He vuelto a caer. Pensaba que los sinsabores de este último año me habían ayudado a superar la que era una de mis pocas obsesiones, pero la aparición de State Urge ha provocado que vuelva a tropezar en la misma piedra. Shrine Of New Generation Slaves, Saiko o Living Mirrors me despertaron de un dulce sueño, White Rock Experience está a punto de hacerme regresar a los brazos de Morfeo. No es que mi pasión por el prog polaco haya vuelto, quizás es que no se había ido nunca. Solamente necesitaba una nueva muestra de calidad para volver al redil como un triste adicto.

Una carrera corta pero intensa

Originarios de Gdynia, los cuatro integrantes que forman State Urge unieron su pasión por la música para desarrollar un género de creación propia, según sus palabras, llamado White Rock. Tras el lanzamiento de varios EPs, su presencia en las radios especializadas de Polonia fue haciéndose cada vez más continua (acompañada de palabras de alabanza) hasta que varios premios a nivel nacional los llevaron a girar con bandas de la talla de Dianoya o Votum (a los que ya conoceréis gracias a esto), durante el año 2011.

Ya en el 2012 comenzaron a preparar el que es su debut discográfico con el objetivo de plasmar el concepto de ese género que consideran tienen entre manos, grabando nuevo material y rescatando parte del material grabado anteriormente pero convenientemente actualizado. Fruto de ese trabajo y la pasión imprimida en sus conciertos es White Rock Experience, disco que pretende recoger toda la experiencia sensorial que según sus palabras son sus conciertos. Obviamente es algo que de momento no puedo constatar, pero sí puedo deciros que las alabanzas recibidas por su primer álbum son más que merecidas.

¿Qué es el White Rock?

Tres simples palabras. Cada una por separado, tanto como las tres juntas, describen nuestra identidad artística. El color blanco está siempre presente en nuestra creación escénica. Nuestra música es esencialmente Rock. Experiencia es la tecla que define la profunda necesidad de que haya un contacto más o menos tangible entre música y oyente

Según palabras de la propia banda, el título de su primer álbum, compuesto por tres conceptos, refleja con claridad la tierra que pisan State Urge. Su propuesta es aparentemente sencilla, y es precisamente en eso, en la aparente sencillez, donde reside uno de sus principales aciertos.

Estructurado como una especie de Ópera Rock, White Rock Experience describe diferentes pasajes en los que la melancolía y la belleza juegan un papel protagonista. Sirviéndose de estimulantes atmósferas de apertura, con el fin de sentar los cimientos en los que reside la estabilidad de cada una de las 8 canciones que componen el álbum, State Urge dibujan interesantes desarrollos en los que no hay sitios para alardes técnicos ni complejas composiciones pero sí para una efectividad que epata por el corto bagaje de la banda polaca.

Armados por un Rock Progresivo esencialmente sencillo y emotivo, encuadrado perfectamente en esas características que me llevaron en su momento a definir al Prog polaco, State Urge diseñan un escenario con el que pretenden luchar contra la depresión (según sus propias palabras) basándose en conceptos como la fe y la esperanza, conceptos que efectivamente tienen un buen encuadre en la propuesta musical de los polacos.

Unas influencias nada disimuladas

Para conformar a una propuesta que, en esencia, tiene poco de efectista y mucho de efectivo, State Urge utilizan múltiples influencias del Rock Progresivo más clásico, sirviéndose de ellas no por carencia de ideas o de talento, sino porque las mismas son el mejor medio inventado para plasmar la epicidad no pretenciosa que es la clave de su White Rock. Así podemos ver que la sombra de Genesis planea sobre el álbum en los temas más cercanos al Art-Rock, en donde los teclados juegan un papel protagonista a pesar de no cargar con el peso de la definición de la estructura de los temas, quedando su papel en la creación de atmósferas de distinta índole.

Entroncando con lo anterior, el fuerte componente atmosférico de la música de State Urge no juega en ningún momento en contra del disfrute del álbum. A pesar de que White Rock Experience no es un disco complejo ni cuenta con brillantes e intrincadas ejecuciones instrumentales, sí conviene destacar que la guitarra de Marcin Cieślik (quien también es el vocalista) sabe tomar el protagonismo haciéndolo con un feeling impropio de un músico de tan corta andadura. Sabiendo aprovechar parte del legado de Steve Hackett en los punteos y, sobre todo, de David Gilmour en los solos, Cieślik conforma una actuación instrumental en consonancia con la emotividad del concepto musical del álbum demostrando que, a pesar de su juventud, son una banda que conoce bien su potencial y sabe aprovecharlo al máximo.

7.7/10

Aunque el concepto que State Urge tienen de su propia música esté un tanto sobredimensionado, hay que reconocer que estos chavales han hecho un muy interesante trabajo. Siguiendo la tónica mostrada por otras bandas polacas y manteniendo ese importante toque atmosférico que es seña del prog del país centroeuropeo, han sabido desarrollar un disco que tiene su principal valor en que es el inicio de la que puede ser una brillante carrera. Quizás más adelante puedan desarrollar definitivamente eso que ellos llaman White Rock. De momento, su primer ejercicio es una experiencia más que estimulante. Toca seguirles la pista.

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