Me resulta un poco molesta la costumbre arraigada en la prensa musical de poner el nombre de un músico procedente de un grupo importante por delante del nuevo proyecto en el que toca, muy habitual en medios norteamericanos (aunque la construcción gramatical del posesivo en inglés influye bastante). Aparte de resultar menospreciante para el resto de componentes del grupo, puede resultar confuso para el público que puede llegar a esperar encontrar muchas similitudes con el grupo más relevante de dicho músico más mediático.

Eso, junto a el laxo uso del término supergrupo, me resultan prescindibles y hasta me producen pereza en vez de más interés en el grupo, es decir, irónicamente se vuelve contraproducente. Con grupos como Soen, también considerado supergrupo, resulta más molesto ver titulares poniendo por delante el nombre de Martin Lopez, antiguo batería de Opeth, a pesar de que verdaderamente es el nombre de mayor relumbrón del proyecto, puede sugestionar a los neófitos que pueden encontrar otro nuevo grupo con sonido similar al de los suecos.

Soen forzando hacia una nueva dirección

De hecho, la dirección musical del grupo difiere bastante de los de Mikael Akerfeldt, como demostró su debut Cognitive (Spinefarm, 2012), un sabroso y estupendo disco a pesar de la influencia del sonido de Tool o A Perfect Circle sea demasiado obvia, aunque también tenían detalles de grupos de la talla de Riverside. Un disco bastante recomendable para gente que lleva demasiado esperando algo nuevo de las bandas de Maynard James Keenan que no son Puscifer, pero la ambición de estos músicos les lleva a querer ir más allá.

En Tellurian se reduce la influencia de Tool, dejando paso a otras perspectivas del estilo progresivo que enriquezcan la paleta de colores de Soen

O eso se desprende de su nuevo disco, Tellurian (Spinefarm, 2014), donde la influencia de Tool sigue ahí, pero va dejando paso a otras perspectivas del estilo progresivo que enriquezcan la paleta de colores de Soen, como pueden ser ciertos detalles a lo Katatonia. Claramente un disco con toda la intención de formar su propia identidad para no depender por completo del sonido de otros, síntoma claro de ambición y autorrealización artística. Pero (sabéis que iba a llegar un pero) parece ser que se han dejado algo de inspiración y frescura en el camino viendo el resultado.

No deja de resultar irónico que suenen menos frescos e interesantes justo cuando están formando una identidad y sonido propios, pero a pesar de tener un montón de buenas intenciones, parece que Soen les ha faltado el extra necesario para hacer canciones y un disco de calidad. Tampoco es que ha resultado un cambio tan drástico, ya que estamos ante un trabajo de marcado carácter de transición, pero parece claro que algo no termina de cuajar en Tellurian, quien sabe si por falta de aptitud para lograr el cambio sin alterar la calidad o por una composición que ha perdido chispa como si fuera coca cola abierta.

Un disco que deja constantemente la sensación de que podrían dar mucho más, y de hecho son capaces porque poseen talento

Quizá el tema de adelanto, ‘Tabula Rasa’, ya era un poco premonitoria, a pesar de que yo quería creer que el disco encerraría algo más interesante. Lo hace y nos aporta un temón como ‘Pluton’ y otra buena perla como ‘Kuraman’, pero no dejan de ser momentos puntuales de brillo, ya que el conjunto se muestra mucho menos sólido y con ideas a medio rematar (o al menos tres cuartas partes rematadas). Es un disco que deja constantemente la sensación de que podrían dar mucho más, y de hecho son capaces porque son muy buenos músicos, por eso podríamos hablar de cierta decepción, aunque no catástrofe a pesar de canciones como ‘The Words’ o ‘Void’. No creo que sea más que una piedra en el camino de la que puedan reponerse más adelante, y el camino que siguen musicalmente la verdad es que puede ser interesante de cara al futuro.

6.9/10

Por supuesto, Martin Lopez sigue siendo sobresaliente como batería, creo que pocos pueden negar eso, pero él solo no es capaz de levantar un solo disco. Soen pueden y deben dar más de lo que ofrecen en este disco, no solo por el sabor agridulce que dejan, sino porque su talento podría fácilmente ser puesto en entredicho si no demuestran que pueden ser algo más que un calco de Tool. Tellurian puede ser un buen punto de apoyo para desarrollar su propio sonido, pero deben acompañarlo con algo de la calidad de su primer trabajo si quieren poder seguir siendo relevantes o interesantes en el futuro.

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