Sónar 2015, sábado: de techno y cante

Llegaba la última jornada del Sónar 2015, con auténticos pesos pesados que hicieron aumentar considerablemente el aforo de ambos recintos. De nuevo, demasiados nombres por ver y demasiados solapes. Algunos nos lo tomamos con más calma para entrar, pues había que reposar de la noche anterior, mientras que otros — sobre todo ingleses — ya estaban desde los primeros momentos en el Sónar Village, tomando el sol y bailando. Una tónica que se repitió los tres días, plantarse allí a primeras horas y empezar a tomar el sol, pinchara quien pinchara. Además, bien que les hizo bailar Fernando Lagreca con su synth espacial. Pero en definitiva, se trataba de un sábado que puso la guinda, con grandes actuaciones en el día y en la noche, a una de las mejores ediciones de los últimos años en lo musical. También día importante para gastar todo el cash a últimas horas de la pulsera, para que no quedara efectivo. Por último, y en el plano organizativo, sería interesante, como ya comentamos el jueves, mejorar el funcionamiento de las barras. Por lo demás, que no es poco, una edición fantástica. Una buena ocasión para conocer a otros compañeros del gremio o a artista. En fin, que nos vemos en 2016.

  • Sónar Día (el nuevo flamenco ovacionado por todos)

Niño

Uno de los productores españoles que más fuerte está sonando últimamente, y es normal viendo actuaciones como la del pasado sábado en el Sónar Hall. Con la mayor parte del público sentado y relajado, sólo era cuestión de disfrutar del amplio abanico sonoro que maneja, con derivaciones de melodías glitch y cambios de ritmo que progresivamente bajaban a casi downtempo. Pero siempre con líneas ensoñadoras y oníricas, a veces de orientación jazzística, que ponían una buena guinda a sus proyecciones visuales. (7,4)

Lost Twin

Es uno de los artistas patrios que más ha destacado en los últimos años gracias a las construcciones musicales que logra emitir, a veces en sintonía de nombres potentes como el de Flying Lotus. Traducido al directo, en uno de los recintos con mejor sonido, como el cristalino Sónar Dome, significó una selecta sesión de beats líquidos que se aceleraban, que a veces eran más moderados, pero siempre con una línea melódica que vertebraba un sonido exquisito que hizo las delicias de los presentes. Mucha gente acostada para flotar con sus discursos tan elocuentes. (7,5)

Niño de Elche VS Los Voluble

La suya era una de las propuestas más arriesgadas del festival y sin duda una de las más llamativas. La experimentación con el discurso del flamenco de este ilicitano afincado en Sevilla va cada vez a más, y esta vez ha hecho parada en la electrónica. Una propuesta inusual en la que participaron los agitadores audiovisuales Los Voluble, el guitarrista Raúl Cantizano y Pablo Peña (Pony Bravo), en un despliegue que nadie se quiso perder, ante el discurso que se venía anunciando. No sólo electrónica y flamenco, también con imágenes políticas y homenajes a las raves ilegales de hace alguna década y a las verdiales andaluzas, de ahí el término raverdial. Un espectáculo (en el mejor de sus significados) en el que hubo homenajes, verbales o visuales, al ahora imputado por la Fiscalía Guillermo Zapata y a instantes típicos de las raves. De fondo, imágenes de personajes oscuros de nuestra más reciente historia, de la Transición, del famoso Smiley o frases cargando contra la corrupción. Discursos populares para una forma diferente de sentir y transmitir el flamenco, en el que no existen los corsés que impiden salirse de los márgenes establecidos. Bombos de techno que levantaron los brazos del público, el cante del Niño de Elche que arrancó varios olés, la irrupción de la guitarra flamenca de Raúl Cantizando sembrando aplausos… La actuación fue de lo mejor del festival y probablemente de lo mejor que se ha visto allí en los últimos años. Una propuesta atrevida que finalmente el Sónar decidió acoger y la respuesta fue absoluta: todos en pie y aplaudiendo intensamente, fascinados por el despliegue que acababan de ver. (9,2)

holly

Holly Herndon

Seguramente la otra actuación esperada de la jornada, la de la americana que produce todo con portátil y que se adentra en reflexiones sobre cómo nos afecta el mundo de internet y las nuevas tecnologías. De hecho, estuvo comunicándose con los asistentes al auditorio con su portátil, del que se veía el escritorio en la pantalla. Arrancaba los aplausos fácilmente — demasiado, para la mayoría de cosas que ponía — y otros más merecidos, como la mención a la detención de anarquistas en Barcelona. Pequeños gestos para ganarse a un público que ya estaba entregado al escuchar el sonido de Platform en directo, con menos pop y más electrónica de corte experimental. Bien por los visuales y los vocales en directo. Aunque el resultado en directo no acabó de ser tan prominente como se esperaba, viendo los resultados del disco. Aun así, fue una buena performance, contando la parte visual y a su compañera bailarina. (7,4)

