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Smashing Pumpkins — Adore

Y llegó el año 1998, su cuarto álbum de estudio y la noticia de que sería el Museo Guggenheim de Bilbao, recién inaugurado, el escenario elegido para su presentación mundial sería al fin mi oportunidad de ver en directo a esta banda convertida ya en un mainstream y que me tenía totalmente atrapado por aquella época.

Llegó Adore y con él la ruptura. Rompen con su batería habitual Jimmy Chamberlin que por primera vez no intervendrá en la grabación del disco al encontrarse en prisión, acusado por posesión de droga. Rompen con el sonido de sus distorsionadas guitarras y la furia característica de sus anteriores grabaciones volviéndose ahora todo más pausado y relajado. Rompen con su anterior imagen, adoptando a partir de ahora una estética gótica mucho más negra. Pero renacen adentrándose en el terreno de la electrónica, utilizando por primera vez sintetizadores y cajas de ritmos y entonces ocurre lo que siempre tiene que ocurrir ante un cambio tan radical: decepciones y halagos. Y yo, lamentablemente, fui de los que no supo, ni quiso entender Adore.

Pensé que ese no era el camino a seguir, que no habían querido arriesgar y se habían vuelto más comerciales intentando llegar a un mayor público. ¡Qué equivocado estaba! Volviendo a encontrarme con Adore casi diez años después me sorprende descubrir lo bien que ha envejecido y lo actual que aún suena. Y me doy cuenta que aquella ruptura fue necesaria porque no fue más que una transición de la adolescencia a la etapa adulta de la banda, regalándonos su álbum más íntimo, sincero y maduro, (supongo que la muerte de la madre de Billy Corgan meses antes de su grabación tuvo mucho que ver). Por supuesto que fue arriesgado, ¿que cambio no lo es? Lo fácil hubiera sido seguir ofreciendo más de lo mismo en el momento en el que estaban en lo más alto, y así lo reflejaron las cifras, vendiendo un número de copias muy por debajo de sus anteriores álbumes. Esa fue la venganza de sus decepcionados fans.

El escaso éxito comercial hizo que únicamente se lanzaran dos singles y se abandonaran otros que estaban previstos y To Sheila seguramente estaba destinado a ser ese tercero que no llegó. El tema encargado de adentrarnos en Adore se nos presenta como un susurro. Billy Corgan en la más absoluta intimidad, la melodía de un día frío de invierno al calor de la chimenea, a solas tú y la voz de Corgan, ¡qué paz!

Ava Adore fue el primer single y el que más popularidad alcanzó convirtiéndose en uno de los imprescindibles en el repertorio de la banda. Curiosamente es el tema en el que más presencia tiene la guitarra y el más cañero del álbum por lo que funciona perfectamente como nexo de unión entre toda su discografía anterior y el nuevo camino a seguir. En él ya se nos muestra el lado más electrónico que la banda ha adoptado. Un temazo, se mire por donde se mire.
En el vídeo, grabado en Londres, se necesitaron cientos de extras y fue la producción más cara de la banda hasta el momento. En él descubrimos la nueva estética gótica de la banda con un Billy Corgan con aspecto mortuorio que va atravesando diferentes ambientes grabados todos ellos en un único plano secuencia de cuatro minutos y medio ¿habrá truco?

Ya estamos en el tercer tema del disco y el que fue su segundo sencillo, Perfect Un tema pausado compuesto por Billy Corgan, quien no contó con la colaboración de Iha a la hora de escribir ninguno de los temas, y en el que de la batería se encargó Joe Waronker, al igual que en Once Upon A time y en Pug. Sorprende la similitud de este tema con el 1979 de su anterior álbum y eso mismo se quiso potenciar en el vídeo que no es más que la continuación de la historia que comenzó en 1979. Para ello se contrató a los mismos directores y a cuatro de los cinco actores principales, el quinto se encontraba también en la carcel.
La historia de la ruptura de una pareja tratada en un tono bastante alegre y que a mí personalmente siempre me ha parecido demasiado simplón.

Conscientes de que la cosa no funcionaba como habían esperado decidieron no lanzar más singles, ni dar más bombo a Adore, lo cual fue una pena dada la calidad del resto del repertorio. Escucho Daphne Descends y pienso que es un tema muy acorde con el sonido característico de la banda y creo que podría haber funcionado perfectamente. No así Pug y Appels + Oranjes donde el sonido electrónico lo acapara absolutamente todo mostrándose más cercanos a Depeche Mode y con el que más de un fan seguro salió corriendo y hoy no podría resitirse a bailarlo.

Pero sobre todo pienso en las excelentes composiciones más íntimas que contiene este álbum donde destacan las dos joyas que son Crestfallen y For Martha, más de 8 minutos de homenaje a su madre y el sonido de ese piano tocado por Billy Corgan como principal protagonista.

Seguramente Adore no pase a la historia como el mejor álbum de los calabazas, pero desde aquí os invito a recuperarlo y escucharlo de nuevo. Veréis como merece la pena. Lástima que no todos maduremos al mismo tiempo.

Discografía de Smashing Pumpkins

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