Taylor Swift llegó al panorama comercial, aparentemente, sin la intención de partirse la cara en el mismo charco que el resto de sus compañeras. Ella prefería cierta discreta distancia y mezclar las radiofórmulas con un toque country que sonó original y acertado en su momento, pero que recuerda a la pata enharinada del lobo para engañar a los corderillos. Red le ha quitado cualquier parecido con sus raíces country y folk que pudiera quedarle y la descubre como una starlet más que aún conserva cierto buen gusto difícil de encontrar en este panorama.

Red, crónica de un cambio anunciado

Taylor no va a dejar de vender discos por haber dado un salto casi definitivo al pop comercialoide en Red, eso es algo que las cifras establecen claramente. Disfruta del estatus de estrella asentada desde, al menos, su anterior trabajo, y esa categoría ofrece una seguridad suficiente como para despojarse de una buena parte del lastre. Meterse de cabeza en la diminuta piscinilla del mainstream cuesta menos cuando ya no tienes que preocuparte por seguir teniendo un carácter diferenciador.

Para mí, los géneros son una manera más para que la gente categorice la música fácilmente. Pero no tienen por qué definirte. No tienen por qué limitarte. No hace falta inventarse esa especie de libro de reglas imaginario donde según el cual sólo puedes usar una serie de instrumentos, un determinado tipo de estructura […]. Me encanta la idea de pintar con un montón de colores diferentes musicalmente hablando.

Está claro. No hay mejor manera de decirlo que con sus propias palabras. Lo que se le olvidó decir es que la paleta que había utilizado hasta ahora la dejó guardada en el cajón, y ahora prefiere recurrir a la manida pintura de dedos, todo un borreguizador innecesario.

Y lo peor es que sigue teniendo un muy buen ojo a la hora de componer, sobre todo la parte lírica de sus canciones. Haberse encargado también de la producción no ha sido su elección más feliz; la ausencia de variedad en este aspecto rara vez suele jugar a favor del cantante, y en este caso le hubiera venido mejor que bien un punto de vista diferente que le lavara la cara al tracklist.

Porque cae en cierta monotonía. Puedo comprender un cambio de chaqueta — bastante avisado, por otra parte — si el resultado mejora lo que ya había hecho. Pero no creo que sea así. No creo que Red sea mejor que Speak Now, no creo que haberse metido de lleno en el lado más pop de sus influencias le salga más a cuenta que haberse quedado en la vertiente country. Tampoco pido un homenaje a Patsy Cline, entendámonos. Pero los momentos en los que todavía coquetea con el folk suenan infinitamente mejor que sus experimentos poperos.

Este ‘Treacherous’ es uno de los mejores cortes del disco, sencillo, delicado hasta el más mínimo detalle y sin problema alguno para haberse colado en el tracklist de cualquiera de sus trabajos anteriores. Quizá porque me suena más honesto, quizá porque se la nota más desenvuelta, más segura en estas aguas que en ese nueva apuesta que no termina de cuajarme. Algo parecido pasa en ‘All Too Well’.

No entiendo cómo pueden convivir en un mismo tracklist ‘Sad Beautiful Tragic’, quizá una de las mejores baladas que han salido de su pluma, con cortes como ‘We are never ever getting back together’ o ‘22’. Desencajan tanto cuando los comparas con la mayor parte de la segunda mitad del disco que no puedes evitar pensar qué necesidad había de meterse en estos jardines cuando estaba claro que los que había visitado anteriormente siguen funcionando.

Hay evolución. Pero la hay en los temas que os he mencionado, en aquellos en los que todavía se aprecia la delicadeza de Swift, donde destaca su habilidad para contar historias con sencillez y encanto, donde el folk y el country todavía se perciben muy de trasfondo pero como sólidos cimientos. No creo en ningún momento que el resto de canciones sean producto de una evolución y no de un movimiento por introducirse más de lleno en el terreno del pop. Las justificaciones para esta decisión, eso sí, se las tendréis que pedir a ella. Los colores, decía.

5.5/10

Saber que Taylor Swift se estaba acercándose progresivamente al pop no hace menos agridulce que finalmente lo haya hecho. Aunque la segunda parte del tracklist todavía conserva buena parte de su buen hacer, en general el tinte comercial que le ha dado a todo su trabajo, sus intentos por encontrar qué estilo pop le sienta mejor son débiles y carecen de la fuerza que tiene cuando se mueve en su propio estilo.

Tracklist de Red

  1. State Of Grace
  2. Red
  3. Treacherous
  4. I Knew You Were Trouble.
  5. All Too Well
  6. 22
  7. I Almost Do
  8. We Are Never Ever Getting Back Together
  9. Stay Stay Stay
  10. The Last Time
  11. Holy Ground
  12. Sad Beautiful Tragic
  13. The Lucky One
  14. Everything Has Changed
  15. Starlight
  16. Begin Again

 

 

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