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Television y la melancolía a flor de piel

Nunca he creído en nada a excepción de en la guitarra de Tom Verlaine. Antes de ella no había nada y después de ella no habrá nada. La música de Television es tan profunda y conmovedora que hablar de ella en su conjunto me llevaría horas, días, quién sabe si meses. Hoy no es turno de grandes ejercicios narrativos: hoy sólo hablaremos de Television y el fin de los tiempos, de Television y la melancolía a flor de piel. Porque cuando los discos de Television se cierran cuadran el círculo y el espacio-tiempo se pliega sobre sí mismo. Porque cuando ‘Torn Curtain’ y ‘The Dream’s Dream’ agotan su último acorde no resta nada que merezca la pena volver a escuchar.

Marquee Moon y ‘Torn Curtain’

Hay quien cree, probertoj sin ir más lejos, que las canciones de Television, las mejores, son ‘Prove It’ y ‘Torn Curtain’. ¿Es esta afirmación cierta o no es más que una exageración retórica como la que abría tan pomposamente este artículo? Por un lado, es obvio que ‘Prove It’ es la canción que al menos logró un mayor éxito en las listas de ventas cuando Marquee Moon fue publicado en 1977. Es también la canción más pop, a la que más fácil resulta volver y la que, dispuesta justo antes de la épica ‘Torn Curtain’, antepone a los dos Television que se pasearon en plenitud en apenas dos discos: aquellos que sabían hacer pop desde el rock y aquellos que caían en la megalomanía de Tom Verlaine y en ejercicios artísticos de una dimensión sideral.

https://www.youtube.com/embed/ZyokOTwikF4

It’s warm and it’s calm and it’s perfect.

El paradigma de estos últimos es ‘Marquee Moon’, pero también la mucho menos reconocida ‘Torn Curtain’. Si ‘Marque Moon’, como decía Richard Hell, era un ejercicio de virtuosismo instrumental demasiado controlado por Tom Verlaine, demasiado empeñado en ser perfecto, ‘Torn Curtain’ era el talento mirando a los ojos de la melancolía y de la tristeza más desgarradora. La cortina rasgada hiela el alma y a cada punteo de Verlaine el corazón se descompone. Sabemos qué expresa ‘Torn Curtain’, el más oscuro de los sentimientos humanos, ¿pero sabemos qué dice?

Torn curtain reveals another play

Torn curtain, such an expose!

I’m uncertain when beauty meets abuse

Torn curtain loves all ridicule

Hay quien dice que ‘Torn Curtain’ es en realidad Tom Verlaine, dada la similitud fonética. También hay quien dice que la cortina rasgada, el abuso sobre la belleza, es un paralelismo de la violación. Lo cierto es que, como casi todas las letras de Television, ‘Torn Curtain’ está preñada de metáforas literarias, ideas retorcidas y mensajes ocultos. Lo que sí parece claro es que ‘Torn Curtain’ habla del paso del tiempo y, quién sabe, de la juventud perdida trágicamente: los años que se suceden como lágrimas, las lágrimas que son gotas del pasado, lagrimas y años. Puede que ‘Torn Curtain’ sólo sea la pérdida, y que ese sólo ya sea mucho.

Adventure y ‘The Dream’s Dream’

Adventure no fue, ni mucho menos, una digna continuación de Marquee Moon. Probablemente porque era imposible dar continuidad a una obra tan gigantesca. Pero Adventure fue un buen disco igualmente, y tras el inusitado ritmo pop adoptado por el grupo en la primera mitad del disco Tom Verlaine decidió recuperar el magnético pulso de su guitarra y de los medios tiempos enigmáticos. Es el caso de la dulce ‘Carried Away’ y, en mayor medida, de ‘The Fire’. Pero por encima de ambas sobrevuela el fantasma de una de las canciones más misteriosas e infravaloradas de todos los tiempos: ‘The Dream’s Dream’, el tema que, como ‘Torn Curtain’, cierra el disco.

https://www.youtube.com/embed/0VBKJuuN0R8

The elevator called me up

She said you better start making sense

The stone was bleeding, whirling in the waltz

I went to see her majesty. The court had no suspense

She said, “dream dreams the dreamer”

I said it’s not my fault

He buceado por la letra de ‘The Dream’s Dream’ durante años y nunca he llegado a nada concluyente. Su sonido, su temática literaria, me fascina profundamente. ¿Qué se esconde tras la quebrada voz de Verlaine y tras el celestial solo de guitarra que, progresivamente, se adueña para siempre de la canción? Una visita a la corte, tal vez. Un homenaje a Alicia en el país de las maravillas, quizá. Sueños sueña el soñador, inquirió su majestad, a modo de veredicto final. Y en el borde del fin de los tiempos, el acusado sólo acertó a decir: “no es mi culpa”. Culpable, sin duda, ¿pero culpable de qué? Quizá de ir más allá de los límites de lo real. De desviarse del camino, de soñar otros mundos.

Puede que Verlaine se autoexculpara a sí mismo, a su ego y a su ambición. Pero sólo puede.

‘The Dream’s Dream’ se apaga lenta y tensamente. Aquello era en realidad el fin. Television no volverían jamás. De hecho sí que lo harían, y sería en la década de los noventa, pero todos sabemos que aquellos no eran los verdaderos Television. Tan sólo una sombra difuminada de lo que llegaron a ser, en feliz recurso literario. Feliz porque nada como la literatura para hablar de Television: nada como el arte para definir su música.

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