Sí me lo hubieran dicho hace un par de años no me lo habría terminado de creer. Texas volviendo a la actividad… Ahora toca darse de bruces con la realidad: no sólo han vuelto a la palestra, sino que además tienen tiempo para celebrar sus “25” años de actividad.

La lástima, para gente como yo, que odia los recopilatorios, es que para celebrar ese cuarto de siglo en el oficio, hayan elegido esa fórmula, la de recopilar grandes éxitos… o no. Porque Texas 25 no es una colección de hits al uso.

Y ahí hay que darle todas las bendiciones habidas y por haber a Sharleen Spiteri y sus chicos. Ya lo he dicho por activa y por pasiva, pero por si alguien no ha leído aún mi opinión, creo que lo peor que te puede dar una banda a la que sigues de toda la vida, (una banda, o su discográfica, más bien) es un “greatest hits”. ¿Para qué te sirve a ti que ya lo tienes todo? ¡Ah, no! Que tiene un par de temas nuevos que tú, como coleccionista empedernido de The X Band no puedes pasar por alto. OK: shut up and take my money.

Claro que luego hay gente educada, que cree que revisar sus grandes éxitos puede ser la ocasión perfecta para darles un lavado de cara… un “with a twist” que dicen los sajones… Pues bien, Texas han querido ser de ese extraño tipo de bandas que prefieren hacer algo especial ya que van a hacer una recopilación. Y no es la primera vez. Porque, para los que se saltaran su primer (y único hasta ahora) The Greatest Hits, en él también le daban nuevos aíres a algunas de sus canciones de siempre para que sonaran sólo un poco más acorde con el resto de la recopilación.

Texas: cumplir un cuarto de siglo y querer que tu música suene a viejo

Nada que ver con lo que han hecho en Texas 25, para el que se han metido en el estudio y lo han grabado todo desde cero. Y no sólo eso, sino que le han dado un giro hacia el soul que sirve para hacer que sus viejos temas suenen diferente a la vez que evita precisamente que suenen a viejos, que es lo que los seguidores de siempre agradeceremos más que nada.

Nadie debería extrañarse, porque la banda de Sharleen Spiteri, y, sobre todo ella, siempre ha mostrado una querencia absoluta por el soul. No hay más que escuchar White On Blonde para darse cuenta de que, por muy camuflado que estuviera tras capas de electrónica, aquello era básicamente una colección de canciones de dicho estilo.

Tampoco se le escapara a los fans que la Spiteri nunca ha querido ocultar su admiración por Marvin Gaye, o que Melody, el primer disco en solitario de la cantante, tiraba exactamente por la misma vía que este Texas 25; tanto es así que muchas de aquellas canciones se podrían haber incluido aquí sin mayor problema y nadie hubiera levantado la ceja.

Pero lo que realmente diferencia este disco de los anteriores es precisamente eso, que es una grandes éxitos, con los correspondientes (4) inéditos y con nueva producción a cargo de Truth & Soul, el neoyorquino equipo de producción que ya se encargara de trabajos de este corte para gente como Adele, Amy Winehouse o Aloe Blacc, por ejemplo.

Así que desnudando las canciones más señeras de la discografía de Texas de slide guitars y de todo rastro de electrónica, para volverlas a arropar en instrumentos de viento, percusiones, el resultado es este Texas 25, que es básicamente la música que Sharleen le hubiera gustado hacer siempre: los hits de sus sueños.

Una vez uno empieza la escucha de Texas 25, la primera impresión es justo la misma de cualquier recopilación de grandes éxitos. La decepción inicial de encontrar poco material nuevo y volver a tener que escuchar 8 temas más que trillados.

Una sensación que además no consiguen despejar las nuevas incorporaciones a la discografía de los escoceses, porque, hay que reconocer que estas flamantes 4 canciones no son lo mejor que ha parido la banda. Pero Texas 25 es un disco al que hay que darle más oportunidades. Oportunidades con las que esos cuatro temas van ganado puntos y, sobre todo, los nuevos arreglos para los mejores temas de la banda van haciéndose grandes y cobrando todo su sentido.

