Mi entrada en el 2009 no fue muy electrónica que digamos: este año tocaba cotillón, barra libre y media etiqueta. Por eso, el primer fin de semana del año estaba con ganas, y ojeando la agenda para Madrid, vimos que los británicos Simian Mobile Disco iban a hacer un Dj set el 2 de Enero en el madrileño Low Club.

No es el estilo electrónico que más me gusta, pero escuchando algunos de sus hits como el que hizo junto a Justice, Never be alone, o los mas recientes Hustler y Run, pensé que podría ser una sesión muy divertida. Así que a las 2 de la mañana y después de tomarnos unas cañas por las inmediaciones, allí que nos plantamos.

Al ser 2 de Enero, y dadas la cantidad de fiestas que había este año el día 1, imaginabamos que el club no iba a estar muy lleno. Y para tratarse del Low, efectivamente el agobio no era excesivo. Buen ambiente, y el publico como siempre dividido en dos sectores.

Por un lado, los jóvenes, más animosos, más “contentos” por la noche, que no tienen ni la más remota idea de quién pincha o deja de pinchar. Y luego están los mayores, que se agolpan delante del escenario cuando el dj invitado comienza su sesión, porque han venido a verle a él por encima de cualquier otra cosa.

El caso es que hasta las 3 y cuarto de la mañana, Homeboy (uno de los residentes) estuvo pinchando su particular selección de hits poperos y electrónicos bailables. Lo de siempre, ni más ni menos. Es el problema de este residente: que hace en todas sus sesiones exactamente lo mismo. Justice, los Chemical, un poquito de Bloc Party y que no falten ni Tiga ni Daft Punk.

Que no es que sea mala música, pero a mí personalmente me cansa. Aunque debo de ser casi el único porque el publico, sobre todo la parte joven y animosa, corea a Homeboy como si fuera el mismísimo profeta de la música bajado a la Tierra. Que lo dicho, ni es malo ni es bueno, es un “ponediscos” sin mas. Simplemente le da a su audiencia lo que quiere.

Y llegaron los Simian Mobile Disco. Bueno, realmente sólo vino uno de ellos, que resulto, al menos de lejos y a oscuras, ser un clon de Homeboy, con sus pelitos rubios y sus bailes frenéticos en cabina. Pero vaya que si se notó el cambio.

Algunos esperábamos pop electrónico divertido, melodías cantarinas, vocales, temas al más puro estilo Justice. Vamos, lo mismo que producen los Simian en el estudio. Pues nos equivocamos. Supongo que por desconocimiento, pero la sesión fue todo lo contrario. He encontrado un documento audiovisual en Youtube que refleja bastante bien lo vivido allí dentro.

Gamberrismo, electro, sonidos sucios, loops repetitivos, subidones llenos de ruido. La mitad de los Simian nos regaló una sesión sin un mínimo de armonía: caos y desfase son quizás los adjetivos que se me ocurren. Entre el publico, division de opiniones. Algunos encantados, otros, entre los que me encuentro, con cara de circunstancias.

Eso sí, el tío mezclaba bastante bien, la sesión era frenética y nada aburrida. Pero mis oídos no están hechos para ese sonido. A eso de las 4 y media, con la noche ya avanzada, nos fuimos a conocer el espacio 2 del Low, de reciente apertura. Se trata del antiguo Goldfield, que ahora lo han abierto como la Pop Room del Low.

Allí había poca gente, joven y bailarina. Dorian estaba poniendo muy buena música. Pop retro, música disco, ochentera, algo de electrónica. Mucha melodía, una caricia para los oídos después del infierno vivido en la pista principal. A eso de las 5 y media de la mañana, decidimos despedir la noche, justo cuando sonaba Cualquier otra parte, con lo que despedimos la cronica.

Más información | Simian Mobile Disco, Low Club

En Noctamina | La Sgae en Low, Superpitcher en Low, Ewan Pearson en Low

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