Tau Cross — Tau Cross

No cabe duda de que el paladar del metalero de bien no se conforma con cualquier cosa random, siempre en búsqueda de algo fresco e interesante para el género o para su propio gusto, cuanto más alejado de lo más clásico mejor. Porque es así, hay ramas dentro del propio metal que han sabido sobrevivir mejor que otras, las que extienden sus límites y se dan de la mano con otros sonidos para enriquecerse, mientras algunos quedan totalmente anacrónicos en la actualidad, un intento de revival de algo que hace tiempo dejó de ser estimulante y transgresor y ya parece reservado para los nostálgicos o los que prefieren quedarse en lo más básico del género, en la superficie.

Pero ay, a algunos es difícil resistirnos a esfuerzos llenos de referencias clásicas cuando cuentan con una ejecución solvente y formidable. De esos cuyos riffs son toda una descarga para nuestros sentidos, que nos terminan obligando a alzar el puño en alto y a menear la cabeza con energía y sin cesar. No, subgéneros como el heavy metal no parece que vayan a resurgir de sus cenizas y encontrar una nueva dimensión sobre la que crecer y revivir, pero con discos como Tau Cross (Relapse, 2015) termina dando igual porque demuestran que haciendo bien las cosas se puede seguir sonando atronador y potente.

Tau Cross, alzando el puño en alto y golpeando la mesa

No es que Tau Cross sean precisamente unos novatos recién salidos. El motor principal del grupo es nada menos que Rob Miller, frontman de una leyenda como Amebix, y aquí se ha sabido rodear de músicos capaces y experimentados salidos de bandas como Misery, War // Plague (los guitarristas) o Voivod (su batería). ¿El objetivo? Hacer un disco agresivo, lleno de garra y testosterona para activar a todo aquel dispuesto a entrar en el juego de sus referentes puramente clásicos y tradicionales.

¿El objetivo? Hacer un disco agresivo, lleno de garra y testosterona para activar a todo aquel dispuesto a entrar en el juego

A pesar del cierto aire a lo Killing Joke que desprende el grupo, la realidad es que el sonido de Tau Cross es heredero directo de géneros como el puro heavy y el punk, con alguna que otra querencia por el folk que se muestra en puntos muy determinados aunque no llega a ser la nota dominante como los géneros mencionados. Si estos no suponen una barrera entonces se puede disfrutar mucho de un disco feroz, aguerrido y con muchas canciones que son como ganchos que golpean furiosos nuestra espina dorsal para estimularla.

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El primer cañonazo en la frente. Arrancar con un tema como ‘Lazarus’ es toda una declaración de intenciones, de llegar arrasando y sin la más mínima intención de andarse con chiquitas. Sucesivos disparos como ‘Fire in the Sky’ y ‘Stonecracker’ ayudan a mantener el pistón y el listón. A veces hay algún que otro altibajo en el nivel, pero es difícil resistirse a puntos altos como ‘Hangman’s Hyll’, ‘You People’ o ‘Prison’. Por no hablar del toque especial que aportan dos notas discordantes con el tono general como ‘We Control the Fear’ y ‘The Devil Knows his Own’, melódicas, calmadas y exquisitas.

7.8/10

En definitiva, podemos decir que Rob Miller se ha marcado un auténtico uppercut con el primer esfuerzo de Tau Cross. Mejor incluso que el regreso con Amebix en 2011. La electrizante fuerza que transmite es inapelable si no tienes problema ninguno con los esquemas del heavy metal más visceral y punk. Incluso si tienes reticencias, ellos mismos te responden a golpe de riff, uno tras otro, sin descanso, hasta que caigas. Más allá de lo caduco que esté el subgénero y la poca (o inexistente) perspectiva de futuro para el mismo, discos como este siempre son bienvenidos para disfrutar un buen rato de guitarrazos.

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