Después de mucho tiempo dando avisos, finalmente Texas volvieron, puntuales para su 25 aniversario con The Conversation, su octavo trabajo de estudio y tras ocho años de silencio. Hasta ahí nada nuevo, excepto que el disco se ha puesto hoy mismo a la venta.

Ahora imaginaos esa amistad con alguien especial, al que conocéis, digamos, desde hace 25 años. Te has estado viendo con él (o ella, que no estamos siendo tan concretos) regularmente, pero en cierto momento de esa (buena) amistad, notas que las cosas han cambiado. Seguís siendo amigos, pero las cosas no son iguales.

Y un buen día, tu amigo desaparece, dejando poco rastro. Un mail muy, muy de vez en cuando, un hola en alguna red social, un mensajillo diciendo “pronto nos vemos”… pero de tanto mensaje incumplido, al final no tienes mucha fe en que vaya a pasar; que el momento de volver a disfrutar de una buena charla vaya a llegar. Incrédulo de ti, porque al final, cuando menos lo esperabas ya, ahí te ves, en un bar, de cervezas, con tu amigo, recordando viejos tiempos.

Evidentemente, esa amistad es con Texas, y The Conversation es la charla delante de unas buenas birras con la que te pones al día de todo lo que ha pasado en vuestras vidas, y en la que te das cuenta de que, al final, en el fondo, aunque tu amigo cambiase un poco por un tiempo, bajo esa nueva apariencia seguía estando ahí; el mismo de siempre, aunque con la madurez que aportan los años, claro.

The Conversation, de charla tras el reencuentro

Si, los Texas de antaño siguen ahí, aunque parecía que se habían ido diluyendo en capas y capas de arreglos electrónicos, dejando el rock sureño que en sus inicios practicaron para irse acomodando en el pop de radiofórmula de temas como ‘Say What You Want’ o ‘Summer Son’.

Con The Conversation parecen haber sentido nostalgia de aquellos tiempos y Sharleen Spiteri y Johnny McElhone han querido reivindicarlos, sacando a pasear aquellos viejos instrumentos que han debido permanecer olvidados en algún desván o trastero durante más de 15 años.

Así que olvidaos de encontrar más White On Blonde, The Hush, Careful What You Wish For o más Red Book en este The Conversation, porque, aunque en aquellos discos estaba el ADN de la banda original, este estaba tan escondido tras la electrónica que parecía haber desparecido. Ahora, como si se hubieran aplicado unas buenas toallitas desmaquillantes, esas capas de maquillaje han caído y lo que queda es lo que hubo en un principio, con un poco de la serenidad que otorga el paso del tiempo.

O sea, que, de aquellas guitarras más furiosas (si se las puede llamar así) de sus dos primeros discos, y, sobre todo de las del segundo, de Mothers Heaven, también podéis olvidaros. Es cierto que este octavo trabajo de los escoceses suena mucho más a la etapa que va desde Southside hasta Ricks Road, pero se queda más anclado en éste último, y de los otros dos nos acordamos poco más que de refilón y, sobre todo en ‘The Conversation’ el single que abre el listado de temas.

Así que, este 25 aniversario de Texas se celebra volviendo a los orígenes y, en su mayor parte bajo la “batuta” de Richard Hawley, aunque tampoco debería sorprenderse nadie; el single ya lo adelantaba pero por si acaso alguien tenía dudas, un simple vistazo a la portada debería hacerlas disiparse. Lejos queda la sofisticación pop de los últimos discos dejando paso a una imagen de una Sharleen “muy country”, de aires sureños que explica visualmente el sabor a americana que impregna todo el disco sin entrar de lleno en él.

Texas, desmaquillados de electrónica

Todo es retro en este disco. Desde esa vuelta hacia ellos mismos, a los Texas de los primeros 90, hasta la forma de componer los temas, sin exceso de minutos (ningún tema llega a los 4, aunque lo normal es rondar los 3), y sin adornos innecesarios. los 12 temas son concisos, sin interludios de guitarras o alargamiento de estribillos: cuando les estás cogiendo el gusto, se acaban.

