Sónar 2015, jueves: sensaciones dispares en el día del kraut, el techno y la abstracción

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Un año más, miles de acérrimos de la electrónica nos dimos cita en uno de los momentos más esperados de cada año: el Sónar. Siempre con las expectativas por los aires, tanto por los grandes nombres como por los artistas más pequeños que cuesta encontrar en clubes u otros festivales, y que además suelen preparar espectáculos diferentes para este importante evento. Aunque iremos desgranando las conclusiones generales en la introducción de cada crónica, de nuevo vuelvo me reafirmo en que el Sónar Día ofrece las propuestas sonoras más interesantes, mientras que para la noche, obviamente, se guardan la potencia, acorde con la hora. Lo cual no significa por supuesto que no haya algunas de esas propuestas de cabecera de cada edición. De este año hay que destacar el peso de los visuales, que tuvieron especial protagonismo en muchas de las actuaciones, y también el precio de la bebida, más cara que el año pasado, y más aún durante la noche. Y considerables también las colas en las barras. Y ahora entremos en lo musical, donde entre unas cosas y otras, me perdí a Exotèric Continent, que era el directo para empezar según los planes. Y parece que estuvo bastante bien. Entremos en materia.

Jupiter Lion

Fue uno de los pocos directos de bandas del festival, y sin duda su apuesta para que actuaran en el Sónar Hall, de lo mejor a nivel sonoro del festival, hizo que el conjunto valenciano sacara adelante su actuación a pleno rendimiento. Con los pilares kraut como eje de su música, su apuesta por poner énfasis en la electrónica aumenta el poso del proyecto, sobre todo cuando suben al escenario. Que su concierto fuese a mediodía y el primer día de festival, no impidió que el público acudiera a empezar los primeros bailes espasmódicos y headbangings del festival, al ritmo de la potencia de sus canciones. Bien, Jupiter Lion. (7,5)

Lee Gamble & Dave Gaskarth

Después de los valencianos era el turno para el ambient techno del inglés Lee Gamble, que como tantos otros en el Sónar Hall, contó con la rama visual que le brindó el londinense Dave Gaskarth. Un set en el que se sumergió en el sonido de KOCH (Pan, 2014), característico por ese techno profundo y detalles ambientales que se te echan encima. Sobre el tapete, un concepto visual y musical que en sus momentos de mayor ritmo, cuando Gamble imprimía más músculo, obtenía los mejores resultados. Sin embargo, la actuación estuvo marcada por un parón general que tuvo lugar no sólo una, ni dos, sino ¡tres veces! Unos problemas técnicos que precisamente llegaron en uno de los momentos en los que Gamble se encontraba en un in crescendo que los presentes teníamos ganas de absorber. Sería injusto lapidar la actuación entera por un problema que no tardaron mucho en solucionar, pero también obviarlo, porque no es lo que se espera de ellos. Muy bien por cierto esas proyecciones conceptuales, que en algún momento adoptaron la cara de Stalin como forma. (7,1)

Double Vision: Atom TM + Robin Fox

Más momentos de techno y visuales, esta vez por parte del germano Atom TM y sus quirúrgicos beats, que esta vez salieron en su versión más potente en el Sónar Hall, aunque también por la más monótona. Podríamos dividir su set en tres grandes partes que estuvieron hegemonizadas por unos patrones diferentes, aunque todos con la misma esencia: mucha repetición y poco margen para las filigranas en segundas líneas o para momentos más bailables. A pesar de todo, tuvo cambios de ritmo — pocos — que fueron de lo más interesante de su actuación. Eso sí, los visuales de Fox fueron de lo mejor del día en su campo. Las luces estroboscópicas y sus diferentes combinaciones ayudaron a ensalzar los momentos más intensos del set de Atom. (6,5)

Arca & Jesse Kanda

Y para no faltar a la tradición, el venezolano Arca también contó con su brazo visual, Jesse Kanda, parte casi indisoluble de su proyecto, tan bien recibido por la profundidad y la lasciva hipnosis de su sonido, como por sus vídeos. A pesar de que a pocos minutos del inicio aún había huecos, esos no tardaron en llenarse, pues era una de los shows más esperados. Porque lo de Arca fue un show, una puesta en escena sorprendente que a más de uno dejó desconcertado. Empezaba con pequeños fragmentos de los patrones sonoros que enebran Xen, y después se dejaba sus cacharros para pasearse por el escenario cantando con el micro, bailando al son de las imágenes en pantalla de Kanda, quitarse la camiseta o pasarse a cantar entre el público. Un vendaval de actitud. Con todo, en la parte musical no funcionó tan bien como su disco debut. Dejó algunas detalles en el aire que a algunos no convencían entre el público, como si parte de la actuación estaba pregrabada, aunque lo petaron temas como la sensacional ‘Thievery’. Una actuación con muchos contrastes, cuya mejor definición sería la de WTF. (6,9)

arca sónar 2

Kasper Bjørke

Mientras en el Hall se daban cita algunas de las actuaciones más esperadas del jueves, el danés estaba en el Village haciendo una de las mejores sesiones que allí se dieron lugar durante todo el jueves. Acudiendo allí entre actuación y actuación, se veía cómo acudía a rincones melódicos pero con bases contundentes, meneando a los presentes a su antojo. Conforme fue llegando al final de su set fue sacando la artillería pesada, pinchando el ‘Sky Was Pink’ de Nathan Fake, remezclado por Holden y otra remezcla del incombustible ‘Fade to Gray’ de Visage. Una buena sesión. (7,4)

Autechre

Y por fin llegó el momento más esperado del jueves y uno de los más esperados del festival. El de los decisivos arquitectos de IDM Autechre, que sorprendiendo a diestro y siniestro, no sólo pincharon sin visuales, sino sin ningún tipo de luz. La única luz que allí había era la de la linterna del móvil que ponías para ver dónde estaban tus colegas o si pisabas a algún humano sentado. Desconcertante sería la palabra, tanto de su puesta en escena, como del discurso musical que decidieron adoptar. En ese sentido, estaba la opción de tirar de sus producciones propias con clásicos y visuales — pero eso era demasiado normal — o la de tirar más a lo brutote. Y esta última fue la vertiente elegida: una hora de deconstrucción sonora, de frenetismo, de ritmos rotísimos, dubstep acelerado e IDM extrema — alguno incluso parecía bailar jumpstyle — . Una propuesta que espantó a unos cuantos en los primeros instantes del set por tanta abstracción. No fue lo que se dice una sesión accesible, pues tiraron del sonido característico de sus últimas producciones, sobre todo de Exai, pero a más bpms. Un set incómodo con el que no era nada fácil conectar con ellos, por muy sorprendente que fuera su técnica o interesante el dejarlo todo apagado para disfrutar de esa crudeza sonora. (6)

Hot Chip

Para cerrar el Sónar Día del jueves, los encargados fueron Hot Chip, con la primera de las dos actuaciones que tendrían en el festival. Después de una jornada larga, con sensaciones dispares dependiendo de la ruta que hubieras elegido, se agradecía la propuesta bailable y simpática del combo inglés, que no paraba de agitar a los supervivientes con su mezcla de indie y electrónica. Difícil ponerse arisco cuando te tocan temas tan buenrolleros como ‘I Feel Better’. Y nos fuimos ‘pronto’ a dormir. El Sónar no había hecho más que empezar. (7)

Foto de portada | Ariel Martini

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