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Sleaford Mods — Divide and Exit

Sleaford Mods podrían ser tu banda favorita en este momento, pero tras un rato se te pasa y sigues con tu vida. Hasta que, de una manera o de otra, se te vuelven a cruzar en tu vida, porque de repente te da el venazo por escuchar un tema suyo o alguien los ha mencionado en no sé dónde. Entonces vuelven a ser tu banda favorita durante otro momento. Viven de momentos, porque así de fugaces son. Pero son intensos, así que siempre vuelven con fuerza. Y entonces toca volver a ellos y volver a moverse con sus canciones.

Claramente el dúo del momento en el Hip Hop ahora mismo son Run the Jewels, y bien merecido que lo tienen, pero Sleaford Mods también merecen tu atención, un momento de tu tiempo para demostrar que son tan molones como los otros. Miles de nombres pueden venir a vuestra memoria escuchándolos, como unos Nine Inch Nails con un Reznor que no dejó el alcohol fascinado con el Post-Punk y Wu-Tang Clan. O un Mike Skinner (The Streets) a tope de cerveza del chino del barrio mientras escucha el Parklife de Blur.

Sleaford Mods, este grupo podría ser tu vida

Poco importan las comparaciones, porque Sleaford Mods suenan a ellos mismos, a Sleaford Mods (“vaya Black, te has lucido con la frasecita”). Las bases que emplea Andrew Fearn beben mucho del Post-Punk, pero su espíritu es de puro Punk primigenio y se destila pura diversión a raudales por cada segundo. El fuerte acento de Jason Williamson no debería echaros para atrás a la hora de hincarle el diente a un disco como Divide and Exit (Harbinger Sound, 2014), porque en su garra y en su rabia es donde reside mucha de la chispa de este dúo.

Una vez se entra en el juego de Sleaford Mods se aprecian las perlas que van soltando a lo largo del disco y que te fuerzan a volver a el

Cierto es que muchos podrían acusar a este disco, o a su estilo, como algo que te pone a cien enseguida pero pronto te cansa. Eso puede deducirse con una fría primera impresión, pero una vez se entra de lleno en el juego de Sleaford Mods se terminan de ver las perlas que van soltando a lo largo del disco. Perlas que te fuerzan a volver al disco y te terminan enganchando, provocando que acabes gritando a grito pelado con ‘Air Conditioning’ o moviendote sin control con ‘Liveable Shit’.

Como digo, la manera de rapear de Williamson puede ser una fuerte barrera para muchos, o creer que estamos ante un grupo demasiado arraigados en su zona y cuesta identificarse con ellos. Pero os equivocáis, son más cercanos a vosotros de lo que podáis creer. Podrían estar pasando el rato en cualquier banco de tu barrio, bebiéndose unas birras y cagándose en cómo todo está hecho una puta mierda. En definitiva, son la vida.

Divide and Exit, un disco con diversión desenfrenada como la mala baba que escupen

Así lo plasman en Divide and Exit, un disco con diversión desenfrenada como la mala baba que escupen. Me resulta muy difícil quedarme impasible una vez le doy al play, además de que tiene una duración ideal (no llega a los 40 minutos) para invitarte a darle otra vez y que no pare la fiesta. Alguno de los catorce dardos que contiene el disco puede ser tu pepinazo ideal, uno de varios por los que merece meterse en el bucle.

8.5/10

Los puedes intentar odiar, o creer que no son tan buenos, pero te acaban conquistando irremediablemente. Y son adictivos, terriblemente adictivos. Y este puede ser un disco perfecto para entrar dentro de su mundo para no salir nunca. No me considero un erudito del Hip Hop para hablar de Divide and Exit como uno de los discos del año en el género, pero sí que es de lo que más he disfrutado este año junto al dúo de Killer Mike y El-P, y fácilmente los coloco en mi top personal. Por eso me he metido hoy en un fregado que no domino, para difundir la palabra de Sleaford Mods para que terminéis atrapados como yo. Disfrutadlo.

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