Ver cómo una de las bandas de rock más determinantes de las últimas décadas se reúne para grabar un nuevo disco, y volver a lanzarse a la carretera, genera de forma inevitable un importante nivel de escepticismo en cualquier seguidor de la misma. Y ver cómo dicha reunión sólo contará con la mitad de los miembros hace que el recelo aumente otro tanto. Pero finalmente, Zeitgeist ya está aquí, y lo primero que podemos decir de él es que la jugada le ha salido fenomenalmente bien a Billy Corgan, pues se ha convertido en el disco más vendido a nivel mundial, y su gira no para de llenar recintos y estadios.

Pero fuera de eso, llega el momento de oírlo y sacar conclusiones. Y lo cierto es que después de darle muchas vueltas, he de decir que el disco me ha gustado, aun con toda la sencillez compositiva de que hace gala, un punto por debajo de lo que deberíamos esperar de Corgan. Expectativas, ese es el problema; así que mejor dejarlas a un lado y analizar el disco, tema a tema.

La batería de Jimmy Chamberlain da la entrada para Doomsday Clock, un tema facilón y bastante pegadizo que cumple a la perfección su función de meter la primera marcha al disco. Y pasando a 7 Shades of Black la cosa sigue mejorando y nos permite ir haciéndonos a la idea del camino que tomará el disco: no es ninguna maravilla, no es nada profundo, pero no suena nada mal.

Después de dos temas con gancho, el ritmo que tan bien había empezado da un bajón con Bleeding The Orchid, tema al que destrozan por completo esos coros que asemejan poco menos que gente moribunda, y que a mi pesar volveremos a encontrarnos en otras pistas. Siguiendo con el intento de recuperar el tono melancólico de los Smashings nos encontramos ahora con That’s the Way (My Love Is); pero la cosa no termina de funcionar como lo hacía antes, así que mejor que vuelvan los temas rápidos y directos del principio.

De ello se encarga el single Tarantula, de nuevo con esas horribles segundas voces, pero con un sonido que, una vez más, convence sin deslumbrar. Tras pasar por encima de la auto-ironía simpaticona de Starz y superar el ecuador del álbum, nos encontramos con el segundo tema más largo de la banda (con 9:52, se queda a cuatro segundos de Glass and the Ghost Children), y la mejor pieza del disco en mi opinión. United States es una llamada a la revolución tan amigable e inocente que resulta difícil tomársela en serio, pero musicalmente es un tema de corte casi épico genial.

https://www.youtube.com/watch?v=4rLGeX3hvCM

Un nuevo cambio de registro llega con la discreta y monótona Neverlost, que inicia la cuesta a abajo del disco. Aunque antes de eso, aún nos quedan un par de temas de buen ritmo como son Bring the Lights y (Come On) Let’s Go, a cual más sencillo, para finalmente capitular con otras dos canciones que buscan cerrar este Zeitgeist con algo más de elaboración musical, aunque con dispares resultados. La primera es For God & Country y funciona, la segunda es Pomp and Circumstances y se queda en nada.

En general es un disco que cumple, pero sin pasarse, contando con unas cuantas canciones directamente eliminables. ¿Que podría haber sido mejor? Pues a la vista de otros trabajos publicados bajo el nombre de este grupo, la verdad es que sí. Pero tampoco les ha quedado tan mal, y eso es a fin de cuentas lo que importa.

Discografía de Smashing Pumpkins

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