Siniestro Total en concierto en Bilbao (Kafe Antzokia, 05–11–2010): una de indios y vaqueros

¿Es necesario que Siniestro Total sigan sacando nuevos discos? Sí, aunque sólo sea como excusa para que salgan de gira y podamos volver a disfrutar en directo, una vez más, de toda esa colección de himnos gamberros con los que nos hemos criado. Esta vez la fiesta giró en torno a la visita del Papa, si él iba a Santiago ellos se venían a Bilbao, donde se nota que se sienten como en casa, trayéndose una bandera en la que se podía leer: Eu nom te espero.

Dividieron el concierto en dos partes, con una pausa que llamaron Visite nuestro bar. Primero, trece de los quince temas del nuevo Country & Western del tirón y en el mismo orden, con sombrero de cowboy. Después, vuelta al pasado recuperando todas esas canciones con las que tantas veces hemos hecho el indio. El viernes no iba a ser una excepción.

Ni sé las veces que he podido ver a Siniestro Total en directo y no tengo ninguna intención de dejar de hacerlo. Nunca fallan, sabes que siempre se traen el humor y la diversión en la maleta y que aquello va a convertirse en una gran fiesta que te gustaría que no terminara nunca. Julian Hernández, el único superviviente de la formación original, y su verborrea son la pieza fundamental. Vamos, que sin él, se acabaría Siniestro Total.

Sinceramente no tengo el más mínimo interés por sus nuevos lanzamientos, de este último no había escuchado más que un par de temas y me sorprendió que el público conociera y cantará las canciones. También es cierto que hacía mucho tiempo que no veía tantas camisetas de una banda entre el público, ‘Ante todo mucha calma’, ‘Los Feos somos más’, ‘Bésame, soy gallego’… muy míticas y muy muy fans.

A mí la primera parte se me hizo larga y no me sonó tan country como la pintan. Tengo mis dudas de si no hubiera sido mejor ir alternando estos nuevos temas con los que todos conocemos. Ellos por si acaso nos avisaron diciendo que nadie se fuera de sala como ocurrió el otro día cuando un grupo de moteros abandonaban a la mitad mosqueados porque tras una hora no habían tocado ‘Ayatolah!’

Llegó la parte que todos estábamos esperando retrocediendo hasta el origen de todo, el año 1982, para recuperar ‘Matar Jipis en las Cies’ de su primer disco ¿Cuando se come aquí?. Ya está liada. Con ese repertorio no tiene que ser fácil decidir cuales entran y cuales no. Personalmente creo que a la hora de repasar tiran demasiado de En Beneficio de Todos, temas como ‘Ay Dolores’, ‘Vamos muy bien’, ‘Todo por la napia’ nunca faltan y tampoco me parece de lo mejor.

Ni una de las aproximadamente 350 personas que había en la sala pudo resistirse a saltar y cantar ‘Alegrame el día’ y ‘Cuanta puta y yo tan viejo’, dos canciones que con el paso del tiempo se han convertido en sus auténticos himnos, desbancando a ‘Bailaré sobre tu tumba’ que lo había sido durante muchos años. El público se pasó medio concierto coreando el fafa fafafa fafa fa de ‘Emilio Cao’ y llegó, aunque ya la tenían planeada en el setlist, como ese ‘Ayatolah!’ que ya nos habían adelantado. La única inesperada ‘Cuenca Minera’ y la confirmación de que ‘A casa’ fue su último gran hit. Es enorme.

En el momento que oíamos ‘Sweet Home Alabama’ sabíamos que aquello se acababa como viene siendo habitual con su ‘Miña Terra Galega’. Más de dos horas de concierto y ante la insistencia del público tuvieron que regresar con un ‘¿Quienes somos? ¿De Donde Venimos? ¿A Donde Vamos?’ que también estaba en el guión.

Mentiría si dijera que no lo disfruté pero también si no reconozco que me quedé con ganas de mucho más. De escuchar canciones como ‘Assumpta’, ‘Las Tetas de mi novia’, ‘Tumbado a la Bartola’ o tantas otras que jamás se las he oído en directo. Falta esa sorpresa, arriesgar un poco más recuperando esas canciones menos conocidas que han quedado fuera de sus recopilatorios y que creo que forman parte del concierto que todos los fans de Siniestro tenemos pendiente. Hubiera preferido que se despidieran con ese ‘Tipi, Dulce, Tipi’ que tan bien me hubiera quedado para terminar este post. ¡Hau!, ¡Hau! Aún así, menos mal que nos queda Siniestro Total.