Por si el título del disco no fuera suficientemente claro, o la foto lo suficientemente seria, os lo digo yo: Shout Out Louds se han hecho mayores. Frente a la espontaneidad y efervescencia de Howl Howl Gaff Gaff, y la nostalgia expansiva y luminosa de Our ill wills, en esta ocasión los suecos hacen un ejercicio de contención, una demostración de su madurez, pero a costa de perder su espíritu juvenil (como si Los Campesinos! No tuviesen esos arrebatos gamberros). En Work se aprecia cierto desencanto, como si los sueños adolescentes se desvaneciesen a la hora de incorporarse a trabajar en una gris oficina, convirtiendo su habitual pulcritud en un encorsetamiento para su alma.

En consonancia con este giro, el nuevo álbum se caracteriza por una mayor austeridad respecto al sobresaliente Our ill wills, que muchos recordaréis por ‘Tonight I have lo leave it’ (Youtube) (y que yo asocio, sin remedio, a la tristemente desaparecida cadena musical FlyMusic). En este sentido, más que verlo como un reverso oscuro, considero que es una maniobra de honestidad esa manera de desnudar sus composiciones, y de intentar expresar, sin lujosos ornamentos, su conciso indie pop. Por hacer una metáfora: son como una chica entrando en la treintena, dándose cuenta de que se siente más cómoda sin tener que maquillarse todos los días y vistiendo como cuando tenía 18 años, y que ya no tiene que seguir ninguna tendencia con la que no comulgue.

http://www.youtube.com/v/4-66yQoWwzY?fs=1&hl=es_ES

La tónica general del álbum, sin ser necesariamente triste ni oscuro, sí que adquiere cierta solemnidad (‘Play the game’) y resignación (‘Too late, too slow’) a la que no estábamos acostumbrados, por lo que destacan especialmente aquellas canciones que más nos recuerdan al espíritu optimista (ya sea por las melodías o por la intensidad en las guitarras) de ‘1999’ o ‘Walls’ (ambas con un interesante protagonismo del piano, que al igual que el Deluxe de Fin de un viaje infinito, son un reflejo de cómo se ha priorizado el ritmo en el pop desde la irrupción de Arcade Fire) y, sobre todo, las magníficas ‘Show me something new’ y ‘Fall Hard’.

http://www.youtube.com/v/CZPSyI4Zybo?fs=1&hl=es_ES

Y a pesar de que nos resulte una novedad este enfoque, consiguen un resultado cohesionado, homogéneo (en el buen sentido) de sus canciones, que no resulta plano (en el mal sentido) porque, a pesar de las estructuras similares (como en ‘Play the game’ o ‘Four by four’). La suavidad con la que se van desarrollando ‘Moon’ o ‘Candle Burned out’ o la esperanza que desprende ‘Throwing stones’ demuestran que no han perdido la habilidad para conmover, y que conservan la receta mágica a la hora de conseguir melodías efectivas.

http://www.youtube.com/v/01oqzy-C7zw?fs=1&hl=es_ES

De cualquier manera, es inevitable tener la sensación de resignación con este nuevo rumbo emprendido por los suecos. Porque, aunque no de manera directamente proporcional, da la impresión de que resultan menos trascendentes, de que no transmiten los buenos momentos que nos hicieron pasar, especialmente con su segundo disco, y corremos el riesgo de interpretar esa falta de urgencia como falta de entusiasmo, y (creo) no que no es para tanto. Quizá sea que en esta ocasión se parecen menos a otros vecinos suyos (I’m from Barcelona), y más a algunos compañeros de sello (Spoon, The Shins), o a otros grupos que han rebajado la épica (sí, me viene a la cabeza Arcade Fire) u otras propuestas de pop con un marcado componente emocional (Fanfarlo). Aún así, un álbum más que digno, pero con la sensación de que le falta algo de chispa.

Escúchalo en Deezer

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