Ya había llegado el momento que muchos esperaban para acercarse a la capital murciana. El festival SOS 4.8 se preparaba para una nueva edición, que no una edición más. A pesar de la polémica que tuvieron algunos de los que llevaban abonos de invitados (al parecer debían pagar 10 euros para volver a entrar si salían en algún momento), la primera jornada transcurrió de manera notable gracias tanto a las actuaciones de grupos jovenzuelos como por algunos que, aunque algunos ya califican de dinosaurios, aun saben quemar gasolina. Y ahí estuvimos la sección levantina de Hipersónica (es decir, un servidor, Ferraia y Gallego) para disfrutar de lo que nos ofrecían y también para afilar el hacha para los que nos hicieran fruncir el ceño.

The Strypes

Black Gallego: Ni siquiera la enorme lejanía a la que me situaba era suficiente para no sentir la energía de la actuación de estos púberes irlandenses. Reconozco no haber escuchado su, por el momento, único álbum de estudio, Snapshot, pero viendo el asombroso despliegue de decibelios, riffs y redobles de batería con fuerte espíritu revivalista setentero le voy a tener que poner remedio. (7,2)

The Kooks

Black Gallego: No llegué a ver mucho de su actuación, ya que mi motivación por ellos y por su obra era mínima. Unas pocas canciones y lo que se oía entre canción y canción de Él Mató. Si ya estaba muy poco motivado para ponerme en serio con su discografía, lo que oí no me hizo cambiar de opinión. Es más, me reafirmó. Banda normalita con algún que otro acierto pero poco más. (4)

Gallego: Mi interés personal por The Kooks era inexistente antes de este concierto, pero aun así me animé a darles una oportunidad, siendo ellos uno de los principales reclamos del cartel. Mucho público y muchas ganas puestas entre la gente con los británicos, pero su propuesta daba para lo justo y así quedó evidenciado. (5,5)

Él Mató A Un Policía Motorizado

Black Gallego: De entre las pocas actuaciones a las que tenía claro que quería asistir, la de los argentinos Él Mató era una de ellas. Más allá de que el sonido del escenario Jägermeister no terminó de hacer justicia a canciones como las de su notable La Dinastia Scorpio, fue una buena actuación, justo como se esperaba de un grupo de estas características. De vez en cuando lucían un buen arsenal de guitarrazos o conseguían emocionarnos con algunos de sus estribillos. (7)

Ferraia: El de los argentinos fue uno de los conciertos de la jornada, y seguramente de todo el festival. Era uno de los grupos de más calidad y eso se notó en el directo. Los problemas de sonido no fueron un impedimento para que el grupo se comiera el escenario gracias sobre todo a los jits de Dinastía Scorpio. Con temas como ‘Mujeres Bellas y Fuertes’ mostraron el músculo que profesan en su último álbum, sin obviar la parte más melódica, pero igualmente intensa, de canciones como ‘Más o Menos Bien’. Gustaron bastante, y eso se notó mucho en la reacción del público, entregado desde el minuto uno. Cuando el vocalista, con cierto aire a Hugo, el de Perdidos [Nota del editor: o a Maradona], empuñó el poderoso sheeeeni de ‘Chica de Oro’ nos metieron a todos en el bolsillo. Aunque ya lo habían hecho antes. De lo mejor del festival. (7,5)

Gallego: Coincidiendo en el tiempo pero no en el espacio con The Kooks, complicado lo tenían los argentinos para atraer mucho público a su redil. Unos cuantos desertores había por allí (algunos íbamos intercalando de un concierto a otro), pero creo que cumplieron bien con su papel de convidado de piedra. Sacaron buen sonido de sus instrumentos y la gente acompañó cuando los estribillos invitaban a ello (7).

The Prodigy

Black Gallego: No me lo podía o no me lo quise creer cuando me lo contaron. Ferraia me advertía de experiencias anteriores que The Prodigy estaban muy lejos de sus mejores días. Por lo que pude ver en la jornada de ayer, me río de esas afirmaciones, al igual de los que dicen que un concierto de electrónica sólo consiste en reproducir las canciones. Lo de The Prodigy no fue un concierto de electrónica cualquiera, ni mucho menos, sino una auténtica salvajada. Porque no olvidemos que este grupo también tiene un fuerte espíritu rockero y punkarra, y ayer lo demostraron con creces. Poco me importó que hubiera momentos en la parte vocal que no fueran del todo perfectos, porque con lo que me quedo es con los salvajes pogos en cada uno de sus temas. Estar en las primeras filas suponía una batalla campal por el espacio. Con unos maestros de ceremonias como estos, estaba claro que no iba a ser un concierto nada plácido. Y me alegro mucho de que así fuera. (8,5)

