Mayo del año 2000: después de dar bandazos con sus dos últimos discos, Adore y Machina — The Machines of God, Billy Corgan anuncia la separación de una de las bandas de rock más exitosas de las últimas décadas. Unos meses más tarde, en Septiembre de ese mismo año, los Smashing lanzarían su disco de despedida de una forma un tanto particular: regalándolo.

Tras la negativa de Virgin a la propuesta de Corgan de distribuirlo gratuitamente a todo aquel que hubiera adquirido el primer Machina, el líder de la banda tomó una decisión única: se grabaron 25 copias en vinilo del disco, las cuales fueron regaladas entre amigos y fans de la banda, pidiéndoles que se encargaran de su distribución a través de Internet. Así pues, la única forma de obtener este disco es descargándoselo gratuitamente. O pagando una millonada por uno de los vinilos, claro…

La consecuencia lógica de este particular regalo de despedida es la baja calidad sonora que tiene, especialmente sangrante en algunos temas; pero es algo que nos toca simplemente tener que aguantar. Estructuralmente, el disco consta de tres EPs con diversas rarezas y dos LPs con el álbum en sí, la continuación conceptual del The Machines of God.

De los EPs destaca con especial fuerza la versión guitarrera del tema Soul Power del inolvidable James Brown, al cual acompañan una serie de temas inéditos sencillamente pasables y las versiones alternativas de algunos temas de este mismo disco y de su predecesor que quedan más bien como meras curiosidades. Pero lo interesante está al otro lado, en los LPs. Nada más arrancar con Glass’ Theme nos damos cuenta de por dónde van los tiros: guitarras a tope, batería contundente y pocos artificios (y si los hay, el pobre sonido los enmascara).

La cosa todavía mejora con la segunda pista, una Cash Car Star que fue lo más cercano que este álbum tuvo a un single. Otros temas como White Spyder o la ratonera revisión de Blue Skies Bring Tears mantienen la línea dura del disco, mientras que en el lado más sentimental sobresalen Real Love y Let Me Give the World to You, conformando un disco largo y completo, aunque algo aburrido en ciertas partes.

Pero a caballo regalado no le mires el diente, o eso dicen; aunque lo cierto es que este caballo tiene una dentadura bastante buena. No llega al altísimo nivel de otros de sus discos, pero como trabajo de despedida (ahora sabemos que sólo momentánea) funciona perfectamente, recuperando las sensaciones rockeras más tempranas de la banda, pero manteniendo el toque grandilocuente que fueron adquiriendo con el tiempo.

Discografía de Smashing Pumpkins

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