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Sophie Ellis-Bextor — Wanderlust

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A estas alturas, Sophie Ellis-Bextor ya lo ha probado casi todo en la música. Primero, como vocalista de la banda de indie rock Theaudience, luego completamente en solitario, en el mundo del pop-dance, y un poco más tarde, con su cuarto álbum, Make A Scene, acompañada de productores más o menos conocidos, como Freemasons, Calvin Harris o Armin van Buuren.

También sabe lo que es el éxito, con un par de primeros discos que la llevaron a lo más alto de las listas, y no la dejaron mal parada en cuanto a ventas; se puede decir que comenzó con buen pie los 2000, aunque la tendencia comenzaba a cambiar para su tercer disco, Trip The Light Fantastic y, ya con el cuarto, que en principio iba a ser un greatest hits, la cosa se venía abajo convirtiéndose en un verdadero fracaso comercial, bien sea porque las modas siempre son pasajeras o porque la fórmula ya estaba agotada, por muy buenas críticas que recibiera.

Sophie Ellis Bextor, del dance al retro-pop sin pasar por la casilla de salida

Así que en estas se encontraba Sophie, pudiendo volver a tirar por la vía del dance con clase que la colocó realmente en el panorama musical, (¿se acuerda alguien de Theaudience?), pudiendo buscar nuevas colaboraciones que unieran su excelente voz con el nombre del DJ de moda, o bien pudiendo apostar por algo sorprendente y completamente nuevo. Y ¿adivináis qué ha elegido finalmente?

Pues sí; sorprender, o no tanto, dependiendo de si la miramos a ella o de si miramos la música que ha entregado en Wanderlust, un disco que nada, absolutamente nada, tiene que ver con el dance, pero que tampoco viene a descubrir un estilo nuevo. Aunque si que llega en el momento justo para aprovechar el tirón que en su país, el Reino Unido, ha tenido su participación durante una larga temporada en Strictly Come Dancing, un concurso-reality de esos en los que un famoso hace de pareja de baile con un desconocido. Así que, el giro de estilo, más que por hacer lo que a ella realmente le gusta, viene buscando abrir nuevos públicos y quizás sanear un poco la cuenta bancaria.

Pero Wanderlust, haciendo honor a su nombre, lleva a la cantante a explorar nuevos territorios, olvidándose de beats y de samplers, de productores dance de relumbrón; es más, sirve a Sophie Ellis-Bextor para reencontrarse con Ed Harcourt, con quien ya trabajó en algunos momentos de su anterior álbum y que aquí toma el timón de la producción y la composición junto a ella, y, en su lugar, se inspira en el folklore de los países del Este de Europa para entregar baladas, medios tiempos y canciones pop y folk, demasiado de autor para las radiofórmulas y poco arriesgadas para ser consideradas alternativas.

Donde antes había arreglos pregrabados ahora tenemos cuerdas, piano, y percusión real, en un disco que recupera el sonido de hace tres, cuatro y hasta cinco décadas, donde, sin que se pueda pensar en algo nuevo en ningún momento, Sophie mantiene su propia personalidad, una personalidad que sí es nueva y que no le conocíamos hasta el momento, y que sólo es recordada por su voz, que, esa sí, sigue siendo la misma de siempre.

Wanderlust, un disco solvente para una primera vez

Se nota que se siente cómoda en este nuevo estilo, y no tarda mucho en empezar a demostrarlo con el primer corte del álbum, ‘Birth Of An Empire’, un ambicioso tema en el que lo mismo hace referencia a la Madre Rusia que a su propio “imperio familiar” (por su reciente maternidad) y que define bien el estilo del álbum, con esas cuerdas dramáticas y el estribillo pegadizo.

El sabor retro del disco queda patente con el apático ‘Until The Stars Collide’ o con ‘Runaway Dreamer’, la primera de unas cuantas baladas, aunque los temas pop no tardan en adueñarse del ambiente, y la dulzura de ‘The Deer & The Wolf’, contrasta con la urgencia de las guitarras y la batería de ’13 Little Dolls’ o el toque folk del final de ‘Love Is A Camera’.

https://www.youtube.com/watch?v=inzARcLdiw8

Aunque es en el primer single, ‘Young Blood’ o en el corte encargado de cerrar el listado, ‘When The Storm Has Blown Over’ donde Sophie Ellis Bextor llega a tocar la fibra sensible del que la escucha y donde realmente sorprende, al ser en las baladas donde enseña un registro mucho más alejado de lo que le conocíamos hasta ahora.

7,1

Sophie Ellis-Bextor — Wanderlust

Si la jugada le va a salir redonda, y va a ganar nuevo público o si por contra se va a dejar fans por el camino, es aún pronto para decirlo. Lo que está claro es que, dentro de los riesgos asumidos, la Bextor sabía dónde se metía y, sin llegar a dejar un disco imprescindible, su que consigue un buen entretenimiento para momentos tan flojos como principio de año.

Eso sí, por favor, que vuelva al dance más adelante, que entre tantas cantantes de segunda, se la echa de menos, y mucho.

01. Birth Of An Empire
02. Until The Stars Collide
03. Runaway Daydreamer
04. The Deer & The Wolf
05. Young Blood
06. Interlude
07. 13 Little Dolls
08. Wrong Side of the Sun
09. Love Is A Camera
10. Cry To The Beat Of The Band
11. When The Storm Has Blown Over

Lo mejor

  • Que nos muestra una cara desconocida hasta el momento
  • Lo mismo redondea una balada que un tema pop de aires rockeros
  • ‘The Deer & The Wolf’, ‘Love Is A Camera’

Lo peor

  • Que aunque transite por nuevos terrenos, para nosotros no hay demasiado nuevo en Wanderlust
  • Demasiados parecidos razonables con Nina Persson (y no es que sea malo, pero resta personalidad)
  • Wanderlust puede ser un disco demasiado eurovisivo… aunque eso será bueno para algunos

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