Si no bailas con Death From Above 1979 no eres mi amigo

Hace tiempo que dejé de juzgar a la gente por la música que escucha. Cada uno lleva su sordera gusto como le dé la gana (yo incluido), y por eso no me alarmo por el mero hecho de que a alguien le guste determinada música, aunque según que comentarios me llevan a evitar hablar con esa persona sobre música . Si fuera más nazi (un poco lo soy, pero me estoy reformando) me alejaría discretamente haciendo la croqueta con todo aquel que disfruta al máximo con grupetes de medio pelo que encuentran el éxito combinando la música de baile con el Rock más pegadizo y, sin embargo, se queda extrañado con la mención del nombre de Death From Above 1979. O peor aún, que le pongas un tema y ponga mueca de desagrado.

Tras un párrafo que casi queda como un “este grupo mola más que esa mierda de modernos que escuchas” toca ir al grano sobre el tema de hoy, que no es otro que la enésima reivindicación de este dúo canadiense capaz de hacer mover nuestras caderas, cabezas y brazos con energía mediante Punk sucio, marchoso y extraordinario. Porque nunca se reivindica lo suficiente a Death From Above 1979, y si tras varias menciones en Hipersónica aún no os habéis puesto en bucle una maravilla titulada You’re A Woman, I’m A Machine, os estáis perdiendo la vida.

Y esa particular combinación surge de la unión entre la cadenciosa batería del cantante Sebastien Grainger y el sucio y magnético bajo de Jesse F. Keeler, que también le da caña a los teclados. Lo complicado para otros. Aunque la versión oficial sitúe el primer encuentro entre ambos en un concierto de Sonic Youth, las versiones falsas que han ido soltando a lo largo de numerosas entrevistas son mucho más divertidas, yendo desde encuentros en prisión hasta un barco pirata pasando por un bar gay.

Conocidos en sus orígenes como Death From Above a secas, tuvieron que añadir el año de nacimiento de Grainger por disputas legales con el sello del mismo nombre, aunque antes de dicho cambio pudieron publicar en 2002 un primer EP titulado Heads Up, reeditado posteriormente tras la buena recepción de su primer largo. En dicho EP ya mostraron muy buenas maneras gracias a temas de la calidad de ‘Dead Womb’ y ‘Do It’.

No obstante, donde verdaderamente echaron el resto fue con el primer disco, You’re A Woman, I’m A Machine, publicado en 2004. Si años antes The Prodigy marcaron el camino haciendo música que los punkies pudieran bailar, Death From Above 1979 fueron los mismos punkies haciendo música de baile a su manera. Y así lograron un disco que desde el primer minuto hasta el último es pura dinamita y la energía que transmite te fuerza a mover tu cuerpo sin ataduras.

Si alguien se queda impasible ante el enfermizo y contagioso ritmo de ‘Romantic Rights’ es motivo suficiente para dudar de si lo que corre por sus venas es horchata. He visto embarazos producidos por estampidas menos severas que las que hace Keeler con el bajo, que nos marca un riff tan grande como un piano y nos fuerza a dejarnos llevar. Y si se os ocurre algo más grueso que el sonido de ese mismo bajo en ‘Go Home, Get Down’, por favor hacedmelo saber. Mientras tanto yo estaré gozando de uno de los jitazos de lo que llevamos de siglo, que no es otro que ‘Blood On Our Hands’. Ríete de las hostias que te daba tu madre cuando le pisabas “lo fregao”, porque esto sí que son sacudidas de las gordas.

You’re A Woman, I’m A Machine no es un disco que haga prisioneros, sino que esparce su contagiosa magia como si de una plaga se tratara. Los bombazos se suceden uno tras otro y cada uno parece más destructivo que el anterior. ‘Little Girl’ y al carajo con todo, sólo quiero moverme. ‘Cold War’ y brindamos por el espíritu de Benito Floro. Antes de despedirse se sacan el petardo más gordo, ‘Pull Out’, y rematan con ‘Sexy Results’ como cierre y no, no queremos que se acabe nunca.

El tiempo terminó agrandando aún más la leyenda de Death From Above 1979, porque dos años después se separaron y nos quedamos sin una continuación que confirmara lo grandes que eran. Hasta ahora. Mañana mismo sale The Physical World y los adelantos oficiales mostraban una pinta estupenda. ‘Trainwreck 1979’ nos demuestra que este dúo sigue pegando fuerte y con ganas de parir jitazos y ‘Goverment Trash’ es un pildorazo punkarra lleno de energía. Del disco ya hablaremos en profundidad más adelante, pero no me cabe la menor duda de que la espera ha merecido la pena.

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