Splitsville — The Complete Pet Soul (2001): mezclamos a Beach Boys y Beatles en un matraz y…

Tendemos a valorar la calidad por encima de la cantidad. Decimos que mejor poco y bueno que mucho pero vulgar. Aunque puede que sea cierto, a veces una cantidad generosa se agradece. Lo pensaba ayer, tras un corto paseo en coche en el que mi reproductor de música tuvo a bien pinchar una canción de Splitsville y, al llegar a casa, picado por la curiosidad, decidí darme un paseo por sus vídeos en Youtube, o por el número de reproducciones de sus canciones más conocidas en Spotify. No puedo hablar de sorpresa, pero sí de cierta pena al observar que a esta gente nadie, jamás, le hizo el menor caso.

Nadie quiso lo suficiente a Splitsville

Por ponernos en situación, Splitsville nace como proyecto de los gemelos Huseman (Brandt y Matt), en 1996. Su sonido siempre me ha recordado a gente que en aquella época vivía sus años dorados, como Teenage Fanclub, con ese espíritu power-pop que a muchos nos vistió la adolescencia. Llegado su cuarto álbum se lo tomaron, en general, con más calma. Buscaron un sonido más tranquilo y decidieron dedicar un disco a homenajear dos de los discos que más influenciaron a los Huseman años atrás: Pet Sound y Rubber Soul. Con el título no fueron muy originales: The Complete Pet Soul (Houston Party Records, 2001 -reedición en 2005-). Un disco que sirve para llenar tu pecho de energía, luminosidad, optimismo y dibujar tu cara con la más amplia sonrisa.

Si bien el título honra a The Beatles y a The Beach Boys, The Complete Pet Soul tiene dentro de él más de los segundos que de los primeros. Juegos corales que hacen de las voces las protagonistas principales de un disco que, por otra parte, tiene un inicio y final que poco tiene que ver con su discurso centrar. El principio, ‘Forever’ es una canción marca de la casa, enérgica, vital y juvenil. El final, versionando a Burt Bacharach y su legendario ‘I’ll Never Fall in Love Again’, con arreglos finales de ‘Video Killed the Radio Star’ para completar la fiesta. Pero, ante todo, aquí tenemos pop sosegado y de altísimos quilates, por mucho que la calidad, en este caso, no tuviese una recompensa cuantitativa a la altura.

Al final cualquier tipo de arte tiene el objetivo de transmitir algo en el que escucha, ve, toca… Ese objetivo Splitsville lo consigue con creces.

La tranquilidad, la emoción y el nudo en la garganta llegan ya con ‘Aliceanna’, resucitando el espíritu de los chicos de Brian Wilson. Un corte fantástico que abre una puerta hacia una luz que nos acompañará durante algo más de media hora. Llegando pronto a una de mis dos canciones favoritas de The Complete Pet Soul, una obra maestra que debería recordarse como momento imprescindible de la década pasada: ‘Caroline Knows’. Un ejercicio vocal grandioso, un tema brillante que sería jitazo eterno si en esto de la música la justicia fuese una palabra existente. Aunque todo el disco resulta fascinante, es en este tipo de canciones donde Splitsville lucen en mayor medida, por encima de otros cortes como ‘Sunshiny Daydream’, más cercanos al homenaje a los de Liverpool.

8.4/10

Al final cualquier tipo de arte tiene el objetivo de transmitir algo en el que escucha, ve, toca… Ese objetivo Splitsville lo consigue con creces. Y si lo que te hace sentir concretamente es ganas de estar vivo, de gritar por el puro hecho de que te sobra energía mientras suena la grandiosa ‘The Popular’, el otro momentazo de The Complete Pet Soul, solo cabe darles un abrazo póstumo y las gracias. Por recuperar unas sensaciones del pasado vistiéndolas con unas ropas de diseño propio, de patrón singular. Porque al final, aunque la cantidad no sea la ansiada, que los pocos que entonces vimos cómo este disco caía en nuestras manos lo sigamos recordando con algo más que cariño década y media después es lo suficientemente significativo. Si no, intentad pensar cuántos discos del año que acaba de finalizar seguiréis escuchando regularmente dentro de 14 años. Pues eso. La calidad.

Anuncios