Slipknot — .5: The Gray Chapter

Es casi como si hubiera todo un nuevo grupo de gente que ha llegado a estas alturas sin nueva música de Slipknot, todo lo que han oído es la leyenda y todo lo que conocen es el material antiguo. Una de las razones por las que estamos tan emocionados con el nuevo disco es porque, para nosotros, se siente como un comienzo desde cero en varios aspectos, para lo bueno y para lo malo (Corey Taylor).

Da la sensación de que no hay sitio para los términos medios con Slipknot hagan lo que hagan: o los amas a muerte o los odias desde las entrañas. Qué duro es acercarse a su música desde ninguna clase de postura extrema, porque va a ser considerado del bando opuesto en cuanto se ponga a argumentar con alguien de un determinado bando. A los neutrales situados entre medias nos toca esquivar los cuchillos y torpedos que lovers y haters se lanzan entre ellos, cuando en realidad lo único que buscábamos era escuchar música.

Así que venid aquí esos neutrales que no pensáis en Slipknot como ese cáncer producido de una enfermedad aún mayor como era el Nu Metal ni los consideráis esa deidad incontestable dentro del Metal que han bajado a la tierra a salvarnos de nuestros pecados. Dejemos que los otros se peleen y hablemos de lo que realmente importa: la música, que al fin es noticia después de casi seis años después de la publicación de All Hope Is Gone (2008, Roadrunner).

Slipknot y la hora de la verdad

Los de Iowa no sólo tenían que lidiar con un importante lapsus de tiempo sin poner nueva música en el mercado, a pesar de que el listón marcado por dicho disco fuera bastante inferior a su trabajo previo, sino que también les ha tocado sobrevivir a la pérdida de dos miembros importantes. Por un lado el fallecido bajista Paul Gray, fundador y parte importante en el seno del grupo, y por otro el portentoso batería Joey Jordison, que ha terminado dejando el numeroso grupo por la puerta de atrás.

Slipknot no sólo tenían que lidiar con un importante lapsus de tiempo sin poner nueva música en el mercado, sino que también les ha tocado sobrevivir a la pérdida de dos miembros importantes

Quizá por ello el grupo ha considerado que era un buen momento para dar un golpe sobre la mesa que, al mismo tiempo que lograban encandilar a la nueva muchachada para que esta acuda en masa a sus conciertos, también logren mantener a su sólida base de fans. Para ello nada mejor que una nueva ración de Metal brutote y también melódico que sea plenamente fiel al espíritu de Slipknot sin que por ello haya que hablar de estancamiento de su fórmula. Unas cualidades que perfectamente podemos atribuir a .5: The Gray Chapter (2014, Roadrunner), lo cual ya implica que haters gonna hate de la misma manera que lovers gonna love (aunque también es cierto que eso iba a suceder pasara lo que pasara, por lo que poca sorpresa en ese aspecto).

https://www.youtube.com/watch?v=8Zcudx5Z5Uw

El vocalista Corey Taylor ya describió el disco en declaraciones previas a la publicación del mismo como una especie de cruce entre la rabia desatada y brutota de Iowa (2001, Roadrunner) con la parte más melódica y accesible Vol. 3: (The Subliminal Verses) (2004, Roadrunner). Igual pecó de temerario al sacar a la palestra sus dos mejores discos con el consecuente riesgo de que terminen comparando este cancionero con dichos trabajos, pero la verdad es que no anda demasiado desencaminado si hablamos de sonido. Aun así, veo que esas declaraciones aún se pueden matizar.

Hay brutalidad y hay melodía, pero no alcanzan la brillantez de un Iowa o un Vol. 3

Hay brutalidad, desde luego. De hecho, muy raro sería que no hubiera caña burra a estas alturas del partido, pero no tanta y tan desenfrenada como lo era en Iowa. Y también hay melodía y accesibilidad, nada raro en Slipknot, pero en vez de la epicidad y la garra que esta podía tener en Vol. 3 quizá se acerque más a lo convencional de All Hope Is Gone o, incluso, acercándose demasiado al otro proyecto de Taylor paralelo a su banda principal, Stone Sour, aunque afortunadamente sin llegar a un punto en el que haya que encender las alarmas.

