No me importó que al terminar el concierto de Thalia Zedek Band los oídos me pitaran, aún tengo cierta merma auditiva esta mañana. La experiencia como asistente a la cita que la norteamericana y su banda no pudo ser más que positiva.

Thalia Zedek, colíder de Come, volvía a Gijón casi ocho años después de su fulgurante paso por el ciclo Intersecciones, en esta ocasión acompañada de los músicos con los que grabó su último álbum de estudio, Liars and Prayers (Thrill Jockey, 2008), el primero firmado con el band detrás de su nombre.

http://www.youtube.com/v/mbTAO4V_aGw&hl=es_ES&fs=1&

Thalia Zedek nos dejó KO, al menos a mí, una vez que cogió su guitarra y todos estuvieron en su sitio, y un ampli Fender que no acabó de estar a su gusto y al que le dio un golpe para que respondiera. Y no escogió un repertorio muy rebuscado.

El cancionero interpretado pivotó mayoritariamente sobre el fundamental Liars and Prayers, un álbum venenoso que honra a su autora y le coloca como uno de los talentos en activo del rock alternativo norteamericano, una figura todavía por descubrir por muchos.

Hablaba antes del comienzo de la actuación con Ángel Kaplan, bajista de Doctor Explosion y líder de los carismáticos Bubblegum, y recordamos aquel concierto que Come dieron en la desaparecida Sala Aqua allá por 1996, creo que no me falla la memoria con el año.

La Thalia Zedek Band no son los Come de antaño ni creo que ella pretenda que lo sean. Para mí en directo tienen ahora la misma mordiente que la banda que compartía con Chris Brokaw. La viola de David Michael Curry fue a veces un serrucho que apuntaló los riffs de Thalia, y la sección rítmica, con un Wiston Braman descalzo y un Daniel Coughlin certero en cada pegada, se combinaron con Mel Lederman arrullando las teclas.

Sin duda alguna la Thalia Zedek de Liars and Prayers es la más heavy desde que su alianza con Chris Brokaw dejara de existir, y en ese cambio, la entrada del bajista fue fundamental para dar consistencia a su propuesta. Y eso en directo quedó plenamente confirmado desde que sonó desde la épica ‘Next Exit’ a la expansiva ‘Begin to Exhume’, con la que cerraron su recital.

No hubo bises, la hora y cuarto de tensión, desgarro emocional y demostración de la banda fue suficiente. Me quedo con la tremendísima ‘Sailor’, perteneciente a Trust Not Dose In Whom Without Some Touch Of Madness y un tema nuevo que lleva la impronta de este material y esperemos vea la luz pronto. Candidato a concierto del 2010.

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