“SB” src=”http://img.hipersonica.com/2012/09/Spider-Bags-2.jpg» class=”centro” />Spider Bags publicaron en 2007 uno de los debuts más brillantes de la pasada década. La voracidad de los tiempos modernos sepultó aquel excelso A Celebration of Hunger en lo más profundo de la irrelevancia. Su carrera, desde entonces, no ha sido especialmente prolífica: este año acaban de publicar su tercera referencia, Shake My Head, que ha sido recibido con alboroto en algunos medios especializados estadounidenses. Es posible que Shake My Head no sea para tanto, pero es seguro que Spider Bags merecen el reconocimiento que en su día nadie les brindó.

Spider Bags o la cuestión del country

Es cierto que a lo largo de los años Spider Bags han dejado de lado el country para acercarse sin miramientos a un garage burdo y festivo. Pero los arreglos y el espíritu de las raíces se mantienen presentes también en Shake My Head. Son reflejos de A Celebration of Hunger, donde las brillantes melodías y la épica derrotista estaban preñadas del aroma de lo acústico. El folk, como bien saben Cult of Youth, también puede ser una cuestión a abordar desde el alcohol. Y Spider Bags lo hacen todo ebrios, o a punto de estarlo, o después de estarlo.

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No desde la depresión, en todo caso, sino desde lo festivo. La amargura también puede ser un motivo por el que brindar, y bien lo sabía Dan McGee, el líder de Spider Bags, cuando compuso Waking Up Drunk y se dispuso a cantar lo siguiente:

I was drinking when I met you, and I’ll be drunk when you leave, and I’ll be drinking to forget you. I guess I’ll do just what I please. Well, a woman is just a memory is just a memory from which the bottle gives relief

Beber, escribir, cantar, saltar, llorar de emoción. Spider Bags viven a mitad de camino entre Carolina del Norte y New Jersey, un estado obligatoriamente decadente, deprimente e inspiración permanente para todos los fracasados. Siempre serás un perdedor y New Jersey es tu hogar. La cita a Titus Andronicus no es casual. En más de una ocasión, Patrick Stickles ha reconocido que siente una particular devoción por Spider Bags y Dan McGee. De hecho, este último colabora en ‘Theme For Cheers’, la canción que Stickles escribió sobre su tendencia no demasiado sana a emborracharse.

Hay elementos comunes en el alma de Titus Andronicus y Spider Bags, pero no son grupos que compartan virtudes o defectos. Spider Bags es un grupo, o era un grupo, más delicado que Titus Andronicus. A Celebration of Hunger es frágil y se balancea sobre una inestable cuerda emocional siempre a punto de romperse. Las canciones allí sonaban pequeñas y arrinconadas. Tanto que lograban transformarse en propiedad de cada uno. A Celebration of Hunger es un disco que sólo hemos escuchado cada uno de nosotros y nadie más, pese a que no sea así.

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Pensemos, por ejemplo, en ‘Bleed For You’, que podría ser la historia de cualquier ruptura, pero al final siempre es la historia de nuestra peor ruptura. La peor y la mejor, porque Spider Bags tienen el don de sublimar la melancolía. Es autocomplaciente pero también es terriblemente dulce en la derrota. ‘Bad Complexion’, ‘Alphabet City Blues’, ‘So Long a Rope’, ‘I am Sorry I’. Son preciosas y borrachuzas a un mismo tiempo porque conjugan lo mejor del pub rock con lo mejor del folk. La mezcla podría derivar en un folk punk sin demasiado fundamento, pero resulta perfecta.

Adiós mundo cruel, hola mundo aún más cruel

Dos años después, Spider Bags publicaron Goodbye Cruel World, Hello Crueler World, también en la discográfica que les acogió en su debut, Birdman. McGee, líder natural del grupo, compuso todas las letras. El resto de la banda, y muy especialmente Gregg Levy, se ocuparon de arropar los textos de McGee entre capas de guitarras y arreglos folk. Goodbye Cruel World, Hello Crueler World fue un salto más agresivo y más expansivo que A Celebration of Hunger. La sencillez desapareció. Las canciones se hicieron grandes y gordas.

