas.

Más grande y mucho más concreto a pesar de su inmensidad que el resto de álbumes lanzados por los bielorrusos, Timelessness no disimula la influencia de discos como Traced in Air o Visions, ahora bien, los utiliza más como un punto de partida que como una referencia, los convierte en un trampolín en vez de usarlos como una meta, construyendo una estructura que, todo sea dicho, no parece tener límites.

En el lugar en el que el andamiaje deja espacio para las aparentes improvisaciones (que no lo son tanto) o los intrincados desarrollos que siempre acaban llevando a una parte es donde el Death Metal acaba perdiendo terreno y quizás defraudando a algún despistado momentáneamente, pues Serdce recuperan enseguida la atención del metalhead con el guiño a Messuggah que son algunos riffs que parecen más dignos de un breakdown que de un vino al calor de una chimenea. Y por extraño que parezca logran hilarlo todo a la perfección, utilizando el recurso del groove como una herramienta más de transimisión en un viaje que va mucho más allá de lo técnico para llegar a la grandeza de la evocación emocional.

Otro de los aciertos del álbum es su cristalina producción, la cual permite integrar los momentos más rudos con los de esparcimiento instrumental. Gran beneficiado de este planteamiento es un instrumento normalmente olvidado como el bajo, el cual brilla en Timelessness a una altura que hace llorar desconsolado a John Myung, construyendo algunos de los fraseos más excitantes de los últimos tiempos y no quedando nunca opacado por la saturación evidente que conforman guitarras y batería.

Quizás el álbum pueda parecer excesivamente complejo para el proghead de nuevo cuño (ese que se lo goza con Anathema o Tool pero jamás ha escuchado The Snow Goose), pero como aviso a la muchachada huelga decir que las apariencias engañan, detrás del aparente entramado técnico Timelessness se ordena en nuestra cabeza con suma facilidad, encajando todas sus piezas una vez hemos logrado entender el juego que plantea, el cual no es tan complicado como parece.

8.7/10

Por supuesto no es ni pretende ser un álbum para todo el mundo, pero lo que sí logra es que muchos comencemos a mirar al este de nuestro continente con unos ojos que ya no denotan sospecha sino curiosidad. Los aciertos del disco van mucho más allá de esta apreciación personal, pero supongo ésta es la conclusión que todos estaréis esperando. Apuntadme a Serdce en un lugar bien destacado, los bielorrusos son hoy una de las bandas revelación en el panorama progresivo europeo. Y Timelessness una realidad a la que es imposible poner un solo pero.

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