Como cada año, los acérrimos de la electrónica tienen marcado en rojo las fechas de junio, momento en el que acudir como fieles al templo: el Sónar. El lugar donde disfrutar de las nuevas propuestas que nacen en el género, algún clásico y el reencuentro con esa gente con la que sólo coincides en el Sónar. Y allí estuvo Hipersónica para dar fe de lo acontecido, soportando el bochorno solar del mediodía, fintando a los solapes, acumulando las tarjetas de Plastikman que se repartían a cholón y absorbiendo las actuaciones que creímos oportunas. Aquí va lo que dio de sí el día del jueves.

Balago

Una de las primeras propuestas que había que ver en el Sónar Hall. Sus sintetizadores y la estructura ambiental tan perfeccionada en Darder eran ideales para un recinto como este, un espacio cerrado y oscuro, donde dejar que su viaje lunar fluyera en todo su esplendor. Combinaron esa línea tan espacial, tan Klaus Schulze, con los ritmos bien marcados de sus sintes, que le daban la potencia que tan bien podía explotar la sala. Viajando en el Hall con atmósferas como la de ‘Nord’. (7)

Despacio (James Murphy + 2manydjs)

La mejor opción para ver el show de Despacio era acercarse o jueves o viernes, para evitar las colas y las aglomeraciones de gente que llegaría el sábado. Aunque hubiese sido interesante quedarse gran parte del set para ver la evolución de las seis horas de actuación (ahí es nada), eso supone perderse varias actuaciones, por lo que opté por ver el inicio. Ya avisaba James Murphy de que mejor dejar las fotos y los vídeos y disfrutar de la música (no debe ser cómodo estar horas aguantando flashes). Y tenía razón. Mejor disfrutar de una digestión con mucho house vocal, ritmitos funky y las buenas vibraciones que transmitía su set, a pesar de algún altavoz disidente que amenazaba con petar. Por lo visto, una pena dejarlos, porque era temprano pero daban ganas de quedarse un buen rato. Bastante bien el rato que estuve presente. Muy bien adecuada a la hora. (7,3)

Nils Frahm

No sabes qué te vas a encontrar cuando vas a ver una propuesta como la de Frahm, por el horario y las propias características de su música, minimalista, con mucho peso del piano y melodías frágiles que pueden no acabar de funcionar en un directo ante gente que viene de sesiones más movidas. Pero el alemán leyó muy bien el momento y ya avisó antes de empezar el concierto: había que menear un poco el bullate (gracias Wymelev por las traducciones). Tiró más por su faceta más electrónica y le sentó estupendo. De hecho, aunque hacia el final de su directo ya tiró más por su parte más clasicista, apelando al piano, gran parte del tiempo apostó por sintetizadores y una electrónica moderada con progresiones exquisitas. El resultado, se adaptó al contexto del directo por la hora y el lugar y fue de lo mejor de la jornada. (7,9)

Koreless

La suya es una indudable propuesta interesante, pero le costó entrar en materia, sometiéndonos a un desarrollo lento, en el que iba incorporando cada vez más capas, pero sin apenas recursos que hiciesen lucir su propuesta. Costaba conectar con un drone de 20 minutos que apenas ofrecía texturas. Fue bien entrada la sesión cuando empezaba a calentar bien los motores, con temas como ‘Sun’, aunque quizá ya entonces era demasiado tarde para un live que había empezado con una estructura plomiza que no acabó de cuajar. (5)

Machinedrum Vapor City Live

La hora de los bajos. Y del baile. Después de varios lives más tranquilitos de los de cervecita en mano y oído afinado, con Vapor City Love Machinedrum trajo el momento de las percusiones que echan humo, de bases que ardían y que transmitían ese frenetismo del disco al común de los mortales que allí estábamos. Con un sintetizador y una batería, Machinedrum ofreció un recital de intensidad en el que compaginar esos pasajes más graves que tiene el álbum, con vocales fantasmagóricos que le daban un toque de distintivo. Se acercaba la noche y alguien tenía que cambiar de ritmo: Machinedrum. (7,6)

Chris & Cosey

Hablar de Throbbing Gristle y de Coum Transmissions es hablar de parte de la electrónica experimental y transgresora más importante de Inglaterra, por lo que Chris & Cosey eran casi de obligada visita. A pesar de la edad, la veteranía es un grado, y con los teclados y algún otro cacharro, su actuación fue de lo que mejor del jueves. A base de de sintes oscuros, de raigambre industrial (de aquí viene fácilmente Vatican Shadow), sumados a la quebradiza voz de Cosey Fanni Tutti, nos hicieron bailar a golpe de beats contundentes. Apenas se movían, ella clavada en su posición inicial y Carter en la retaguardia manejando el timón. No nos hizo falta más para disfrutar. Potencia pero sin llegar a un industrial incómodo. Muy bien. (8)

Ben Frost

De lo mejor de la jornada y del festival. Con el Sónar Complex lleno y colas para poder entrar aun empezado el concierto, el australiano, armado con su teclado y dos baterías como escuderos, lo tenía todo a su favor. Con ellos aumentaba el músculo para presentar su propuesta y su nuevo disco, A U R O R A. Y la cosa salió bien. Muy bien. Exhibiendo los temas de su flamante nuevo disco y con un directo que iba in crescendo, casi derrumba el techo con su noise desbocado de cara al final. Además el juego de luces también te metía en la atmósfera, solía estallar junto con los momentos de más intensidad de su música, por lo que era más que interesante la combinación de estos dos factores. Mucha épica y sonidos atronadores. (8,5)

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments