SOS 4.8 2015 (viernes, 01.05.2015): Morrissey justifica la primera jornada de festival

Ya se ha convertido en una tradición, la temporada de festivales empieza con el SOS 4.8, al menos para los que vivimos por el sur. Así que como ya es tradición también, allí estuvo la correspondiente delegación del sureste hipersónico. Con ganas de arrancar dicha temporada en el SOS, aunque con unas expectativas más bajas que años anteriores. En lo positivo, destacamos la mejora generalizada del sonido en los escenarios (a excepción de algún momento del sábado), el excepcional tiempo — otros años ha caído algún chaparrón importante — y las casi inexistentes colas. La nota negativa es la de tantas horas muertas en la programación, y la falta de pluralidad en el apartado electrónico a la hora del cierre. Pero vamos al meollo, que el viernes había retos electrónicos, krautrockeros y no carnívoros que atender, entre otros.

The Zephyr Bones

Black Gallego: El pop nos hizo “madrugar” bastante para esta edición. Igual hasta demasiado, pero los barceloneses nos recibieron con su cálida y apacible música para darnos una buena bienvenida. Actuación un tanto breve, entendible teniendo en cuenta su juventud y las pocas canciones que llevan producidas, pero lo compensaron con una buena ejecución y algún momento estelar. Muy a tener en cuenta para el futuro (6,8).

Ferraia: Para todo hay una primera vez, y en algún momento había que quebrantar la norma no escrita de no asistir a los conciertos tempraneros de los festivales cuando el sol te pega latigazos importantes. Decidimos hacerlo para ver a los catalanes The Zephyr Bones y la apuesta salió bien. Tal y como podíamos intuir por su último EP, buenas canciones que beben del jangle y pequeñas escapadas hacia territorios de distorsión y mayor potencia. Un buen plato para empezar la jornada. El sitio donde tenían que estar los adoradores del pop. (7).

Luna

Black Gallego: Uno nunca tiene tiempo para escuchar todos los grupos del universo, así que disculparme si mi primera experiencia con el grupo de Dean Wareham ha tenido que esperar hasta verlos en directo. No puedo decir que su concierto me haya abierto los ojos y pronto me vaya a abalanzar a escuchar todo su material. Algún tema que tocaron me llegó a causar indiferencia, pero el balance final fue positivo y también tuvo momentos muy buenos con los que mover la cabeza a gusto y al son de sus guitarras (6,9).

Ferraia: No hizo tanto eco como lo de Morrisey su confirmación, pero sin duda los de Dan Wareham eran una de las mejores apuestas de esta edición del SOS. En pocos tiempos mostraron su carta de presentación para los no iniciados en el grupo, un rock reposado y con mucha clase, al estilo Yo La Tengo, y mucho gusto por las guitarras, sus sonidos elocuentes y los punteos que culminan buenos desarrollos; un grupo de los noventa. Quizá por la hora a alguno le costó enchufarse, se notaba por atrás que tampoco había por allí muchos seguidores del grupo, pero desde luego la ovación final cuando versionaron ‘Indian Summer’ de Beat Happening se la llevaron. Un buen concierto que no hubiera estado demás haber visto algo más tarde que la hora prevista. Pero bien por el festival por contar con ellos y bien por Luna. (7,4)

Dan-Wareham-SOS

Sau Poler

Ferraia: Mientras que una gran masa se iba a ver al gran cabeza de cartel, en el SOS Club siempre había alguien de guardia desde bien entrada la tarde. También a la hora en que coincidían el célebre líder de los Smiths y Sau Poler, una de las jóvenes promesas de la electrónica patria. Así lo demostró, y aunque cierto es que tenía gente que a esas horas iba a estar sí o sí en la tarima, compartir hora con el cabeza de cartel no es fácil. Pero allí tenía el asunto abarrotado, poniendo house señorial del corte de Paradoxes of Progress, moderado pero lo suficientemente movido para dejar buena huella de su talento. El público respondió bien, claro. (7,3)

Morrissey

Black Gallego: A todas luces el momento más importante de todo el festival. El que fuera líder de The Smiths venía con la vitola de gran estrella del festival (y si no se la dan, ya se la pone él mismo) y salió dispuesto a triunfar y causar impacto en el público reunido en la capital murciana. Su presencia y saber estar revalidan su estatus como estrella de rock, desplegó todos esos trucos que todos le conocemos pero que sólo él logra que luzcan tanto y también tuvo tiempo para remover unas cuantas conciencias con vídeos sobre los procesos de fabricación de carne. ¿La pega? El setlist, sin ninguna duda, pero bueno, cada uno tiene sus favoritas y el cantante no puede tocarlas todas, y menos cuando está presentando su (flojete) último trabajo. (7,2)

