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Sia — 1000 Forms Of Fear

Tener cinco discos editados no te garantiza la fama, por muy buenas que sean tus composiciones. Que tus canciones, esas que tú misma escribes con todo el amor del mundo, sean buenas puede ayudar, y mucho, pero quizás si no tienes el cuerpazo de Rihanna o el desparpajo mediático de Katy Perry no sea suficiente.

Lo que si puede ayudar a hacer saltar la banca es tener la suerte de colarte como colaboradora en hits de David Guetta, por ejemplo, o Eminem. Porque, por mucho que le pueda pesar a ella, o a sus fans, Sia Furler es hoy alguien en la música más allá de las antípodas, gracias al odioso DJ francés y a sus ‘Titanium’ y ‘She Wolf’.

Sia, rompiendo con el miedo a la fama

Pero nadie debería extrañarse, porque, según la misma Sia, ella ha estado rehuyendo la fama durante todo este tiempo, dejando que algunas de sus mejores canciones las cantaran otros, y no precisamente novatos, sino gente como las ya mencionadas Rihanna y Katy Perry o Christina Aguilera, Celine Dion, Britney Spears, Beyoncé, Kylie Minogue, Shakira, Jennifer Lopez y hasta David Byrne junto a Fatboy Slim. Es como si, en los últimos años, no hubiera un disco maintream que no hubiera llevado algún tema de Sia.

Pero, una vez desenmascarada la creadora de hits del tamaño del ‘We Are One’ de Jennifer Lopez junto a Pitbull que nos está “amenizando” el mundial, o el ‘Diamonds’ de Rihanna que hace unos años se escuchara por todas partes, llega el momento de saber de qué es capaz ella solita en el formato larga duración. Al menos si alguna de sus colaboraciones o temas como el que se incluía en la banda sonora de la segunda parte de Los Juegos Del Hambre, aquel ‘Elastic Heart’ junto a Diplo y The Weeknd no nos despertaron la curiosidad como para indagar en su discografía.

Y para ello tenemos 1000 Forms Of Fear, un disco que ser ha filtrado más de una semana antes de su lanzamiento el 7 de julio y que nos llega con 12 temas de pura Sia, ni más ni menos. 12 canciones que ni sorprenden ni fallan en ofrecer justo lo que nos pensábamos que podíamos esperar de ella tras tanto hit prestado y tanta colaboración.

Porque, si algo queda claro tras escuchar un disco como 1000 Forms Of Fear es que un disco de Sia es eso, un disco de Sia. Su talento para escribir hits no es para tomarselo a broma, pero la impredecibilidad es una característica que no está al alcance de la australiana, y su capacidad para sorprender es completamente nula.

Sus temas siguen el mismo patrón una y otra vez, sabiendo de antemano y sin siquiera conocer que es un tema firmado por la Furler, que estamos escuchándola a ella. Es como si algún software para componer trajera un plantilla titulada “Sia’s songs” y sólo hubiera que introducir dos o tres variables; animado-medio tiempo-balada; amor-desamor; chicas al poder-chicas lloran…

Ponerse ante este 1000 Forms Of Fear es como ir al cine a ver un blockbuster: uno sabe a lo que va, aunque se lleva consigo las ganas de ser sorprendido por algún giro inesperado en la trama que, por contra, en el disco de Sia, no se produce.

1000 Forms Of Fear, una sola forma de canción

Ya lo escuchamos desde el minuto cero, con el absoluto hit ‘Chandelier’; innegable su capacidad para adherirse a nuestras mentes y encontrarnos tarareándolo incluso dormidos, pero tan familiar que casi pensamos estar oyendo a Rihanna. Y no sólo por la canción y su estructura, que también, sino porque, por momentos, la voz de Sia llega a parecerse a la de la barbadense.

