Con Sólstafir nos ha pasado lo mismo que con otras bandas que practicaban metal en sus distintas acepciones como Katatonia, Anathema o los mismísimos Opeth. Su evolución ha sido impecable dentro de post-black y sludge atmosférico a lo que nos han mostrado en Ótta, para mí un disco que está entre los cinco mejores trabajos internacionales de 2014.

Ótta, rock épico y atmosférico con el post delante

Ya nos lo fueron avisando con ‘Ótta’, tema titular del álbum, y después con ‘Dágmal’: lo suyo es rock atmósferico, pongámosle el post delante, y un tinte folk inconfundible en ciertas bandas islandesas.

Porque sí, Sólstafir son de la gélida Islandia y como otras formaciones de aquellas tierras utilizan su idioma materno en sus canciones. Esto no es un obstáculo para disfrutar plenamente de su propuesta, al contrario, como ocurre con, por ejemplo, Sigur Rós, es un plus que les aporta un aura de misterio.

El idioma materno no es un obstáculo para disfrutar de su propuesta

Para poner en su justo lugar a Ótta hay que tener en cuenta el gran álbum previo del cuarteto publicado en 2011 con el título de Svartir Sandar. Éste era una joyita, o joyaza, un imprescindible dentro de los álbumes de bandas de metal publicado en el siglo XXI.

El camino recorrido en estos años les ha llevado por una senda que quizás algunos seguidores no esperaban. Sólstafir se han hecho más melódicos y en su cancionero el componente guitarrero no es la parte principal, al menos con la distorsión que mostraba en su anterior entrega. Aunque esto no se cumple por ejemplo en ‘Nón’, de lo más asombroso que la banda ha fabricado nunca, y lo más vibrante de estos nuevos ocho temas.

Un centón de detalles en estos ocho temas que estarán dentro mi top 5 de discos internacionales

A cambio, en Ótta hay un centón de detalles: explotando su lado oscuro y enigmático, pianos, melancolía sin llegar a lo depresivo, cuerdas y arreglos que hacen de Ótta un álbum propio para la época pre Navideña en la que estamos inmersas. Incluso apreciamos un tono épico bastante acusado en ‘Nattmal’, corte que sirve de cierre.

Aunque no creáis que Sólstafir se han domesticado. Para comprobar el estado de forma del cuarteto en directo basta con ver su actuación en el pasado Hellfest 2014, donde estrenaron el tema Ótta.

No me considero para nada un mojigato en temas de metal, es más, con los años disfruto más del metal más extremo cuando debería ser al revés. En todo caso, apliquemos la ética que queramos a Sólstafir esta colección no admita apenas peros.

9.1/10

Incluso, la voz de Aðalbjörn Tryggvason es uno de los pluses del cuarteto. Y si hay alguien todavía remiso a esta nueva entrega, la quinta ya de los islandeses, simplemente le recomendamos escuchar los dos primeros cortes del disco: ‘Lagnaetti’ y ‘Ótta’: más de 18 minutos de delicia instrumental y vocal. Y quien eche de menos su época extrema en la edición deluxe tiene ‘Till Valhall (Tiberi)’ para recordar tiempos pasados.

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