Ferraia: Tras comprobar durante un buen rato la capacidad del catalán para con la pista de baile, me dirigí a ver a Morrisey, que estaba tocando ‘The First of The Gang To Die’. Si bien es cierto que no estaba muy cerca, a ese tema le eché en falta bastante potencia y agresividad como la que tiene en la versión de estudio. Algo que por suerte no se extendió al resto del directo. De hecho, sonó bastante bien, con mención especial a la contundencia del batería, que fue de lo que más me gustó del concierto. En ese sentido, no logré conectar con los temas, pero es algo que ya me esperaba, puesto que tampoco lo consigue en sus discos. Aunque es justo reconocerle la buena interpretación en el cierre y en la fuerza de Irish Blood, English Heart, por ejemplo. Un disfrute para los acérrimos suyos, supongo. Para el resto, o al menos en mi caso, poca sorpresa. Salvo en el discurso vegano subversivo que emitían las pantallas con carnaza mientras sonaba ‘Meat is Murder’ de los Smiths. (6,5)

Gallego: Era el plato principal del festival y el británico no falló, dominando el escenario a la perfección, demostrando que por su voz no parecen pasar los años y viniendo perfectamente escoltado a nivel instrumental. Cierto es que hubiera sido preferible un poco menos de World Peace Is None Of Your Business en su repertorio, pero a fin de cuentas es lo que cabía esperar. Con él ya se justificó todo el evento (8).

The Parrots

Black Gallego: Llegar a mitad de concierto y ver que empiezan a recrearse en una pieza plácida, psicodélica y expansiva de varios minutos casi se podría interpretar como una señal de que mejor ir pastar a otro lado. Pero no, persistimos y recibimos luego una buena dosis de guitarrazos para ponernos a mover el esqueleto y también una potentorra versión del ‘Demolición’ de Los Saicos, que siempre viene bien, nunca sobra. (7)

Ferraia: “Morrissey come carne”. Con esa dedicatoria ya se ganaron al público, si es que antes no lo habían conseguido con sus frenéticos acordes de garage que a veces casi se iban al fuzz. De hecho parece que el vocalista se cargó una cuerda. Cuando llegamos tenían un guateque montado con bastantes jóvenes sobre el escenario, como si aquello fuera el final de una actuación musical de un programa de la tele. Tras varios riffs que acabaron convenciendo a algún murciano reacio, finalmente cerraron con el proto punk de Los Saicos. Y ahí sí ganaron a todos los herejes. (7.2)

Gallego: Un grupo que anuncia canciones como ‘Morrissey come carne’, que deja que el escenario se llene impunemente de público mientras tocan y que se despide versionando a Los Saicos se merece todos mis respetos. Nos ganaron (7).

Jupiter Lion

Black Gallego: Kraut a la una y media de la mañana, suena a planazo sobre el papel. Pero no huyáis tan rapido, porque los valencianos supieron ponernos bien en trance, alucinarnos con sus sintetizadores y rompernos con su combo de batería-bajo. Aunque sólo pude disfrutar de la primera parte de su concierto, el sabor de boca fue fantástico y sus lisérgicos sonidos me dominaron un buen rato. (8)

Ferraia: La noche se iba entonando, y en el SOS Club Mr. Outfit y Jes Set estaban dándole caña con el tech house a los cuerpos que necesitaban repostar. Pero había otras alternativas, como ir a ver el kraut valenciano de Jupiter Lion, que al ritmo motorik le añadieron el peso que han tenido los sintetizadores en su nuevo álbum. No han inventado la rueda, pero el motor kraut sigue siendo casi un seguro de vida si lo sabes ejecutar bien. Y en directo nos lo hicieron saber. Un directo con mucha personalidad. (7.8)

The Vaccines

Black Gallego: Bandas cuyo mejor material está en su debut y de sus posteriores discos relucen los singles y poco más las hemos visto a puñados. No The Vaccines, ellos tienen sus canciones más sólidas en su segundo disco, y personalmente del primero sólo compro un par de singles. Por eso me hubiera gustado que hubieran tirado más de aquel disco mientras también iban tocando canciones de su inminente nuevo trabajo, pero es muy difícil hacerle ascos a temazos como ‘Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra)’ o ‘If You Wanna’. Los ingleses destilaron buena actitud y energía, así que podemos hablar de ellos como uno de los grandes triunfadores de la velada para la gran mayoría de los presentes. (7,7)

Ferraia: Tocaba dar paso a la alegría de la huerta, que si algo tienen en directo es actitud. Salieron a comerse el escenario y en los primeros acordes. Una vitalidad que se fue disipando por momentos, aunque en general cuando soltaron sus temas más famosos a todos nos tocó bailar, independientemente de la gasolina que nos quedara. De lo mejor de la noche, se preveía un concierto divertido y eso es lo que tuvimos. (7.5)

Gallego: Con dos discos publicados y un tercero en camino, los londinenses han cosechado ya una discografía bastante divertida; lástima que a veces les cueste aplicar esas mismas ganas en directo. Les costó un rato calentar, pero consiguieron levantar al público dejando sus mejores canciones para el final y tocándolas con la fuerza que se requiere a altas horas de la noche (7,5).

Fotos | Cristóbal Osete

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