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No fue mala idea. Muchos grupos se pierden tratando de recuperar la inspiración de un disco concreto. Goodbye Cruel World, Hello Crueler World no contiene el aroma fantástico de su predecesor, pero es más orgánico, está mejor producido y, por momentos, es más divertido. Conjuga mejor las dos caras de Spider Bags: hay muchas canciones de garage tabernario y hay muchas canciones de folk, de country y de folk rock. De hecho, estas últimas son creaciones delirantes, alargadas hasta los siete minutos y, algunas, sepultadas bajo un mar de distorsión. Aquel fue el adelanto de Shake My Head.

Es sorprendente, no obstante, que Spider Bags hayan optado por su versión menos embriagadora. Shake My Head no contiene ninguna canción parecida a ‘Swimmer On The String’, ‘Lord Please’, la enorme ‘Trouble’, ‘Hammers And Nails’, o ‘Here Now’. Sí las hay como ‘Que viva el rocanrroll’, por ejemplo. Así que en vez de continuar con su versión Neil Young — o Micah P. Hinson — han tomado el camino de The Hold Steady. El cambio puede sonar no demasiado estimulante, pero, al menos, las canciones garageras-borrachuzas que antes sonaban demasiado forzadas ahora son naturales.

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Shake My Head es definitivamente un disco para abrazar en pleno alcoholismo. Hay más jarana que nunca en las composiciones de Spider Bags. Hay más whisky que nunca. Y eso, pese a que se eche en falta su versión folk, está genial, porque ya desde el inicio el disco es un torbellino de ebria euforia. ‘Keys To The City’ es la fase final de la borrachera para olvidar a esa chica. Aquella donde ya sólo importa llegar hasta el límite de la diversión a costa de cualquier botella de alcohol. A ratos es decadente, pero es auténtico y, especialmente, es divertido.

Shake My Head son los contrastes

Shake My Head es el disco más corto del grupo, así que ni siquiera hay resaca. También hay más sigles que nunca. Spider Bags jamás habían tenido una canción tan efectiva como ‘Simona La Ramona’. Pero todo es menos detallista. En ‘Friday Night’, antes, quizá les habría cabido un piano siguiendo el frenético ritmo de la canción. ‘Shape I Was In’ podría haber sido más country y menos rock, y a lo mejor el resultado hubiera sido más satisfactorio. En líneas generales, ha desaparecido todo rastro tanto de The Replacements como de The Rolling Stones.

Aunque, bueno, en canciones como ‘Daymare’ hay folk totalmente distorsionado a la manera de Neutral Milk Hotel, lo cual es genial. Como ya hicieran en pequeños fragmentos de Goodbye Cruel World, Hello Crueler World, Spider Bags coquetean incluso con la psicodelia (‘The Moon is a Schoolgirl’). Shake My Head es un disco de contrastes que tan pronto ofrece canciones de perfil clásico (‘Quetzacoatl Love Song’) como, sin ser ellos nada de eso, retoma la euforia adolescente — desde Pavement — en canciones como ‘Standing On A Curb’ o ‘I’ll Go Crazy’.

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“Dan McGee tried to tell me there ain’t no more Rolling Stones, they’re all gonna be laughing at you”, escribió Patrick Stickles en ‘A Pot in Which to Piss’, a modo de resumen vital. Ya no hay más Rolling Stones, ya no hay más rock ‘n roll, ya no hay más estafas. Spider Bags no te van a engañar porque serían incapaces de hacerlo. Puedes acudir a ellos y a sus canciones con todos los prejuicios del universo, pero no te servirá para nada. Incluso desde sus propias contradicciones y sus decisiones erróneas, Shake My Head sigue siendo un buen disco. Y Spider Bags un grupo al que siempre aferrarse en caso de hundimiento.

Bandcamp | Spider Bags Bandcamp
Imagen | Jeremy Lange

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