Paul Thomas Anderson en 1972 apenas levantaba un sonajero. Lo mismo tenía la capacidad de mezclar en un mismo movimiento mágico de muñeca ese sonajero con la papilla que le estaban preparando en la cocina y con el pañal que segundos más tarde recibiría su premio. Que lo mismo, oye. 17 años más tarde lo haría en ‘Magnolia’. Ese cruce de historias tan efectista que de forma natural ha ido apareciendo en tantas obras a poco de ponerse a trazar líneas. En Soul Makossa Manu Dibango puede llegar a interpretar cualquier papel, hasta el del prestidigitador de medio metro llamado Tom Cruise. Aunque mejor nos quedamos con William H. Macy.

Tengo mucho amor que dar, pero no sé dónde colocarlo.

El Loft de Mancuso

El ‘Magnolia’ particular de Manu Dibango comienza en el loft de David Mancuso. En ese cruce de caminos en el que se basa la película Soul Makossa encontró casi dos décadas antes un sitio en el cual convertirse en un álbum mítico. Si además le añadimos el toque de casualidad entonces la historia crece, digna de Hollywood.

647 Broadway. Tal dirección debería de ser uno de los tatuajes más típicos entre cualquier clubber con ínfulas. El origen de las discotecas actuales, el origen del cambio del negocio de la noche y con ello de la música que estamos escuchando hoy. Esa dirección fue el inicio de las fiestas que David Mancuso organizaba en su piso, que al poco trasladaron a 99 Prince Street. 1970 y un DJ estadounidense barbudo revolucionaba la escena.

En esas aparece Soul Makossa. Como de la nada. En el cruce de caminos entre innovar en una escena que ahora mueve millones cada noche y un álbum desconocido con David Mancuso sacando el cartón de una cubeta en una tienda jamaicana de Brooklyn. Ese cartón era Soul Makossa en su edición francesa, la que publicó Fiesta en 1972.

El Loft de David Mancuso era la cita por excelencia para cierto público amante de la música, con Larry Levan o Frankie Knuckles entre los asistentes mediante invitación. Entre ellos se cuela otro actor de esta ‘Magnolia’ inventada: Frankie Crocker. El nuevo resulta ser el pincha de la emisora WBLS de Nueva York quien pone ‘Soul Makossa’ en bucle todo lo que puede.

De África a Francia, de ahí a la cubeta jamaicana en Estados Unidos, un DJ yanqui, el posterior ataque masivo por las ondas y al poco ‘Soul Makossa’ convertido en un éxito inesperado en 1973 con Atlantic Records rentabilizando la jugada en una reedición que llegó al puesto 21 de la lista de singles de Soul y al 35 a los Hot 100 de Billboard. La historia de ‘Soul Makossa’ ya era digna de leyenda. Los planos y montaje para comprimir tal proceso también guardarían el tipo.

Uno de los primeros temas desconocidos que pasa de rareza a ser un éxito masivo en Estados Unidos gracias a las fiestas underground del Loft de Mancuso. Al otro lado del charco el Wigan Casino y el Blackpool Meca hicieron lo propio con el Northern Soul en las listas de éxitos de Gran Bretaña. Algo estaba cambiando en el mercado musical.

La fusión del Jazz

Lo que pudo quedarse como eterna cara B acabó convirtiéndose en un himno cuya leyenda seguimos recreando una y otra vez cada vez que lo volvemos a pinchar. Y es que ‘Soul Makossa’ partió como cara B de un single para la selección de fútbol de Camerún.

El álbum que se publicó en 1972 por Fiesta tenía mil historias más que me flipan de la misma manera que las serie de casualidades con Mancuso como principal mecenas.

Soul Makossa no es ningún one-hit wonder de revista en blanco y negro, es un álbum crucial tanto para el Jazz como para el Afrobeat. Manu Dibango se apunta a distintas corrientes musicales en este trabajo que es el cuarto de su carrera y el más representativo por lo que supuso.

Una de estas corrientes que coge es el Jazz en su faceta de fusión en manos de vanguardistas como Miles Davis. En abril de 1970 Bitches Brew (Columbia) había sido publicado superando una etapa posiblemente iniciada en Miles in the Sky (1968, Columbia). Mientras, otros nombres hacían de las suyas desde distintos lados. Ya fuese Frank Zappa o Chicago, Soft Machine o Traffic.

De una forma u otra, estas experimentaciones llegan a Soul Makossa. Desde para firmar la canción más floja en ‘Recontre’, con esa mezcla de Jazz de hilo de ascensor a ‘Essimo’ con parte de Bossa Nova. Incluso con sonidos árabes en ‘Nights In Zeralda’.