Fieles (más o menos) a su esencia

https://www.youtube.com/watch?v=yQXesHu1Sdc

Como ya he mencionado, la esencia del grupo sigue latiendo con fuerza a lo largo de este disco, por lo que no podemos decir que haya algo en todo el conjunto que no podamos identificar con Slipknot tanto en planteamientos como en ejecución. Su particular forma de entender el Nu Metal persiste, de igual manera que la pegada en las guitarras o la fuerza de Taylor como vocalista, tanto a la hora de esgrimir guturales como con la voz melódica. Hasta la batería suena potente, rotunda y espectacular por parte del sustituto de Jordison, supuestamente Jay Weinberg.

No podemos decir que haya algo en todo el conjunto que no podamos identificar con Slipknot tanto en planteamientos como en ejecución

Quizá hasta suena mucho más de lo deseable y muchas veces termina en un excesivo primer plano, cosa opuesta que pasa con las guitarras que parecen haber perdido algún punto de volumen durante la producción. No termino de comprender la estrategia por parte de la banda en cuanto a este aspecto del sonido. Por un lado, le dan un gran protagonismo a un nuevo miembro cuando lo tradicional siempre ha sido ponerlo al mínimo para que la gente no vea la diferencia de manera tan evidente (aunque el sustituto cumple, por lo que no se puede decir que sea mala la jugada). Y por otro, resulta contradictorio que en un disco que buscan recuperar agresividad y potencia le bajen el volumen a los instrumentos que suelen cargar con ese peso, las guitarras.

Cuesta más comprender la razón por la que los temas más flojos del conjunto sean justo los primeros del tracklist. Aunque de todos modos esto ya entra dentro de mi propia percepción como oyente, pero los cinco primeros temas no terminan de conformar un arranque directo e impactante. Dentro de lo memorable estaría el single ‘The Devil In I’ pero claro, ser pegadiza y memorable es su función y la cumple. El corte inicial ‘XIX’ no termina de transmitir demasiado y queda casi puesto porque sí, pero no tardan en empezar a repartir estopa en ‘Sarcastrophe’, aceptable y ya porque siento que le falta ese “algo” que Slipknot saben meter bien en esta clase de canciones, llamalo gancho o lo que quieras. A medio camino se queda ‘AOV’, que contaba con potencial para ser la ‘Duality’ del disco pero el grupo lo tira por la borda para meter con calzador un estribillo poco natural, meloso y casi Stonesourizado que corta el rollo cuando lo que tocaba era un momento de subidón. De ‘Killpop’ mejor no hablar mucho.

A pesar del flojo inicio y del irregular tramo final, el ecuador del disco destaca por una solidez inquebrantable

Sin embargo, el grupo radicalmente le da la vuelta a la situación y durante el ecuador del disco nos ofrece una ración de canciones sólidas, con empaque y contundencia. Más o menos el tramo que comienza desde ‘Skeptic’ y alcanza hasta el final de ‘Nomadic’. Incluso la lenta ‘Goodbye’ se contagia de dicha solidez aunque en principio podría parecer un corte más insustancial puesto en otro punto del disco. El que esperaba el regreso de Slikpnot después de tantos años lo hacía por este tramo del disco.

La parte final ya cuenta con algunos altibajos, pero no tira por la borda todo lo logrado en el anterior segmento sino que consigue cerrar dignamente el conjunto. El grupo bien ofrece una paletada de cal como una de arena, es decir, te saca un tropiezo como ‘The One That Kills the Least’ pero te remonta con un puñetazo de la talla de ‘Custer’, uno de los mejores temas del conjunto y lo más cerca que vamos a estar del Iowa. Y hablando de puñetazos, también ha merecido la pena el regreso por un trallazo como ‘The Negative One’, aunque entre ambos se les haya colado un poco de relleno en forma de ‘Be Prepared for Hell’. Por desgracia el cierre no ha sido este, sino un tema como ‘If Rain Is What You Want’ que suele ser el típico tema largo porque sí pero que poco tiene que aportar.

6.8/10

Momento de FAQ: ¿Está .5: The Gray Chapter a la altura de lo mejor de Slipknot? Ni por asomo, pero tampoco pasa nada por ello porque no siempre se puede estar sobresaliente. ¿Mejora a su predecesor? Creo que sí, sin duda. ¿Ha merecido la pena tanta espera? Depende. Es decir, podría haber vivido perfectamente sin nuevo disco de Slipknot a estar alturas del partido, pero con el resultado en la mano no puedo decir que haya supuesto un regreso desagradable o que haya perdido mi tiempo poniéndome a escucharlo. El disco cumple, un poco con lo justo pero cumple, y cuenta con algún que otro pepinazo. Si esto será el pistoletazo de salida para unos Slipknot más activos y posiblemente mejores, bienvenido será.

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