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Taylor Swift — Speak Now: pequeñas historias de lírica dulce

Taylor Swift es una de esas cantantes que pertenecen, sin dudarlo, a la corriente más mainstream parida en Estados Unidos, pero que aporta algo que muchas de sus partenaires jamás tendrán por mucho capital que inviertan: talento, ideas y un objetivo muy claro al que pretenden llegar. Speak Now es una condensación de estas tres variables que rara vez se suelen dar juntas, pero que aquí, gustos aparte, son claramente perceptibles.

Basándose en lo que conoce, amores y desamores más o menos adolescentes pero muy bien narrados, Taylor Swift ha compuesto letra e instrumentación de todos y cada uno de los cortes de Speak Now, y ha colaborado en la producción del álbum asesorada por Nathan Chapman, su habitual compañero de labores en este campo. El resultado es un viaje pacífico, con pequeñas paradas deliciosas pero en general con coherencia y con una propuesta clara y determinada a narrar lo que se pretende en cada momento.

Speak Now, un ejemplo de continuidad

Swift no ha creado cortes baratos de tres minutos escasos con estribillos adherentes que sólo busquen pegar durante un par de semanas en las radiofórmulas. No, se ha lanzado sin paracaídas en pistas de cuatro, cinco, seis y hasta casi siete minutos sin coger aire. Se ha movido por aguas mansas, sabiendo usar la picardía cuando correspondía y deslizándose de balada country a rock guitarrero con el mismo esfuerzo de quien da un paso natural tras otro.

Pudimos ver su habilidad compositora en ‘Mine’, su primer single, donde es capaz de condensar la historia de toda una vida en poco más de tres minutos y encima crear un estribillo, juego de palabras incluído, donde va resumiendo cada estrofa y con una musicalidad de la que es imposible huir.

Speak Now se mueve en general en este ritmo de medio tiempo tan propio del country, y nos da pequeñas pinceladas deliciosas como el otro single que da título al disco. Con un tempo más juguetón y con una escasez de añadidos que sólo redunda en su propio beneficio, Swift se remanga para tirar de ironía y continuar con su habilidad para contar historias.

Baladas y rock, mano a mano

El country siempre ha dado baladones de los que no puedes escuchar en situaciones sensibles para evitar el uso de objetos afilados o la práctica de salto sin paracaídas. Taylor Swift sabe aprovechar este estilo para dar rienda suelta a su imaginación y a su deseo de transmitir con claridad sus experiencias y sueños, y se marca unas cuantas baladas imprescindibles aisladas pero que en conjunto con el resto del disco bajan ligeramente el ritmo, lo cual unido a su marcada continuidad termina resultando en momentos de bajón que se terminan salvando, sobre todo de cara al último tercio del álbum.

Tanto ‘Never Grow Up’ como ‘Enchanted’ ilustran esto perfectamente. Esta última, escuchada a solas, sin embeberla en el tracklist, resulta delicada, con un inicio suave tremendamente acertado que pierde ligeramente con la entrada de la batería y los coros, y que quizá habría resultado mucho más efectiva si se hubiera quedado en ese minimalismo escueto y efectivo.

Por otro lado, no pincha cuando aprieta hacia un toque más rock, como hace en ‘The Story Of Us’, donde se marca un estribillo sensacional al que nada le falta para sonar en cualquier radiofórmula si eso es lo que se pretende. Sin embargo, quizá a Swift le falta esa desvergüenza de la que otras han hecho gala y bandera.

7/10

Pese al resquemor inicial que se puede tener ante Taylor Swift, aunque sólo sea por ese desmedido éxito que ha tenido entre el sector más joven del público y que en ocasiones la ha llevado a ser introducida en el mismo saco que otras artistas de mucha menor credibilidad, Speak Now se escucha muy fácilmente, atrapa por su lírica delicada y costumbrista, su ausencia de aspavientos y pretensiones maquilladas y su total confianza en sus propias habilidades y en la historia que tiene que contar.

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