Y lo mismo pasa con el segundo single ‘Big Girls Cry’, otra power-ballad que sigue punto por punto la pauta marcada por ‘Chandelier’, incluso en lo de parecer un tema de Rihanna y lo de los parecidos vocales razonables; aunque de eso no podemos culparla a ella si ambas han nacido con un timbre de voz similar incluso siendo una negra como el ébano y la otra blanca como el marfil. De lo que si podemos culparla es de letras tan trabajadas como “big girls cry when their hearts are breaking”.

Sin alejarse del medio tiempo y la balada, el disco sigue adelante con ‘Burn The Pages’ y ‘Eye Of The Needle’, dos temas que ahondan en la capacidad de Sia para trabajar el mismo esquema una y otra vez, consiguiendo incluso que se note que estamos ante canciones diferentes. Aunque sobre todo, lo que destaque sea su voz, blanca a veces, negra por momentos.

Hostage’ al fin, pone la nota discordante, con un divertido tema pop, animado y bailable, que parece inspirarse en canciones de los 60 o los 70. Pero es sólo un espejismo. con ‘Straight For The Knife’ y ‘Fair Game’ volvemos otra vez a las baladas, en esta ocasión más tristonas que las anteriores y mucho más básicas, sin abuso de arreglos electrónicos, compartiendo el protagonismo la voz de la australiana con el piano y las cuerdas después.

Elastic Heart’, no por conocida ha perdido un ápice de su frescura. Quizás se deba a las intervenciones de Diplo y The Weeknd. Sus ritmos si se salen de la media y su melodía in crescendo hacia los estribillos es todo un soplo de aire fresco en un disco demasiado plano.

En esa línea ahonda ‘Free The Animal’, que hace sospechar que al final del disco podría haber sorpresas como la que realmente deja ‘Fire Meets Gasoline’, una balada que pide a gritos convertirse en single, y que, una vez más, Rihanna hubiera convertido en la nueva ‘Diamonds’.

Pero ahí acaban las sorpresas, porque para el final del disco, la Furler, se reserva otra dupla formada por ‘Cellophane’ y ‘Dressed In Black’ que parece repetir exactamente el mismo esquema que ‘Straight For The Knife’ y ‘Fair Game’, aunque el segundo elemento de la misma es mucho más explosivo en su estribillo que el de la primera “pareja”.

7.2/10

Sia — 1000 Forms Of Fear

El mayor problema de 1000 Forms Of Fear es que viene íntegramente firmado por Sia. Lo que funciona troceado y en las voces de otros, en ella se hace demasiado evidente y previsible. Pero que no se me malinterprete, que si te ha gustado toda esa colección de hits que la artista ha repartido a otros, te gustará seguro este sexto disco suyo.

Porque, lo que es indiscutible es que Sia es capaz de fabricar hits, HITS, con mayúsculas, como churros, y lo mismo que es capaz de venderlos, es capaz de cantarlos, porque, además de componer, su voz es espectacular. Y eso, por suerte, da para que saltándonos unas cuantas canciones, este disco sea también una colección de hits incuestionable.

  • 01. Chandelier
  • 02. Big Girls Cry
  • 03. Burn The Pages
  • 04. Eye Of The Needle
  • 05. Hostage
  • 06. Straight For The Knife
  • 07. Fair Game
  • 08. Elastic Heart (feat. The Weeknd & Diplo)
  • 09. Free The Animal
  • 10. Fire Meet Gasoline
  • 11. Cellophane
  • 12. Dressed In Black

Lo mejor

  • La capacidad de Sia para el hit instantánea
  • Su voz, que poco o nada tiene que envidiar a la de “clientes” suyas, como Rihanna
  • ‘Hostage’, por ese toque divertido que se sale de la media del disco
  • ‘Elastic Heart’, sobre todo por DIplo y The Weeknd
  • ‘Chandelier’ y ‘Big Girs Cry’, hits inmediatos, casi tanto como ‘Fire Meets Gasoline’, la balada por excelencia del disco

Lo peor

  • Que las canciones de Sia parezcan hechas con un patrón predefinido
  • Que no haya más temas como ‘Hostage’
  • Un disco que suena demasiado familiar después de haber escuchado tantas composiciones y colaboraciones de Sia

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