Superchunk — No Pocky For Kitty (1991): los REO Speedwagon del indie-rock

“Superchunk NoPocky” src=”http://img.hipersonica.com/2013/09/superchunk-nopockyforkitty.jpg" class=”centro” />

Ok, entonces Superchunk (1990) no tenía aún la brillantez que más tarde demostraría el grupo de Mac y Laura, pero sí que estaban allí muchos de los rasgos distintos del grupo. Tener las cosas claras desde el principio y ya, si acaso, aclarárselas a los demás más tarde. Apenas sería un año después, con No Pocky For Kitty (1991), y además Superchunk seguían enganchados al zeitgeist. El mismo que te pega un latigazo en cuanto empieza a sonar ‘Skip Steps 1 & 3’: los comienzos de los 90, cuando parecía que todos los grupos buenos iban a triunfar, eran esto.

Y, realmente, Superchunk estuvieron ahí: fueron uno de los nombres con mayor presencia en los medios “alternativos”, la promesa de futuro. Una sensación que se extendería tras la edición de un segundo disco para el que llegaron con nuevo guitarrista (McCook se cansó para dar paso a James Wilburn) y del que salieron sin batería (Chuck Garrison dejó el grupo de manera amarga poco después de grabar No Pocky For Kitty, pero poco antes de que se lanzara oficialmente). Y no, no triunfaron, o no de la manera en que la Industria siempre ha visto el triunfo, pero en su segundo disco fueron “lo que había que escuchar”.

Superchunk y sus tres días en un estudio caro

Por sorprendente que parezca, y a pesar del runrún de sus primeros singles, Superchunk no defendieron apenas su debut en directo. Laura no podía girar porque no había acabado la universidad y hasta que no se graduó en diciembre no pudieron pensar en algo así. Para la primavera de 1991, cuando el grupo por fin pudo plantear una gira que les llevase por toda la Costa Oeste, ya tenían otras canciones en mente. De hecho, ya las estaban tocando en vivo. Así que Mac pensó que era una buena idea aprovechar un viaje a Chicago para, en sólo tres días, grabarlas todas del tirón. Y llamaron a Steve Albini.

Albini siempre ha tenido un don: ha sabido sacar el sonido más afilado de muchos de los grupos con los que ha trabajado. Lo ha logrado, además, sin que a priori su mano parezca “intervencionista”, sin que se le note en exceso. Con los discos buenos grabados por Albini pasa que podrías pensar que no tienen productor. Y la realidad es que suenan así, tan vivos, tan presentes, gracias a él.

A él, a su inquebrantable necesidad de que las cosas suenen justo como quieres incluso sin dinero para hacerlo y a sus borderías. Para No Pocky For Kitty, Steve les dijo que era buena idea que grabasen en la Chicago Recording Company, un lugar donde Styx habían hecho numerosos discos. Era un estudio caro, pero el grupo llegaba con todo aprendido, algo que el propio Albini remarcaba en ‘Our Noise. The Story of Merge Records’:

“Viniendo de un background independiente, Mac entendía muy bien el tema económico de grabar un disco: hay que intentar ahorrar el máximo dinero. Y se es mucho más eficiente y se tienen menos gastos cuando ya tienes toda tu mierda bien compuesta y ensayada”.

Superchunk tenían “su mierda” bien lista para ser grabada por el ingeniero Albini. Pero éste no quería que los chavales grabasen con él sin dejar claro lo que pensaba del grupo.

“Steve me decía que yo tocaba como el tipo de REO Speedwagon, y lo decía como un insulto. Pero, en secreto, yo me sentía ligeramente orgulloso de aquello, porque había sido un gran fan de REO Speedwagon cuando tenía doce años” — Mac.

Ya todo el mundo te llamará monolítico

De aquellos tres días salió un bloque de canciones. Un bloque de verdad, doce canciones unidimensionales, indie-punk-pop esculpido en 33 minutos, ideal para los que se quejaban de que, más alla de ‘Slack Motherfucker’, no había mucho más que rascar en el debut.

Dos cosas emergen de este viaje rapidísimo por unos Superchunk más inspirados:

* a) Eran ya un enorme grupo de pop.
* b) Lo escondían muy bien porque sonaban tensos y cortantes y porque hacían gemas punk de la talla de ‘Tower’.

No Pocky For Kitty se editó sólo un mes después que Nevermind, lo que haría fácil caer en el revisionismo y en trazar líneas paralelas. Fácil y mal, porque Superchunk no eran Nirvana en muchos aspectos, aunque a veces hasta se sacasen de la manga un ramalazo muy Pixies (‘Punch Me Harder’). Ellos sonaban más crudos, urgentes y ruidosos, y estaban por contra lejos todavía del gancho pop y, por supuesto, del angst adolescente. Aunque no entendieras un carajo de lo que cantaba Mac y aunque el sonido del grupo se oscureciese, como en ‘Sprung A Leak’, en sus canciones siempre brillaba el sol. Como ellos mismos en fotos, directos y declaraciones.

Somewhere along the way
The dusk it turns back into day
The sky is orange
The trees lie down against it

You’re leaving a trail for me
I see you up in the tallest tree
You’re throwing things down at me
I’m starting to climb
Well i’ve started on my knees

Los matices de No Pocky For Kitty no son como los de Indoor Living o la obra final de Superchunk. Apenas se ven y por eso Superchunk se ganaron fama de monolíticos, de que jamás llegarían a imprescindibles (eso incluso ya con la carrera del grupo más avanzada).

“8,3” src=”http://img.hipersonica.com/2012/10/hipersonicavota8con3.jpg" class=”derecha” />A mí éste, sin embargo, me parece un disco superior, que tiene lo mismo que hizo grandes a los Buzzcocks (ay, la infra-escuchada ‘Tie A Rope To The Back Of The Bus’). Uno en el que las cuerdas se rasgaban siempre de manera diferente pero todas eran la correcta (lo mismo la feroz de ‘Press’ que la emocional-a-lo-Mascis de ‘Sidewalk’). Canalizar bien la energía parecía complicado en el primer disco; para el segundo ya se habían liberado de aquello y, entre sus latigazos eléctricos, Superchunk ya sólo pensaban en hacer la Gran Canción (Power)Pop Americana.

Superchunk en Hipersónica

* Superchunk — Superchunk (1990): semillas esparcidas a la ligera