  • Sónar Noche (el techno soberbio y la maestría francesa)

The Chemical Brothers

A pesar de la edad y de que sus últimos trabajos están lejos de su mejor nivel, en directo siguen siendo toda una experiencia por sus visuales, que en este caso eran nuevos. Y ahí mención especial a los robots que aparecieron al final. En lo musical, empezaron fuerte los hermanos químicos con ‘Hey Boy, Hey Girl’, con lo que un abarrotado Sónar Club empezó a botar rápidamente. Durante su actuación nos encontramos un poco con lo esperado, poco de los primeros discos salvo alguna honrosa y necesaria excepción y sobre todo tirando de canciones más relativamente recientes como ‘I Believe’ o la siempre efectiva ‘Saturate’. Aunque sin duda uno de los momentos más potentes fue el de ‘Star Guitar’, un tema que no cansa escuchar. Sin embargo, el no apelar al big beat más viejuno que les ha hecho grandes y abusar entre corte y corte de sonidos cañeros pero que tampoco son especialmente novedosos, dejaban un poco frío, a pesar de la espectacular puesta en escena y el potente volumen. Eso sí, de cara al final se marcaron un señor ‘Blockin Rockin Beats’ para contentar a todos, dándole a esa parte que demandábamos muchos. Al mismo tiempo, cuando se escuchaba de fondo el music, respooooonse a la vez, empezamos a soñar, pero no pusieron ese tema. Finalizaron con la siempre aclamada ‘Galvanize’ y una cosa menos pendiente para quienes no le habían visto. Pero no fue desde luego una actuación antológica que todos vayamos a recordar. (7)

Scuba

Una de las bestias del festival. Pura potencia de choque. Tener que pinchar después de unos gigantes como los anteriores no es fácil, porque se te queda un público con ganas de más mandanga. Y eso fue lo que Scuba dio, pero mucho más exagerado. Techno de combate, regio, duro, como el que a veces salta en Claustrophobia. Música amenazante en un set sin fisuras, perfecto y austero. Los visuales para otros, aquí era momento de violencia, de bajar al barro a sentir cómo te violaba por los oídos. Una sesión que sí costará de olvidar por la potencia y el machaque utilizados. Sobradísimo. (8,8)

publico

Dubfire

Mucho se había hablado de su puesta en escena, con unos visuales que iban a dar que hablar. Y lo hicieron, porque hizo todo un despliegue para quedarse empanado ante las impresionantes proyecciones y sus pantallas en el propio escenario. Pero no logró desviar la atención. Empezó su sesión con un tech house orgánico que poco a poco fue derivando en tech house de tomo y lomo, cumplidor, con muchos requiebros para facilitar el baile a esas altas horas. Cumplió para todos aquellos que habían acudido a verle, que no eran pocos. Para los que eramos primerizos con él, muy buenas impresiones. (7,8)

Laurent Garnier

Y para cerrar, qué decir. Había buenas opciones, pero teníamos clara cuál tenía que ser. Y durante las más de dos horas de sesión se comprobó en repetidas ocasiones. Se había visto anteriormente al francés con su familia paseando por el festival, como Pedro por su casa. Quizá estaría pensando en cómo se iba a ganar a toda esa gente que peleaba en las barras por un cubata o a todos los que se apelotonaban en algunas de las sesiones más grandes del Sónar noche. Pero eso es pan comido para Laurent, que está más que acostumbrado a sets largos, de los cuales él se encarga de que se te hagan cortos. Empezó pisando fuerte y no soltó el acelerador en ningún momento, acudiendo al techno más espartano cuando era necesario o a sonidos más accesibles como Joris Voorn cuando era oportuno. Y mientras amanecía y todo era mágico, se pudieron escuchar joyas del tamaño de ‘Domino’ de Oxia o quizá uno de los momentos del festival, el merecido homenaje al difunto Frankie Knuckles con ‘Your Love’. Ya estaba el sol con nosotros y escuchar eso fue uno de esos instantes de comunión con los presentes. Un regalo de finura que dejó patente la clase del francés. Pero claro, aunque ese fue uno de los puntos álgidos, el cierre volvió loco al personal, que contra todo pronóstico, no fue ‘The Man With The Red Face’, sino ‘Jaguar’ de Dj Rolando. Una vez más, para quitarse el sombrero con Don Laurent. Si algunos aún no le habéis visto, en serio: qué hacéis con vuestras vidas. (9)

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