Ferraia: Con Prodigy, como con otros dinosaurios célebres, acudes con algo de inquietud por ver qué actuación te encontrarás, al menos en mi caso. Las veces anteriores que les he visto han estado flojitos, faltos de energía, exhibiendo la edad, que no perdona. Pero esta vez los terroristas del The Fat Of The Land estuvieron en plena forma. Mucha contundencia en barbaridades como ‘Thunder’, ‘Breath’, ‘Firestarter’ o tantos otros jitazos. Sembraron entre los asistentes esa violencia que uno espera encontrar cuando va a un concierto de Prodigy. O saltabas o morías aplastado. Empecé con la cuadrilla levantina Hipersónica en las primeras filas y a la primera de cambio acabamos desperdigados, cada uno en un punto distinto. Buena señal de que cumplieron con su cometido. No obstante, por problemas de sonido, para disfrutarlos bien había que estar delante, donde sonaban en todo su apogeo (aunque las voces ya no estén para tantos gritos), puesto que por atrás la percepción era la de que están viejunos y no se transmitía bien esa energía. Sonaba más apagado En cualquier caso, cuanto más cerca de su escenario, mejor. Ahí no fallan. (8)

Gallego: Al menos para mí, este era el primer plato fuerte del fin de semana, y puedo decir que no dejó mal sabor de boca. Después de tantos años de oportunidades desperdiciadas de verlos en directo, temía que hubiera pasado ya su mejor momento; y puede que sea así, pero eso no quita para que descargaran un muy buen show. Una selección de temas bastante variada donde, sorpresa de la vida, no fueron sus más celebrados éxitos los que mejor sonaron. En la parte vocal les costaba llegar a Maxim Reality y, aún más, a Keith Flint, pero no faltó la fiesta y el público estuvo en su salsa (8).

Is Tropical

Gallego: Tras pillar un par de temas de Za! (gran disgusto para mí que se solaparan con The Prodigy, pero es lo que hay), confiaba en Is Tropical como sustento hasta el reventón final con The Bloody Beetroots, pero unos problemas técnicos les impidieron salir a actuar en hora. A pesar de ello, aguanté unos cuantos temas con ellos aunque la competencia ya hubiera empezado en el escenario grande, pero se hicieron pesados y al final fue mejor dar el cambiazo (4).

The Bloody Beetroots

Black Gallego: Una vez más me dejé arrastrar por el criterio de mi compañero Ferraia y me dejé caer por la actuación de la cuadrilla de Bob Rifo, aunque no sé si llegué a verlos en algún momento. Tampoco es que me llegara a preocupar mucho el ver sus caras porque ofrecieron una actuación bastante buena, con energía y tocando varios palos. Tan pronto tiraban de dubstep machacón o de House a lo Daft Punk, como de repente lucen guitarrazos casi de Thrash Metal o algo parecido a villancicos maquineros. Y reconozco que con lo que me ganaros de manera definitiva fue cuando versionaron a su manera el ‘New Noise’ de Refused, que les dio muchos puntos. Eché de menos algo más de éxtasis en algunos puntos, o que no abusaran tanto de los momentos en los que soltaban el acelerador, pero todo correcto. (7,9)

Ferraia: Buena actuación de los Bloody Beetroots, aunque no de las más espectaculares que han tenido, a pesar de que venían con su formato live, que es en el que mejor funcionan. Estuvieron sobre todo presentando Hide, su último trabajo, en el que han tirado por sonidos (aún) más facilones y cercanos a la dichosa EDM, pero a pesar de todo siguen exhibiendo sus decibelios en directo sin problema. Sobre todo cuando suenan sus bombas ‘Cornelius’ y ‘Warp 1.9’, combinadas con otras nuevas como ‘Runaway’. Ahí nadie puede resistirse. Si bien esperaba algo más de potencia, sus ritmos tan marcados acaban haciendo que te entregues. Eso sí, me dejó mal sabor de boca que no tocaran ‘FFA 1985’. (7)

Gallego: Aquí ya sabía muy bien lo que me esperaba, aunque he de reconocer que a pesar de ello The Bloody Beetroots consiguieron superar mis expectativas. Un espectacular número que fue, sin discusión, lo mejor de esta primera jornada de festival y que consiguió, ya a altas horas de la noche, levantar a un público entregado al ritmo que a cada momento les venía en gana. Ellos solitos se pasaron el SOS 4.8 con su versión de ‘New Noise’ de Refused; para qué queremos más (9).

Foto | The Kooks (vía Equipo Helmet)

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