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Sport — Bon Voyage

Sport son cuatro franceses de Lyon que hacen lo que muchas otras bandas han hecho antes, ahora y después, pero que lo hacen con tanta gracia y alegría que es imposible ponerles pegas. Bon Voyage (autoedidato, 2014) es su segundo disco, editado el primer día de este año, y en él hay un puñado de canciones que cabalgan sobre el espíritu Emo de una forma notable, sin caer en tenebrismos, en ejercicios vacuos o en demasiadas contemplaciones. Tocando los mismos botones que The Hotelier este mismo año y lejos de los aires más vanguardistas de The World Is a Beautiful Place & I Am No Longer Afraid to Die, Sport se manejan en un terreno repleto de guitarras encendidas y “uooooo” por doquier, al modo de unos Japandroids mucho más Midwest Emo que Post-hardcore. Más blandos, por tanto, más melódicos, también.

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No están a la altura de casi ninguno de ellos, pero eso no es ningún problema para disfrutar de la ráfaga de aire fresco que supone Bon Voyage. Las canciones de Sport se encadenan una detrás de otra sin tiempo a respirar o a asimilarlas. Su no trascendencia, su planteamiento de consumo rápido, hedonista, poco reflexivo y muy orientado hacia la diversión y la coartada juvenil no hace más que sumar puntos en su favor. Planteadlo así: momento aburrido, no sabes muy bien qué escuchar, estás bloqueado, buscas algo ligero y sencillo para llevarte al oído, abres la carpeta de Sport, escuchas Bon Voyage, le das tres vueltas, cuatro si hace falta, y has pasado un rato estupendo. Nada que reprocharles en este aspecto, pues. Poco más se puede pedir a un grupo así: un puñado de minutos que parece inagotable.

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7/10

En el deje, lo de siempre: son una copia de la copia de la copia. Como las canciones enganchan tanto y están tan bien tocadas no supone un gran problema. Si frecuentas esta onda sonora es bastante probable que termines disfrutando tanto como yo Bon Voyage. Si no, pues la verdad es que cuesta creer que al menos, en algún momento, alguna canción no te haga tilín. Lo menos malo que se puede decir de Sport y este Bon Voyage es que no molesta. Lo mejor: que son como un verano continuo donde nunca faltan granizados y palomitas. Perfectos en su punto.

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