Texas 25: las canciones que a Sharleen Spiteri le hubiera gustado cantar desde el primer momento

Start A Family’ de hecho, nos dice básicamente todo lo que hay que decir sobre un disco como este: puedes crear una familia o empezar una guerra… Justo lo que Texas no hacen. Difícilmente se van a ganar una nueva familia de fans con este álbum, pero tampoco van a comenzar una guerra con los que ya tienen; más bien al contrario. No es un tema brillante, pero sí que viene con algo de regusto a la guitarra del ‘Je T’aime Moi Non Plus’ de Serge Gainsbourg que ya incluyeran a modo de sampler en su ‘Guitar Song’, inédito a su vez de su verdadero Greatest Hits. Y, por supuesto, aunque al principio le cuesta, termina calando como un tema genuinamente Texas, en el que los arreglos de Truth & Soul pasan completamente desapercibidos, sin llegar a “cantar” dentro del resto del disco.

Supafly Boy’ en cambio, es el tema que mejor recoge al esencia de lo que han querido hacer los escoceses con este disco, quizás por estar pensado de principio a fin como un tema soul y que remarca el primer esfuerzo de sonar a la Motown. Hacia la mitad del disco, ‘Say Goodbye’ suena como el más prescindible de los nuevos temas, porque parece una hermana bastarda (y fea) de ‘Say What You Want’, desde el riff de guitarra que marca el ritmo de la canción hasta el título de la misma.

El último de los inéditos, ‘Are You Ready’ deja con la misma sensación que la que abría el listado: puro Texas, pero con unos arreglos básicos y sin artificios que hacen que no desentone entre los éxitos de la banda y los “nuevos viejos” arreglos.

Pero es en alguno de los hits de antaño donde encontramos lo mejor de 25. ‘Black Eyed Boy’ sin ir más lejos, tiene el toque justo para ser puro sonido Motown sin llegar a desmejorar lo ya conocido en una de las mejores canciones que han hecho nunca. Su sección de vientos es de lo mejorcito del disco, junto con la de ‘Halo’, mientras que ‘Say What You Want’ es posiblemente la canción que siempre debiera haber sido. Sin electrónica y con esa cálida guitarra que envuelve a la voz de Sharleen en su mejor forma, es toda una delicia que ya tendríamos que haber disfrutado hace tiempo.

Tampoco sientan mal los nuevos arreglos a ‘When We Are Together’ o ‘Inner Smile’ mientras que las verdaderas perjudicadas de este disco son ‘The Conversation’, por no pertenecer a la élite de los mejores temas de Texas, no haber tenido tiempo para dejar poso en nuestras memorias aún, y por no prestarse demasiado a los cambios del resto del disco, defecto del que también adolece ‘Summer Son’, mucho más luminosa cuando presumía de arreglos electrónicos, y, sobre todo ‘I Don’t Want A Lover’, que sin el dramatismo y la tensión de la versión original se queda en muy poca cosa.

7.8/10

Así pues, aunque en Texas 25, la selección de canciones, puede parecer extraña (ni mucho menos están todos los imprescindibles), es la mejor forma de hacer repaso a una carrera de un cuarto de siglo desde que se publicara Southside. Es una forma de ofrecer algo nuevo no sólo con temas inéditos, sino también con los clásicos y de que suenen quizás como les hubiera gustado que sonaran desde un primer momento. De hecho, este podría ser el camino perfecto a transitar en nuevos trabajos y, lo que es mejor, no decepciona a la hora de tener que revisitar temas más que trillados. Así da gusto volver a encontrarse con los viejos amigos.

Ojalá todos los recopilatorios vinieran con el mismo espíritu que esta colección de canciones, ahora más imperecederas si cabe. Así quizás esas compilaciones se merecerían también una crítica.

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