Aunque el single encargado de abrir la puerta a The Conversation no pueda ser tachado como una mala elección, sonando indefectiblemente a Texas, y sirviendo para despistar sobre el giro de 180 grados del sonido de este disco, no puede decirse que haya sido un éxito como los que tuvieron antaño, habiendo pasado poco más que desapercibido.

Puede que la cosa hubiera sido diferente de haber elegido ‘Dry Your Eyes’, la que es sin duda alguna la mejor canción del disco, con una mezcla acústica de country, pop y guitarras blues que tiene mucho de Richard Hawley en su ADN y su mayor acierto en enamorar con tan sólo 2 minutos y medio; dejando con ganas de mucho más.

Las baladas flojean algo más en esta ocasión. Otras veces, Sharleen Spiteri se ha revelado como poseedora de una voz potente que nada tenía que envidiar incluso a alguna que otra diva del RnB (si, tengo en mente ‘Put Your Arms Around Me’, por ejemplo), pero en esta ocasión no hay alardes de ese tipo, y por un lado tenemos cálidos temas de sonido muy clásico, como ‘If This Isn’t Real’ o ‘Be True’, que pasan más bien desapercibidos u otros como el country waltz (o vals, si lo preferís) de ‘I Will Always’, colmo del tedio y prescindible de principio a fin.

Detroit City’, en cambio se recrea en el pop rock de los 80, con gente como Pat Benatar o Starship en el punto de mira; aunque es por los coros, nunca antes escuchados en un tema de Texas por lo que realmente destaca (no sé si para bien, la verdad).

El otro momento estelar del disco es ‘Talk About Love’, una canción que mezcla perfectamente lo mejor de las dos etapas de Texas; por un lado con una melodía muy White On Blonde, pero con unos arreglos instrumentales y, sobre todo unas guitarras que tienen su origen más bien en Ricks Road. Hecha para hacer sentir como en casa a los fans de siempre.

Maybe I’ es posiblemente el tema con un sabor americano más patente; toda una balada country que a más de uno puede recordarle sospechosamente al ‘Always On My Mind’ de Elvis… Quizás la portada esté más justificada por esta canción que por todo el resto del disco.

Con ‘Hearts Are Made To Stray’, la Spitteri vuelve a mirarse en el espejo que siempre tuvo en mente, el de Chrissie Hynde, con un tema que metido en cualquiera de los últimos trabajos de The Pretenders, engañaría hasta al más experto de sus fans. Mientras, en ‘Big World’ encontramos una composición muy clásica, pero que más que beber de la música de otros parece haber nacido para autohomenajear aquel ‘So Called Friend’ de Ricks Road, del que parece más bien un clon.

El disco se cierra con ‘I Need Time’, otro de esos melancólicos temas con que Texas siempre han cerrado sus discos; una última palabra que te hace recordar que las despedidas siempre son tristes y que, en ellas siempre se pregunta uno sobre el tiempo.

Decir eso sí, que hay edición de lujo y que en ella encontraréis un bonus titulado ‘Where Do You Go’ que precisamente ahonda en la tristeza de las despedidas, así como 10 de las canciones más conocidas de la banda interpretadas en directo.

Y con eso, te despides de tu amigo, puesto al día de todos el ir y venir de su vida, que, al fin y al cabo lo ha tratado bastante bien. Ahora sólo queda preguntarse hasta cuándo y esperar no olvidarse el uno del otro demasiado rápido.

7/10

En definitiva, Texas han vuelto por sus fueros, aunque con un trabajo mucho más relajado que en sus comienzos, demostrando que el tiempo hace madurar hasta al más alocado joven.

Esta claro que ni es el mejor trabajo de los escoceses ni el peor. Son ellos mismos, sin ataduras a estas alturas de la vida; de la de ellos y de la banda. Sin nada que demostrar ni nuevos fans que pescar. De hecho, dudo mucho que con este trabajo consigan llamar la atención de nuevos seguidores, aunque a los de siempre, nos dejan casi casi plenamente satisfechos.

The Conversation, tracklist:

  1. The Conversation
  2. Dry Your Eyes
  3. If This Isn’t Real
  4. Detroit City
  5. I Will Always
  6. Talk About Love
  7. Hid From The Light
  8. Be True
  9. Maybe I
  10. Hearts Are Made To Stray
  11. Big World
  12. I Need Time

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