Segunda jornada del Sonisphere 2010, y como era de esperar la afluencia de público fue mucho mayor para disfrutar de los conciertos programados para la ocasión. Rammstein eran sin lugar a dudas la gran atracción de la jornada, pero propuestas de lo más diversas les acompañaron con estilos para todos los gustos.

A pesar del problema que ayer os comenté de las nubes de tierra que hacían imposible la respiración por momentos (cosa que se ha intentado solucionar de manera inútil con mangueras de agua), y de la falta de más zonas sombreadas para soportar el implacable calor del sol, el nivel organizativo ha sido bastante alto en líneas generales, con barras y aseos suficientes para cubrir las necesidades del greñudo personal. Y dicho esto, a por la música.

Deftones

Una de las decisiones que más me extrañó cuando se publicaron los horarios de este festival fue la de poner a un grupo de la talla de Deftones a mitad de tarde, con el sol todavía calentando en el cielo madrileño, pero también es cierto que el metal que trabajan los de Sacramento se aleja bastante del que frecuenta el público medio del Sonisphere. Otras víctimas de la diversidad cartelera que ayer comentaba.

A pesar de ello, la banda sacó toda su fuerza desde el primer instante, presentando sus canciones de la forma más directa y rabiosa posible; se perdían por el camino muchos de los detalles de estudio que las hacían únicas, pero a cambio teníamos caña para rato. Sólo cuando apostaban por los temas más lentos la cosa decaía un poco, pero fueron la excepción dentro de un acertado setlist.

De Diamons Eyes se acordaron poco, lo justo para que tuviéramos en cuenta que lanzaron nuevo disco a la calle hace poco, pero tampoco importó porque las canciones más coreadas fueron sin duda las de sus grandes clásicos. Tenía malas referencias de Deftones en directo y me presenté allí preparado para lo peor, pero lo cierto es que quedé de lo más satisfecho con la actuación. Nota: 9.

Soulfly

A Max Cavalera y su trupe los tenemos por España bastante habitualmente, pero nunca está de más poder acercarse otra vez a un escenario sobre el que estén ellos, pues es garantía de fuerza y buenos temas. Reconozco que nunca he sido especial admirador de la discografía de Soulfly, pero es difícil no pasárselo bien con los brasileños.

Haciendo una fácil referencia a una de sus composiciones más célebres, las canciones de esta agrupación en directo son una vuelta a lo primitivo, al metal más básico, tosco y rugiente. Presentaron temas de sus diversos álbumes y el público respondió, pero debe ser bastante frustante para ellos ver cómo la respuesta más animada llega cuando dicen de versionar canciones de Sepultura. El pasado tira con mucha fuerza. Nota: 7,5.

Alice in Chains

Alice in Chains ya han demostrado con Black Gives Way to Blue que su regreso no ha sido en vano, al menos en lo que al estudio se refiere, pero todavía me quedaba por ver qué tal lo hacía la reencarnada formación grunge sobre el escenario. Con la noche cayendo ya sobre el recinto getafense, salieron para demostrar que en directo también son capaces de estar a la altura de su mito.

Y cumplieron, vaya que si cumplieron. Para mí, como para la inmensa mayoría de los presentes, era la primera vez que escuchábamos los clásicos de la banda cantados por alguien que no fuera Layne Staley, pero al igual que ya ha demostrado en el estudio, William Duvall tiene lo necesario para que no tengamos que lamentarnos por ello. Los temas sonaron igual que como los recordábamos en todos los sentidos, así que la fiesta estuvo asegurada.

Al igual que muchos otros, se acordaron de su último lanzamiento lo justo y necesario, pues lo que la gran mayoría de los presentes había ido a oír eran sus melodías de los noventa. Las tocaron con mucha fuerza, nosotros las coreamos como si fuera la última vez en la vida que las íbamos a escuchar, y todos tan contentos. Nota: 9.

Megadeth

En otras ediciones del Sonisphere han contado con los cuatro grandes del thrash tocando sobre el mismo escenario, pero aquí nos hemos tenido que conformar con la mitad del elenco. El viernes tuvimos Slayer y ayer sábado fue turno de Megadeth, a los cuales me acerqué más por valor histórico del conjunto que por sincero interés musical.

Empezó la cosa un tanto irregular en lo que al sonido se refiere, con las guitarras completamente sofocadas por la batería, pero la técnica se fue ajustando y al final pudimos disfrutar de sus temas más célebres de forma bastante decente. Eso sí, aunque lo más fervientes seguidores quizás me crucifiquen por esto, he de decir que noté la voz de Mustaine un tanto en horas bajas, no sé si sería algo puntual. Nota: 7.

Rammstein

Por calidad musical creo que habría grupos mucho más indicados para aparecer en la primera línea de los carteles de este festival, pero por espectacularidad sobre el escenario y por capacidad para atraer a miles de personas, nadie puede competir por Rammstein. Ya fuera por los que estábamos allí como seguidores de su trabajo, o por los curiosos que buscaban el morbo y el desmadre que les caracteriza, éste fue probablemente el show más multitudinario del fin de semana.

A diferencia de la gran mayoría de bandas que han desfilado por los dos escenarios del festival durante este fin de semana, los alemanes no se conformaron con tirar de sus grandes clásicos para ganarse al público, sino que apostaron descardamente por su último disco, el cual se tocaron casi completo. El álbum en sí me ha gustado sin llegar a apasionarme, pero en directo los temas suenan de maravilla, hasta ‘Pussy’, que me parece una horterada.

Si no has estado nunca en un concierto de Rammstein, te puedo confirmar que todo lo que hayas oído o leído acerca de su directo está perfectamente justificado. Definirlo como espectacular se queda corto, pues el número que llevan montado es capaz de dejar sin aliento a cualquiera, poniendo sobre el escenario todas las brutalidades y excesos posibles para dejarnos con las cejas chamuscadas.

Este grupo tiene una capacidad única para conseguir que cada canción que interpretan se convierta en una experiencia única, incomparable, y que queda grabada a fuego (nunca mejor dicho) en la memoria de todos los asistentes. Hubiera retocado un poco el setlist en busca de temas más antiguos, pero como espectáculo en general no se le puede poner ninguna pega. Por cierto, la zodiac de Flake me pasó por encima, ya puedo morir tranquilo. Nota: 9,5.

En Hipersónica | Sonisphere 2010: crónica del viernes 9 de julio

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