El mejor ejemplo de cómo entendió el Jazz está en ‘New Bell “Hard Pulsation”’, el segundo tema de mayor calidad del álbum. Una fusión buena con constante percusión y un bajo que va metiendo el Funk durante los casi siete minutos de canción hasta llegar a un corte a la mitad donde prolonga la agonía para estirar la sensación, cual break repetido por un DJ que empieza por aquel entonces.

El Afrobeat

Soul Makossa vivió el estallido del Afrobeat muy de cerca. En un paso más por esa fusión Manu Dibango también tuvo que elementos compartidos con los primeros pasos de Fela Kuti, principal figura de la escena africana y, especialmente, de Nigeria.

Soul Makossa también se adelantó con su éxito internacional a ese interés por los sonidos africanos que traería el Afrobeat y que acabaría derivando en la peligrosa World Music. El Afrobeat está repartido por todo el álbum, desde el propio single homónimo a ‘Taoumba’ con mayor percusión y el saxo de Dibango entre voces femeninas de la zona.

El Funk rockero

La incorporación de influencias destaca por la época y el contexto: sin medios de comunicación replicando noticias, sin YouTubes para rellenar con gatitos insufribles ni una globalización que respirar, Manu Dibando tenía que haber mamado estos sonidos de alguna forma más allá de sus orígenes en Camerún. Con la orquesta Le Grand Kallé et l’African Jazz, a la que se une en 1961, logra moverse de su casa, probar cosas nuevas.

Por aquella época el Funk ya había pasado de los primeros arreones de James Brown a ser algo común, con el propio Miles Davis participando de la fiesta. Este Funk de moda cubre buena parte del álbum (no obstante, comparte origen rítmico) pero sobre todo destaca una variante que ya comenzó a sonar en 1969 y estalló un año más tarde: el Funk Rock de Funkadelic con George Clinton pilotando la nave.

‘Pepe Soup’ es uno de los temas que mejor lo ejemplifican. La manera de meter guitarras, dando tanta importancia a los duros riffs para unirlas con el resto de la bola de sonido, es otro detalle compartido con tales músicos. Incluso hay algo de Curtis Mayfield en ‘Kata Kata’ con el blaxploitation solo que este venía directamente desde África con escala en Francia.

El origen del Disco

Con semejante poso de sonidos es absurdo reducir el germen del Disco a ‘Soul Makossa’ de forma individual como single. Muchos de los temas, por no decir todos, tienen elementos que, como tantos otros de múltiples artistas, acabarían derivando en el buen Disco. Siempre hay que simplificar en uno solo con la intención de no aturdir al receptor (y comprador) pese a que es imposible.

‘Soul Makossa’ se llevó la gloria y tuvo la suerte de participar en esa cadena de casualidades que le llevó de África a las ondas de Nueva York y de ahí a las listas de éxitos. Con este single Manu Dibango se convirtió en uno de los precursores del Disco pasando de beber de influencias y transformarlas en nuevas ideas a ser precursor de otras tantas.

Ese break que tiene es lo idóneo que van a buscar los DJ de aquel momento para extender y meter en trance a las personas en la pista de baile. El saxo incluido con su línea y con partes vocales que van entrelazándose con distintos timbres más fuertes y más suaves (en coro). Cantando algo incomprensible a priori (Makossa significa “(Yo) bailo” en Duala, idioma de Camerún) que incita a la evasión con ese tartamudeo. Y por supuesto: la percusión con su golpeo repetido.

Sin quererlo, Manu Dibango con su éxito acabó aportando más a la escena electrónica que tantos otros productores y DJ que tantos aíres se han dado. El Disco es el primer gran movimiento de esta nueva cultura y el camerunés es uno de los responsables (sin quererlo).

Hasta el propio Michael Jackson cuando Quincy Jones le ficha bajo su regazo y le hace sonar Disco (tarde en la moda pero bien) samplea el ‘Soul Makossa’ en ‘Wanna Be Startin’ Somethin’’. Uno de los mejores sampleos que recuerdo haber escuchado.

El sampleo del Hip Hop

Por si esta ‘Magnolia’ africana tuviese pocos cruces de caminos, Manu Dibango ha tenido que ir viendo como su ‘Soul Makossa’ ha acabado convirtiéndose en un tema recurrente para samplear por un buen número de artistas de Hip Hop. El ‘Funky Drummer’ de James Brown le supera de lejos, claro, pero este himno fortuito también tiene una buena lista.

La sorpresa está en la lista de quiénes han participado en este sampleo. Desde horrores como Milli Vanilli a nombres actuales como Rihanna. En medio pesos pesados como: Kool Moe Dee, A Tribe Called Quest, Big Daddy Kane, Geto Boys, Jay-Z, Eminem, Outsidaz, Kanye West…

Paul Thomas Anderson aquí tienes otra historia sobre la que trazar líneas, todo tuya.

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